Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

10 de octubre de 2007

La gracia de Dios y el 'cyberchucho'


El otro día los de Caixa Galicia, con el interés tan desinteresado que caracteriza a toda entidad bancaria, inauguraron en Ponferrada una exposición tecnológica en la que, entre otras curiosidades, se exhibe un perro robot que es la ‘rehostia’. Ladra igual que un perro, se acerca a los niños y los olisquea. Incluso olisqueó al alcalde, aunque está más talludo que un tierno infante. Todavía no habla, así que no podemos saber a qué huele el regidor, aunque sí podemos imaginarlo, teniendo en cuenta que se pasa el día enfangado en el asunto de la depuradora de Villadepalos. Una vez que el jodido perro te huele ya te reconoce siempre. Sólo le falta cagar y mear para parecerse a cualquier jefe del curro. Bueno, no te digo más que el ‘cyberchucho’ está aprendiendo a hablar español. En eso sí que se diferencia de un jefe, porque es raro ver uno que maneje el castellano con un mínimo de competencia (me refiero a un jefe, no a un perro).
Me entero por la prensa de que “La ley que rompe España nació en León” (sic). ¡Ah!, mira tú por donde León no sólo es el culpable de querer romper Castilla y León, sino que también es el germen de la ruptura de España. Y todo porque un colega mío se puso hace unos años a buscar el cadáver del abuelo de un amigo y de otras personas que habían sido arrojadas a las cunetas después de haber sido alevosamente tiroteadas en nombre de Dios y de España. No sé si esta información opinativa tendrá algo que ver con el hecho de que hoy es el Día Mundial de la Salud Mental. En otro caso, no es sino una forma burda de culpar a Zapatero de una nueva catástrofe, como si no tuviera ya bastante para él. Ahora bien, ojalá no fuera cierta la mentira, y se rompiera España de una puta vez, porque una España así, que da por buenos y amortizados los crímenes cometidos en su nombre y en el del Altísimo (que no es Pau Gasol), seguro que no la quiere mucha gente, porque en caso contrario los españoles no se hubieran molestado tanto en desatar lo que había quedado atado y bien atado en el 75, año en que palmó el ‘Enanísimo’. Bueno, es probable que Dios sí quiera una España así, porque Dios es mala gente. Aún recuerdo que en las pesetas de la época ponía: “Francisco Franco Caudillo de España por la Gracia de Dios 1947” (imagen de arriba). Se mire como se mire, de ese Dios que concedió la gracia y el palio al tío de las pesetas nada pueden esperar los españoles que no sea iniquidad y oprobio. Ahora comprendo el enorme sentido de aquella frase de Octavio Paz en la que decía que de la herida más vieja aún mana sangre.
A otra cosa, mariposa. El arquitecto de la Sagrada Familia, Jordi Bonet (presunto catalán), asegura que una pequeña desviación de cuatro milímetros en las obras del AVE en Barcelona puede causar daños irreparables en el templo de la Sagrada Familia. A ver si con un poco de suerte se desvían un par de metros.
PD. He aquí un ejemplo de genialidad o de estupidez: “un juez de la provincia argentina de Chubut se ha impuesto a sí mismo como pena pagar las costas de una demanda por cometer un error procesal en una presentación contra el Estado”. ¡Ay, si cundiera el ejemplo!

3 comentarios:

escritora dijo...

Que hayan sustituido tu columna por los bodrios que salen publicados ahora es la guinda para ese periódico tuyo.
Te seguimos a través del blog.

Hipatia dijo...

Sí, Paco, sí.
Sabemos que dios es mala gente cuando que te refieres a ese que permitió en su nombre descuartizarme en Alejandría, el mismo que ha defendido a los ministros de su fé mientras denunciaban sin necesidad alguna a jóvenes republicanos, el mismo que en pleno siglo XXI permite lápidas franquistas en sus templos pero tolera de buen grado la vergüenza de los asesinados en las cunetas de la cristiandad.
(Sigue escribiendo pues hay dioses en el Olimpo que te defienden)

Anónimo dijo...

Claro que sí. Sigue y, si es posible, con un poco más de asiduidad.