Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

10 de marzo de 2008

9-M (parabellum)

Por lo menos esta vez nadie se atrevió a decir la estupidez de que el atentado de Mondragón había sido cosa de Al Qaeda. El 9-M fue un día electoral, sí, pero también fue un día en el que todavía sonaron las balas de 9 milímetros parabellum. Es más, barrunto yo que la pistola electoral va a dejar otros muchos cadáveres políticos y mediáticos en la cuneta.
Y, a todo esto, ¿qué fue de Acebes?. Aún recuerdo aquel ayer en el que intentaba convencer a todo dios que, pese a que ETA estaba completamente aislada y derrotada, había sido capaz de perpetrar el atentado más espectacular y sangriento de la historia de Europa. ¡Angelito!
Lo que sí es seguro es que la niña de Rajoy no se llamaba Victoria, sino Esperanza (Aguirre). A esta niña menopáusica, pero niña al fin, le espera un gran futuro, con trabajo y una vivienda que a ella le gustaría que fuera la Moncloa. Esperanza está llamada a ser la ‘heralda’ de la libertad en el mundo, con la ayuda Rouco, de Pedrojota y de Losantos, quien hoy mismo en su programa vino a decir que media España es basura, concretamente la que ha votado a Zapatero: (“Medio país no es basura, no es horror, y si dentro de cuatro años nos queda medio país será ese el país que nos quede”, es que muchas mañanas le grabo, porque me divierte).
Yo descreo mucho de la democracia, no tanto por reducir a los hombres a números, lo que conlleva un intolerable abuso de la estadística, sino porque la gran democracia que yo estudié, la democracia ateniense, mucho más compleja y sofisticada de lo que muchos imaginan, fue la responsable de atrocidades tales como la muerte de Sócrates y el exilio de Alcibíades, de Temístocles, de Anaxágoras, de Milcíades (el héroe de la batalla de Maratón) y de tantos y tantos espíritus tan geniales y, por lo menos, tan libres como el propio Pizarro. Por cierto, ¿qué fue de Pizarro?, nunca más se supo.
Ahora bien, una cosa es descreer de la dictadura de los votos y otra harto diferente, Losantos, hijo, es considerar basura a los que no hacen lo que tú pregonas: “Ustedes serán más, pero yo tengo razón”.
Pero, en fin, yo voy a lo que voy. No creo que a Rajoy le hayan perdido los debates ni las acusaciones a Zapatero de rendirse al terrorismo. No, a Rajoy le perdió el vallenato ese que le hicieron unos tipos birriosos y sin contrato de inmigración y que son, al fin y a la postre los responsables de que a Marianico se le haya puesto esa cara de susto.
Ahora entramos en una nueva era, la era del ‘Chiki-chiki’, que va a representar a España en ‘Eurorrisión’ y que a muchos les produce escozores (como aquella foto de infausto recuerdo que producía ‘asco-Azores’). A mí me parece cojonudo que un rap friki represente a un país friki y lleno de ‘chikilicuatres’. A fin de cuentas, no podemos olvidar que esa mierda de festival lo ganó Massiel y se lo compraron a una tal Salomé, y eso sí que es triste y una muy buena razón para desear que España se rompa. Me gustaría ver concursar a los vascos con un solo de chalaparta y a los catalanes con una sardana-rock.
PD. No sé por qué tengo la impresión de que el PP se ha estrellado en León y en el Bierzo de una manera escandalosa. La gente es la hostia, mira que cada día les decían por escrito lo malo que era Zapatero y nada, ni por esas. ¿A ver si a quien de verdad odian los leoneses no es a Zapatero, sino a quien les dice que deben odiarlo?

1 comentario:

aureliano dijo...

Enhorabuena por su columna Labarga. Muy indicado el final.
Sobre Jimenez Losantos ¿que decir? No nos podemos acostumbrar a todos su exabruptos porque al final sus oyentes acaban considerando normal insultar y despreciar al que no piensa como ellos. Hoy le llamó "hijo de Satanás" a Gallardón y ayer basura a media España ¿que será lo sigiente? ¿Pedir pena de muerte para los que no comulgan con la Iglesia? A este individuo, quien le paga, osea la Iglesia española debería prohibirle ejercer de "periodista", es un fanático y un siembra odios, terroristas hay de muchas clases, unos ponen bombas y éste suelta culebras y lagartos por ese agujero que tiene por boca. Es una vergüenza para la democracia que existan predicadores del odio como él.