Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

25 de julio de 2007

Una 'olla a prisión'

El Episcopado de California debe pagar 500 millones de dólares porque unos curas de por allí aplicaron con excesiva vehemencia la frase de Cristo «dejad que los niños se acerquen a mí».
Como columnista postvacacional, altruista y, por tal motivo, sufriente, reparo en que el calentamiento global nos ha traído un frío del carajo, impropio del verano, que va a retrasar la vendimia varias semanas. No sé cuando podremos catar el vino de 2007. ¡Una catástrofe climática!.
Mientras yo me desvelo con desvaríos etílicos los periódicos publican que la prisión de Mansilla está ‘mansificada’, es una verdadera ‘olla a prisión’. Con todo, créanme si les digo que fuera de la cárcel hay muchos más criminales y, peor aún, más políticos y hombres de bien que dentro de ella.
En otro orden de cosas, hay quien echa espumarajos por la implantación de la asignatura Educación para la Ciudadanía, que de forma igualmente propia podría llamarse Educación para la Villanía. Parece que todos coinciden en que la educación actual es deficiente y debe reformarse, aunque yo no sé muy bien por qué (separado y con acento, a ver si alguno va aprendiendo). Lo cierto es que a los tiernos infantes de Primaria les enseñan cosas tan estúpidas como que Vivaldi compuso ‘Las cuatro estaciones’, una cursilada insoportable que sólo sirve para que en el futuro los niños dejen de acercarse a los curas y prefieran la música de AC/DC aderezada con unos cubatas, unos petas, unas rayas o unas anfetas, mientras una ‘pibona’ perforada y tatuada les hace una ‘fellatio’ (perdón, quise decir una mamada).
Es obvio que la razón principal por la que los niños van a la escuela es que es obligatoria, pues a estas alturas todo el mundo sabe que para ganar dinero, vivir bien y ser feliz (conceptos cuasi sinónimos) no es preciso tener educación alguna, como lo prueba el hecho de que los propios profesores (ya sean de Primaria, Secundaria o Universidad) ganan una puta miseria comparado con cualquier concejal de Urbanismo o con cualquier constructor por muy porros e iletrados que sean.
Traficar con drogas, con inmigrantes ilegales, con mujeres o con influencias es mucho mejor negocio que estudiar bioquímina o neurocirugía. Después, con la ‘buchaca’ bien repleta, ya vendrá la mierda esa de la ópera, de la música clásica, del Musac, de la cocina de autor y hasta de las novelas de Julia Navarro, que, todo hay que decirlo, ¡manda cojones!
El juez Del Olmo mandó secuestrar la revista ‘El Jueves’ porque aparecía una caricatura de los príncipes de Asturias practicando una ‘conjunción copulativa’. El fiscal Conde Pumpido dice que eso tiene delito, como si él no lo tuviera también. Otros dicen que es un mal chiste innecesario y un ataque a las personas (se refieren a la revista, no a la Corona, que también).
Mejor vamos a dejarlo, porque el fiscal es Conde (todo lo que puede) y quejarse no sirve de nada, es como pedirle peras al Del Olmo.

21 de julio de 2007

Las mesnadas y el inhibidor

Guerras, asesinatos, atentados.... Para que luego digan que no se nota la presencia de Dios en la Tierra.
En Valladolid un joven asesinó a su padre, porque éste había apiolado de ocho puñaladas a su hermana (a la hermana del joven, no del padre). ¡Viva la familia! No me extraña que Herrera y los prelados digan que hay que defenderla, aunque sea a puñaladas.
Dicen que los soldados españoles del Líbano murieron por no llevar en su vehículo un inhibidor de frecuencias. Tan importante es el puto inhibidor que Zapatero está dispuesto a instalar este chirimbolo en todos los vehículos, civiles y militares. Debe pensar que un inhibidor de frecuencias sería cojonudo para impedir de oficio que el personal escuche la Cope del reverendo Losantos.
No creo que los soldados españoles, muertos o vivos, luchen por defender a su patria. De hecho, creo que a la mayor parte de los españoles se la pela la patria y los que se meten en el ejército lo hacen porque no encuentran mejor alternativa para subsistir. Por eso en las nuevas mesnadas hay tantos inmigrantes (patriotas sobrevenidos). Todo el mundo sabe que el mejor soldado no es el que muere por su patria, sino el que consigue que el enemigo muera por la suya. Así las cosas, aunque nosotros los llamemos terroristas, tal vez los combatientes de Al Qaeda, de Hamas y de Fatal al-Islam también sean considerados por sus correligionarios unos verdaderos patriotas.
Lo que no entiendo es ese empeño quijotesco de los hispanos de ir por ahí desfaciendo entuertos ‘manu militari’. Cuando Zapatero retiró las tropas de Irak pensé que al fin nuestro ejército dejaría de hacer el indio por el mundo adelante. Obviamente me equivoqué. Simplemente cambió de escenario. No me cabe duda de que como los soldados españoles de Afganistán y de Líbano no regresen pronto a España, entonces lo harán en cajas de pino. Esos talibanes y señores de la guerra afganos a los que tanto odiamos plantaron cara con dos cojones al todopoderoso ejército soviético y lo aniquilaron. Así que no digo nada de lo que pueden hacerles a cuatro legionarios por muy adictos que sean a la patria y a otras sustancias. Que no les pase nada. Y lo que está sucediendo en Irak con el todopoderoso ejército yanki es sólo un adelanto. El ejército español sólo se ha mostrado verdaderamente eficaz aplastando a la población civil y desatascando alcantarillas anegadas en San Andrés del Rabanedo. En el resto de confrontaciones únicamente ha sabido colocarse en una situación muy próxima al ridículo.
PD. Los epígonos de San Pedro (obispos) predican la objeción de conciencia contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, porque rechazan que el Estado manipule la moral y las conciencias (no desean perder ese monopolio). Menos mal que los españoles, católicos acérrimos como nosotros solos, hemos decidido apostar por la nívea pureza y ya somos de largo los primeros consumidores mundiales de nieve, cuanto más pura mejor. ¡Arriba España!