Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

23 de octubre de 2007

Los cojones de Rajoy y las meninges de la Narbona

Es muy triste que, después de pasarse prácticamente toda la vida diciendo bobadas, ahora Pasquall Maragall se haya tenido que ganar el respeto de la sociedad por el simple hecho de padecer el mal de Alzheimer, el mal nuestro de cada día, el que tarde o temprano y de una forma u otra acabaremos padeciendo todos, aunque no hagamos ningún merito para ello.
En fin, Pasquall, hijo, siento lo tuyo, pero tal parece que antes que tú nadie sufría esta horrible enfermedad; como parece que antes que Josep Carreras nadie hubiera tenido leucemia y que antes de Supermán nadie hubiese sido tetrapléjico.
Aprovechando el impacto mediático de la enfermedad de Maragall, los detractores de la Ley de Memoria Histórica ya pueden pedir que se sustituya por una Ley de Alzheimer Galopante. Total, los huesos de los muertos de las cunetas ya no valen ni para dar caldo y los asesinos hace mucho tiempo que están sentados a la diestra de Dios Padre.
El peligro que representa la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, es una razón más para no votar al PSOE en las próximas elecciones. Ahora la menda esta pretende que, en 2010, a cada español se le garantice un mínimo de 60 litros diarios de agua y, a partir de ahí, hacerle pagar el exceso, hasta los 180 litros de consumo medio por cada español, a precio de pelo de coño.
Esta mujer tiene las meninges más deformadas que la cara. Entiendo que donde no tienen agua se evite derrocharla mediante el procedimiento de pagarla más cara, aunque hay que tener en cuenta que el consumo domiciliario supone una birria respecto al consumo total.
Ahora bien, aquí en Ponferrada tenemos, justo encima de nuestras fatigadas chepas, un pantano franquista, el de Bárcena, que es la hostia y es el segundo en capacidad de León, detrás del de Riaño (lo digo porque frecuentemente se olvida este dato). Bárcena nunca tiene problemas de sequía y su capacidad de almacenamiento se eleva a uno 340 mil millones de litros de agua (340 hectómetros cúbicos). El gasto de agua de todos los hogares bercianos probablemente no llegue a los 15 hectómetros cúbicos anuales, es decir, lo que desembalsa Bárcena en una semana para abastecer a los regadíos o para producción eléctrica.
Lo cierto es que si el agua almacenada no se consume hay que soltarla igualmente sin que nadie la aproveche, así que ahorrarla es estúpido, lo diga la ministra o María Santísima. Sin embargo, como la estupidez es contagiosa, como muy bien puede comprobar cualquiera hablando un par de minutos con su jefe, el alcalde de Ponferrada se ha apresurado a anunciar una subida del 6,78%...en el recibo del agua. No hay más que decir sobre el tema. Ya saldrá el fenómeno Reiner a justificar la tropelía.
No le profeso una gran simpatía a Rajoy. Aseguran que tiene un gran sentido del humor. Será en la intimidad, como el catalán de Aznar, porque lo que es en público me parece más bien agrio. Sin embargo, el otro día arremetió de veras contra la enorme estafa del cambio climático, esa nueva religión, tan falsa como las otras, que también tiene gurús y sacerdotes, tan falsarios como los otros. Resulta que dijo: “No podemos convertir el cambio climático en el gran problema mundial”. Fíjate, qué blasfemia, porque, a fin de cuentas, ¿qué son los millones de muertos por hambre, sida, malaria y guerras frente a la posibilidad de que se pueda extinguir el oso polar porque la temperatura de la Tierra suba dos grados en 2070?. Rajoy también se preguntó. “¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”. Pero Rajoy, ¿cómo se te ocurre?, ¿no ves que vas contra la doctrina oficial?. ¡Olé tus cojones, Rajoy! Como sigas así lo mismo hasta no voto. Y como siga así la ‘nabrona’ de la Narbona, todo el puto día con el agua a vueltas, igual hasta te voto.
Bueno. El otro día se inauguró el centro comercial El Rosal. Dicen que tiene varios restaurantes, tales como Burger King, McDonalds y Tele Pizza (a cualquier cosa le llaman ahora restaurante) y uno llamado ‘Muerde la Pasta’, del que desconozco si tiene algo ver con algún concejal.
PD. El Rosal también tiene una librería llamada Bertrand a la que yo le tengo gran cariño, porque me encanta la que esta misma firma tiene abierta en el Chiado de Lisboa. En la sección de literatura de ficción estaban el último libro de Harry Potter y el de Jesús de Nazareth, de Benedicto XVI. Tengo que decir que ambos personajes son fantásticos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

LA DICTADURA DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO AHORA A VUELTAS CON EL CLIMA. QUE SABRÁN ELLOS DE CLIMA NI DE NADA, BUENO , MIENTO, SABEN UN MONTÓN DE PROPAGANDA Y DE METER MIEDO AL PERSONAL PARA MANDAR ELLOS.

Catón dijo...

“El otro día se inauguró el centro comercial El Rosal. Dicen que …”

... la centuria policial retiró los vehículos de la zona sin decir dónde los depositaban y que, además, multó a sus propietarios – y todo, por tenerlos bien estacionados-: la guapa satrapía local refocilaba su vista en el acto sexual, digo inaugural, y no convenía a las fotos paleto-new del próximo panfleto electoral, las figuras de cuatro ruedas afeando el coloreado entorno, por otra parte, nada rosáceo; no esperaba el cónsul que el desmadre de vehículos en cola a las puertas del evento volviera loca a la Centuria que no entendía los cláxones irritados y la concentración de tanto CO2 –gas maligno que hace crecer las plantas en vez de a los edificios- a las puertas del magno acontecimiento.
Todo sea por el esplendor de considerarnos una ciudad que camina, a paso firme, hacia la mediocridad!

Fendetestas dijo...

Unos textos muy educativos, dignos de un manual de urbanidad y letras, un placer haberte conocido y espero que podamos llegar a ser amigos y residentes en Madrid (un chistecillo para los que ya tenemos una edad) (¡cómo estaban aquellas secretarias!) Un saludo de un amigo, con intenciones honestas, trabajador y padre de familia.

Saludos de mi señora, que es realmente quien ha descubierto lo tuyo y que no se atreve a declararse. Dios guarde a usted muchos años. (publicidad encubierta, poco cubierta realmente: estamos también en un blog, se agradecen visitas, si viene a pelo)