Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

24 de agosto de 2007

Un hijo de la gran fruta (o aquí topillo aquí te mato)

Acabo de marcarme yo mismo, para mis adentros, como en una reflexión interior, un monólogo en el más puro idioma leonés, porque, todo hay que decirlo, «mire usted», yo hablo leonés en la intimidad de forma habitual y admirable. Antes no entendía ni papa de esta preciosa lengua, por lo que fui severamente reprendido por los neocatecúmenos de este nuevo catecismo. Así que, a fuerza de improperios y a base de enormes dosis de amor propio (onanismo), he conseguido dominar la lengua leonesa con el seis doble y ya me salen unos ‘cunnilingusorgásmicos (o como se diga en este bello idioma).
He decidido leer solamente obras maestras del leonés o ‘llionés’, porque estoy hasta los ‘güevos’ de ignorantes, como Quevedo, Góngora y Cervantes. Espero por ello haberme ganado, cuando menos, la compasión de mis verdugos, de aquellos que me vejan (sin un céntimo), me zahieren y me vituperan.
Ya lo dice la Cope, mi cadena favorita, junto con la del váter: estamos asistiendo a una perversión de los valores. Antes, las vírgenes, los cristos y los santos se aparecían por doquier, en virtud de los efectos taumatúrgicos de los llamados milagros. Pero ahora, vírgenes santos y redentores (divina ralea) no sólo no aparecen con la profusión de antaño, sino que desaparecen como por arte de birlibirloque, tal y como sucedió en Vizbayo, en una especie de milagro inverso, de alegoría obscena de una sociedad que asiste con pavor al hundimiento de todos los valores, sobre todo de los valores bursátiles.
El robo sacro y sacrílego de Vizbayo le pareció fatal al amigo Manuel Félix, que se pilló un rebote de aúpa. No es por ser ‘tocacojones’, pero discrepo. Respeto las creencias de los vecinos de Otero, pero, por mucha devoción que se le tuviese, el Niño de la Bola parecía la niña del Exorcista o un espectro salido de una película japonesa de terror, valga la redundancia. La pena fue que los cacos no aprovecharan para cambiarle la cara y la papada a la Virgen, porque no es precisamente La Peregrina. ¡Qué Peregrina va a ser!, la inimitable, la que esculpió (en la cara: es una imagen de vestir) allá por 1690 ‘La Roldana’, y que se puede ver, aunque no explicar, en Las Edades del Hombre, porque los ‘seguratas’ y guías apesebrados se endemonian si te ven contarle a tus colegas lo que ellos desconocen.
Éramos pocos y parió la abuela. Ahora que la Junta anda literalmente aplicándoles a los topillos el «aquí topillo, aquí te mato», nos entra por la entrepierna comarcal el fuego bacteriano, una especie de furor uterino que ataca a los frutales de pepita, como un violador del chándal de la pera conferencia y de la manzana reineta, un hijo de la gran fruta. ¡Ay, Señor, cuánta lascivia y sicalipsis!.
PD. ¿Se acuerdan ustedes de Plutarco?, pues qué memoria, porque yo no. Era un gilipollas que no escribía en ‘llionés’ y un antiguo. El caso es que en sus ‘Vidas paralelas’ bien pudo haber comparado a Schuster con Rajoy, porque los dos fueron puestos a dedo y ninguno despierta gran entusiasmo entre sus seguidores.

No hay comentarios: