Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

27 de agosto de 2008

El secreto (ibérico) y Edipo el 'ediposo'


Ya he vuelto de mi viaje a Mérida. Nada más llegar recibí un telegrama de ANCI (Asociación Nacional de Cerdos Ibéricos) invitándome a no volver nunca más, para evitar así la extinción de esta noble raza autóctona. Mira tú, al contrario que los fabricantes de cerveza, que baten palmas por la cantidad de zumo de cebada que consumí (tenía sed).
Lo de la obra de teatro fue fantástico. El marco, incomparable; los actores Juan Luis Galiardo, Carme Elías y algún otro, soberbios. También fue memorable la utilización del espacio escénico del viejo y maravilloso teatro romano. Por último, no tengo palabras para la interpretación del personaje de Edipo por parte de Ernesto Alterio: sólo sé que no la olvidaré nunca. Y es que soy muy rencoroso.
El tal Ernesto Alterio es un hijo de... Héctor Alterio y de ahí no pasa. El personaje de Edipo es muy complejo (de Edipo: lo sufren quienes tienen fantasías sexuales con la madre que los parió mientras se abren la gabardina en la puerta de un colegio de niños. O algo así).
Total, que, lo que me quedó muy claro es que, al menos en este caso, el talento y las habilidades de un padre no conllevan ni presuponen aptitudes semejantes en su vástago. Sabía que el talento no se transmite por vía venérea, por más que muchos cónyuges pretendan interferir en las actividades creativas de sus parejas, con resultados generalmente desastrosos. Pero ahora también constato que la genialidad tampoco se trasmite por la herencia, ya sea patrimonial o genética. Puede que Alteriojunior’ se defienda y lo haga de forma pasable en cosillas como ‘Semen’ o ‘Los dos lados de la cama’, pero Edipo le queda muy grande: son palabras mayores.
Edipo es un personaje fascinante, porque en él confluyen circunstancias que sobrecogen (que cogen el sobre) y que son aterradoras y secretas hasta para él, pues ni el mismo Tiresias tiene a bien revelárselas. Por decirlo así, Edipo comienza siendo el detective o inquisidor de los crímenes que han desencadenado las desgracias de su pueblo, continúa arrogándose el papel del juez que ha de juzgarlos, para comprobar que también es el criminal que ha de pagar por ellos y hasta el fiscal que ejerce la más inflexible de las acusaciones.
Todo es conmovedor, pese a que conocemos la historia desde hace centenares de generaciones, pero nos sigue aterrando el drama y, sobre todo, el secreto, que le está vedado al protagonista hasta que se produce el fatal conocimiento (el conocimiento siempre es fatal, recuérdese, si no, a Adán y Eva).
Se mire por donde se mire, el secreto es la hostia, sobre todo el secreto ibérico, que me lo zampé yo en el ‘60’ de Hervás, en la más grata de las compañías, y estaba cojonudísimo. Vamos a ver, si Edipo hubiera nacido en Extremadura se habría puesto ciego de jamón y de secreto ibéricos, cual fue mi caso. Digamos que, en tal circunstancia, hoy estaríamos hablando de un Edipo más gordo que el convencional, de un Edipo 'ediposo', preferible en cualquier caso al Edipo afectado y afeminado que encarnó Alterio.
Para que el Edipo de Sófocles hubiera estado a la altura de Alterio el héroe protagonista, tras quitarse la vista, tendría que haberse dedicado, por ejemplo, a vender cupones de la Once en Moratalaz. Que ¿por qué en Moratalaz?. Y yo qué cojones sé. Venga ya con tanto rollo.

P.D. El gráfico de arriba muestra la manera en que las predicciones de los modelos computados del clima difieren de la realidad. Las líneas rosa, violeta y marrón son ‘simulaciones del clima’ para las temperaturas según los diferentes escenarios de emisiones de CO2 que ‘profetiza’ de forma apocalíptica el IPCC. La línea amarilla muestra el calentamiento al que según ellos estamos ‘condenados’ aun cuando las concentraciones de CO2 dejen de aumentar y permanezcan estables, cosa que lógicamente no sucede.Las líneas azul y verde corresponden a las temperaturas reales medidas por las estaciones de monitoreo en la superficie del planeta y por los satélites, y muestran que la temperatura media ha caído en picado, pese a que el CO2 aumentó de forma casi exponencial. Cada uno que entienda lo que quiera, pero, por lo menos que dejen de darnos la paliza.

20 de agosto de 2008

Lo que me sale de los 'textículos'

Llevaba años preguntándome a qué se dedicaba el tal Javier Lasarte en la Delegación de la Junta en León y ahora, por fin, me entero. Se dedicaba a tomar el sol. No hay nada como aprovechar el tiempo.
Dicen los del PSOE que a Luis Aznar también está a punto de cogerle la insolación. Éste, por lo menos, trabaja tanto como el otro. Mira que se lo tienen dicho, que no se puede tomar el sol sin una protección adecuada. Lo que pasa es que en ambosos casos parece que la protección que han utilizado no es de un factor lo suficientemente alto.
Es posible que alguien dude aún de que lo de las placas solares es un monumental engaño. Ya se desengañará. Y lo mismo sucede con la energía eólica y con los biocombustibles y con la captura del CO2 y con los cojones del cura de Villalpando (que los llevan cuatro bueyes y van sudando). Por más mierda que el ser humano le eche al mundo éste no se calienta ni 'pa' Dios, porque no somos más que una puta cagarruta en el planeta. Ojalá reventara entero y nos asáramos en la parrilla, como San Lorenzo, un tipo que tiene un chalé de la ostia en El Escorial donde van a casarse los más significados de esta sociedad tan democrática. Para lo que sirven todos esos ‘blufs’ energéticos es para que se forren unos cuantos a cuenta del dinero de los que de verdad trabajan, pero no deciden.
Lo que no acabo de entender es por qué los medios de comunicación silencian el dato de que en lo que va de siglo la temperatura del planeta no sólo no ha aumentado, sino que ha disminuido. Esto ya lo admite hasta el IPCC, pero no leo nada al respecto en los periódicos del apocalipsis climático. En tal caso, las llamadas energías alternativas o renovables caerían por su propio peso, por su propio precio, mejor dicho.
No suelo comentar los comentarios de los comentaristas de mi blog. Sin embargo, hay uno que dice que se me nota bien a las claras que soy cocainómano. Ya me gustaría, pero no tengo suficiente dinero. Para ser cocainómano, colega de la vega, tendría que ser juez, dentista, registrador de la propiedad, empresario o desempeñar cualquier otro tipo de actividad delictiva similar. Alguien que, cual es mi caso, se dedica a escribir en un periódico del que continuamente piden que lo echen, no tiene suficiente pasta como para pasarse de la raya.
Para mayor desgracia, yo escribo de forma artesanal, es decir, que mis textos y mis 'textículos' salen de mis manos, de mi deteriorado cerebro y de alguna que otra ‘intertextualización’ extraída de mis obsesivas lecturas de autores psicópatas. Vamos, que no echo mano de la ‘Wiskipedia’ ni de ningún otro destornillador informático para apretar los tornillos de mis frases y de mis ‘desfrases’. En este mundo detrítico no hay sitio para los que se significan ni para los pobres: Nos movemos entre la conjura de los necios y la conjura de los precios. Y lo peor es que hay por ahí más de un lamelibranquio que piensa que la culpa de esta mierda global la tengo yo, por no sé qué cojones de las drogas que toman otros.
Una cosa es joder y otra arrancar los pelos: después de casi 20 días trabajando como un hijoputa, me importa un carajo que el planeta se caliente cinco o cincuenta grados en 2100 (que le den por el culo al planeta y a los que lo habiten para entonces) o que la droga sea una lacra que acaba con el divino tesoro de la juventud (que se lo pregunten a todos los que se forran traficando con ella, a ver si opinan que es una lacra o un modo cojonudo de vida). Lo único que me importa es que mañana me voy a Mérida a ver la representación de una tragedia de Sófocles (aunque prefiero a Esquilo) y que me voy a hartar de jamón ibérico hasta que me salga por el culo, porque "la tragedia nuestra no es tragedia", es "el esperpento" (Valle Inclán, cabrón, qué grande fuiste hasta que cascaste).
PD. El ayuntamiento de Ponferrada le pide 6.000 euros a un conductor que impactó contra la glorieta de Correos produciendo en ella numerosos desperfectos. Tenían que meterlo en la cárcel... por haber fallado. Por desgracia, las horribles estatuas del obispo Osmundo y del rey Alfonso (juzgue el propio lector viendo la foto de arriba), seguirán aterrorizando cada día a los conductores. Esperemos que a la próxima haya más suerte.

Otrosí digo: Ahora está muy de moda que los columnistas hablen de los becarios en sus abominables y vacuas columnas, que no dicen nada ni en verano ni en invierno (cuánta razón tienes, maestro Fulgencio) y además lo dicen con unas faltas que tiembla el Misterio (de Educación). Pues bien, conozco yo algunas becarias que cobran 250 euros al mes y ya sólo les falta trabajar de putas, porque, los jefes, en su connatural ineptitud, les sacan el 'unto'. Para más desgracia, llega hacienda y les aplica un 15% de retención. Que digo yo que al ministro ya se le podía retener la orina hasta que reventara, el mamón. Bueno pues eso. Luego dicen que los jóvenes toman droga. No te jode, si quieres pueden tomar chocolate con churros e ir a la catequesis a rezar el Rosario y a que terminen de sodomizarlos. Y eso no es lo peor: lo peor es que en las Fiestas de la Encina va a actuar Manolo Escobar y, encima, gratis. ¡Cómo no se va a calentar el planeta!

4 de agosto de 2008

El Tour de-Sastre y el rockero 'octogeranio'

Los viejos rockeros nunca mueren, pero, al menos, deberían jubilarse. El tiranosaurio del rock, Chuck Berry, les hizo un corte de mangas a los del Festival Mirador de la Reina, dejando con el culo al aire a sus fustigados fans (que manda cojones, hay que tener humor para ser fan de este ‘acabao’). El tipo es una leyenda negra del rock, un ‘picapiedra’ octogenario, que más que pelos en las orejas ya tiene geranios, es un ‘octogeranio’. No quiero ni imaginar la cara de Isabel Carrasco el día, o mejor dicho, la noche de autos, cuando se supo que “el negro no quiere, no quiere tocar”. ¿Acaso se pregunto “qué será lo que quiere el negro”?.
En fin, el claustro del monasterio de Carracedo, que iba a ser el escenario de la profanación, lo agradecerá, porque pocas cosas hay tan incongruentes e incompatibles entre sí como un concierto de rock en el claustro de un convento (esta imagen me viene inducida por Stendhal, para quien el colmo de la disonancia era "un pistoletazo en un concierto”. Aún no sabía el pobre que hay conciertos que son mucho peores que un pistoletazo, incluso en la cabeza. Por fortuna para él, María Ostiz, Bustamante y Víctor y Ana, entre otros, aún no habían nacido).
No hay que perderse el titular que reproduzco arriba y que salió publicado en un periódico de León el día 24 de julio. Talmente parece que el alcalde hubiera obligado a su mano derecha a que lo matara a pajas y que la mano derecha, toda una señora, lo denunció. Ya veo otro titular: “pajillero compulsivo se corta una mano para no darle al manubrio: la Conferencia Episcopal se plantea su beatificación”. ¡Hay que ver como vienen los periódicos!. Claro, que no me extraña, porque, visto a quién pertenecen, si no fuera porque carecen de agujeros costaría mucho distinguir un periódico de un ladrillo.
Tengo un amigo que pasa sus vacaciones en Mansilla de las Mulas, concretamente en la cárcel, por un delito de tráfico (lo pillaron con varios kilos de coca y la pena fue que se los decomisaron todos, así que ahora el tráfico lo realizan otros a su costa). Este amigo me dijo que los presos de ETA de Villahierro se acuerdan mucho de un fulano que desde un medio de comunicación de la provincia denunció lo bien que vivían en la cárcel y que hasta se bañaban en la piscina. En realidad, estos presos se acuerdan del fulano y de toda su familia y no olvidan lo barato que a De Juana le salió cada uno de los 25 asesinatos que cometió (menos de un año por cada ‘apiolamiento’).
Lo malo es que el cabrón de mi amigo ya está identificado con los malhechores de ETA y hasta muestra cierto respeto por el infecto De Juana: “un tipo que odia tanto a los políticos y a los jueces no puede ser del todo malo”, llegó a decirme. Y lo peor es que hay otros muchos como él: fueron más los que agasajaron a De Juana a su llegada a Euskadi que los que ese mismo día y en ese mismo lugar salieron en defensa de las víctimas del terrorismo (esto es como lo de la cuarteta aquella: “vinieron los sarracenos / y nos molieron a palos, / que Dios ayuda a los malos / cuando son más que los buenos”.)
PD. Acabó el Tour con triunfo de-Sastre, un corredor esforzado y honesto al que todavía nunca han podido pillar con sustancias dopantes. Reconozcámoslo, aquí se droga hasta el nuncio de Su Santidad. La cocaína y el resto de drogas se consumen hasta en las albóndigas. Aquí se esnifan hasta los pasos de cebra. ¡Aleluya!