Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

25 de julio de 2016

Engreimiento y decadencia

(Muñoz Molina. Y con ese careto avinagrado quiere ser objeto de admiración)

Se ha vuelto demasiado frecuente que prohombres de la cultura española salgan a la palestra en las redes sociales y en los medios de comunicación tradicionales lanzando invectivas contra los futbolistas, los políticos y la gente de la farándula. Un ejemplo textual: “Muñoz Molina: "Aquí sólo merecen admiración futbolistas o corruptos con éxito". También circula mucho una cita, no sé si apócrifa, de Valle Inclán, que dice “en España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”. Y otras muchas en ese plan de lumbreras de nuestras letras como Javier Marías o Pérez Reverte.
Voy a ser políticamente correcto: Ya me empiezan a inflar un poquito los cojones esas frases, sobre todo cuando las dicen tipos a los que esta sociedad les ha reconocido un cierto mérito y les profesa cierta admiración, porque, se quiera o no, los méritos de Muñoz Molina, de Marías, de Reverte y de Valle Inclán, han sido y son ampliamente reconocidos, más incluso de lo que a mi juicio merecen.
O sea, que vamos a dejar de tocar los cojoncitos, porque lo que traslucen esas frases es una enorme vanidad, una pretensión idiócica de situarse moralmente por encima del resto de las personas. Algo así como: “mira el gilipollas de Cristiano Ronaldo o el retrasado de Messi, no saben ni hablar y cortan todo el bacalao, y aquí me tienes a mí, prácticamente empatado en dignidad y sabiduría con el mismísimo Jesucristo, y tengo que conformarme con dar dos conferencias pagadas por el estado sionista de Israel y con que mi mujer ande por ahí paseando por la radio la figura de Manolito Gafotas y el ambiente mundano de las calles de Niu York”, o cosas similares.
Pero, de verdad, ¿esta gente se cree que los males que aquejan a España vienen por esto?. ¿De verdad se creen que la gente admira a los corruptos?. ¿Piensan en serio que en Dinamarca o en Islandia o en el Reino Unido se valora mucho más a Bertrand Russell, a Ibsen o a Snorri Sturluson que a los héroes futbolíticos del momento?.
Si tan cultos son como parece desprenderse del impresionante tono apodíctico que habitualmente emplean deberían saber que ya en la Roma clásica, la de los emperadores, triunfaba el español Diocles, una especie de Fernando Alonso o Hamilton de las cuádrigas en las carreras del hipódromo, que era lo que por aquel entonces estaba en boga y hacía furor, mucho más que Séneca, Terencio o Plauto.
Siempre ha sido así, un futbolista, un cantante, una pedorra, un pedorro y hasta un político (que también puede ser pedorra o pedorro) son más populares en general que un Einstein, que un Wittgenstein, que un Hawking o que un simple maestro de escuela. De hecho, los Beatles o Pelé son mucho más famosos en todo el mundo que las decenas de premios Nobel que pululan por las universidades inglesas y americanas (en las españolas no hay ninguno), lo que no quiere decir que no se les reconozca su mérito y hasta se les admire.
Esto es lo normal, ni bueno ni malo, pero no creo que a Einstein le importara mucho si él tenía más o menos mérito o reconocimiento que Joe DiMaggio, con la única salvedad de poder follarse a la inalcanzable Marilyn, a la que por cierto, luego se tiró Arthur Miller, un escritor de medio pelo que a buen seguro también andaba diciendo que en Estados Unidos sólo había admiración por los jugadores de Béisbol, de Fútbol Americano y de Baloncesto o por hijoputas corruptos como luego se revelaron Nixon y Kissinger.
Si lo que de verdad pretenden Muñoz Molina y otros como él es cambiar las cosas, acaso debieran quejarse menos y trabajar más en esa dirección, buscando influir en la sociedad de alguna manera distinta a la de ahora, visto que lo que hacen no parece importarle, según ellos mismos se quejan, un puto carajo a esa sociedad. De Valle Inclán no voy a decir más que su obra me parece sobrevalorada en exceso y que no refleja la verdadera realidad de la España que pretendía plasmar. El esperpento es eso, una construcción intelectual y estética deformada y que, por ello, no responde a la realidad, sino a sus propias visiones, obsesiones y opiniones. Pienso muy sinceramente que la Generación del 98 hizo y sigue haciendo un terrible daño a España. La mayoría de sus integrantes, verbigracia Unamuno, denunciaban la decadencia de España, cuando quienes estaban en decadencia eran ellos mismos, de hecho, hace ya mucho que todos ellos son 'palmera plata acanalada'. 
Desde que los autores del 98 vivieron y murieron, España se rehizo y se desangró varias veces en una trayectoria dramática, terrible, pero también asombrosa, y aquí sigue España, rehaciéndose y desangrándose cada día, con malas universidades y excelentes equipos de fútbol. Tal vez eso no les guste a Muñoz Molina a Javier Marías y a Pérez Reverte, pero tampoco hacen nada por cambiarlo, bueno sí, criticar, como si eso bastara. Pero la gente les ha cogido tanta tirria, por pedantes y engreídos, que basta que digan una cosa para que se mofen de ellos. A Einstein le sudaba la polla que el vulgo no le entendiera. Quizás a éstos también. Pero una cosa sí les aseguro, que no se calienten: Muñoz Molina, Marías y Reverte no son Einstein ni su obra le llega a la de Einstein a la suela de los zapatos. Así que menos dar lecciones, ¡joder!, que sois ya más cansinos que Bertín Osborne y Belén Esteban. 
PD: Manda cojones el Molina éste, con lo de puta madre que estaba aquello de "Soy minero" y sale ahora con estas mierdas.