Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

14 de febrero de 2008

Jenofonte, los Diez Mil y las alubias de La Bañeza

Casi sin querer reparo (neumáticos) en que este blog ha llegado a las 10.000 visitas y me he puesto más tierno que una madre comiendo alubias de La Bañeza el Día de la Madre. También me he puesto ‘melalcohólico’ con esta ‘Expedición de los diez mil’, que me lleva a recordar los años de mi tierna adolescencia en los que leía con avidez la Anábasis (La Expedición de los Diez Mil), de Jenofonte, aquel discípulo de Sócrates y amigo de Platón que convirtió la inmensa cagada de una derrota de mercenarios sin rumbo en una epopeya inmortal. No sé por qué en los momentos de felicidad, que son pocos y espurios, mi mente vaga vaga vagamente por los recuerdos de la colina de Hisarlik, donde la Troya de Príamo y Héctor resultó arrasada por el empuje de unos guerreros que aún eran más micénicos que griegos y, aun antes, habían sido un simple remedo de los cretenses. No entiendo dónde está la justicia deífica que permitió que unos bárbaros espartanos al mando de bestias sanguinarias y sedientas de poder, como Aquiles y Agamenón, sembraran la muerte y la destrucción de los refinados troyanos.Hoy todo son ruinas: Cnossos, Argos y Micenas, desde el mégaron hasta las tumbas de los atridas y las del tumbo circular, pasando por la Puerta de los Leones. Y más ruinas: las murallas de la inexpugnable Troya y, después Esparta y Atenas. Menelao, Odiseo, Anaximandro, Jenofonte, Platón, Sócrates... Ya son todos nada más que el recuerdo de una sombra, la sombra de un recuerdo, el recuerdo de un recuerdo, la sombra de una sombra.Desde el templo de Afaia en Égina se adivinan los templos de la Acrópolis de los atenienses y el más alucinante de todos los templos griegos: el de Poseidón en Cabo Sounion, desde donde una tarde vi ponerse el sol. Veo con desasosiego que la guerra del Peloponeso, que narró Tucídides y que yo leí con bastante más esfuerzo que la Ilíada, se repite una y otra vez, porque los hombres apenas son homínidos salvajes entregados a todo tipo de instintos, pasiones e impulsos. Algunos de ellos, tal vez los más bajos, irracionales y sórdidos son los impulsos religiosos. Nada ha cambiado. Cada vez que aterrizo en este mundo de bípedos repugnantes al que he sido arrojado, por utilizar la expresión de Empédocles, el genio loco, compruebo que la guerra de Troya y la del Peloponeso son eternas, como la Odisea, y me viene a la cabeza el Ulises de Joyce, tan alabado, tan denostado, tan incomprendido y genial. Frente a los muros de la Biblioteca de Celso, en Éfeso, y también cuando medía las gradas del teatro de Epidauro, para comprobar si era cierto que se había construido respetando la divina proporción, el Número de Oro, caí en la cuenta de que desde que el mundo es mundo, y desde que los cabrones de los hombres inventaron a los cabrones de los dioses, siempre ha habido una ley inmutable, un principio inmarcesible: El mundo es un puto jarabe. ¡Agítese antes de usarse!
PD. La fotografía de arriba la tomé un día que contemplé cómo se ponía el sol desde el templo de Poseidón en Cabo Sounion, a unos 30 ó 35 kilómetros de Atenas.

6 comentarios:

Acebuche dijo...

Felicidades Paco. Aunque conviene que no te dejes engañar por tu contador, ya que no cuenta visitas, cuenta movimientos en el blog. Así, yo esta mañana he generado 17 "visitas" a tu página mientras releía algunos artículos de meses pasados y consultaba comentarios de otros lectores.

Se que puedes decirme que mi visita es tan apreciada que vale por 17, pero sólo es una.

EN cualquier caso si son la mitad de 10.000, también es un éxito. Felicidades de nuevo.

Te dejo unos versos del poeta villafranquino Alfredo Fernández, sobre un tema que te preocupa:

Los dioses vienen, proceden del silencio
porque
el silencio viene, procede de los dioses.
Los dioses son mudos.
Homero, los poetas, locuaces.

Acebuche dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Acebuche dijo...

Perdón por haber vuelto a publicar el comentario por duplicado y por tanto tener que borrarlo.
Esto me pasa por andar con navegadores experimentales, al final siempre toca volver al Explorer y a Bill.

Hipatia dijo...

Sin embargo, Paco, tal y como lo explicaban los sofistas, los dioses en su calidad de testigos que ven todo lo que se hace y dice y que causan temor a castigos terrenos y ultraterrenos, fueron en el inicio de los tiempos, una vez superada la necesidad de socorrerse mutuamente –Demócrito- y convertidos en seres sociales –Protágoras-, un invento sabio, útil para que los hombres obedecieran sus propias leyes y pusieran límites a sus excesos –Heródoto-
Se planteaba como utilidad, al igual que con el lenguaje, pues la experiencia (la naturaleza) lo dictaba.
Los hechos vienen demostrando que esa utilidad se convirtió posteriormente en herramienta de poder al servicio del “arte” de acumular riqueza, es decir, de la guerra. En nuestros días la evolución social producida supone la caducidad de tal utilidad por más que algunos quieran retenerla. En este sentido quizás los dioses se estén marchitando.

Hipatia dijo...

Sin embargo, Paco, tal y como lo explicaban los sofistas, los dioses en su calidad de testigos que ven todo lo que se hace y dice y que causan temor a castigos terrenos y ultraterrenos, fueron en el inicio de los tiempos, una vez superada la necesidad de los hombres de socorrerse mutuamente –Demócrito- y convertidos en seres sociales –Protágoras-, un invento sabio, útil para que estos obedecieran sus propias leyes y pusieran límites a sus excesos –Heródoto-
Se planteaba como utilidad, al igual que con el lenguaje, pues la experiencia (la naturaleza) lo dictaba.
Los hechos vienen demostrando que esa utilidad se convirtió posteriormente en herramienta de poder al servicio del “arte” de acumular riqueza, es decir, de la guerra. En nuestros días la evolución social producida supone la caducidad de tal utilidad por más que algunos quieran retenerla. En este sentido quizás los dioses se estén marchitando.
(El comentario anterior inducía a error y no sé borrarlo. Disculpen)

Pedro "Gazt..." dijo...

Enhorabuena por el magnífico artículo, erudito y escrito con magistral destreza. En línea con lo que es habitual en tí.
Felicitación por superar 'el rubicón' de las 10.000 visitas.
¡A por las 20.000!
Un fuerte abrazo.