Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

11 de noviembre de 2008

Sin 'petas' no hay paraíso


Zapatero se ha reunido ya con los banqueros, con los sindicatos y con Rajoy para preparar la reunión del G-20. Buscan un consenso amplio sobre cómo jodernos la vida a los miserables curritos que les pagamos el sueldo para que se rían de nosotros en nuestras putas jetas. Ellos se tiran los trastos a la cabeza, pero es todo teatro. En realidad, que nadie lo dude, sus verdaderos enemigos somos nosotros.
Lo anterior no quiere decir que no sea partidario de que Zapatero viaje a la cumbre del G-20. Al contrario, apoyo totalmente ese viaje del presidente, sin embargo, tengo serias dudas respecto a su regreso.
Lo dije una vez y ahora se ve que era cierto: el peligro real no eran las armas de destrucción masiva, sino las armas de construcción masiva: la utilización de esas armas permitió que se colara toda la basura que ahora estamos mascando. Por cierto, una manera de arreglar el desaguisado que han montado los políticos, los banqueros y los constructores sería cancelar por ley todas las hipotecas. Es preferible que se hunda el sistema a que se hundan las personas, pero seguro que no lo ponen en práctica, porque, aunque hay políticos honrados, siempre hay un 99% de políticos sinvergüenzas y corruptos que son los que dan mala fama al otro 1%.
Hablando de políticos, el ministro de interior (o algo parecido) de Méjico murió en un accidente semejante a un asesinato cuyos autores lo hicieran parecer un accidente. El tipo se había empeñado en una lucha sin cuartel contra ese bien de primera necesidad de la sociedad contemporánea que es la droga y cuya arteria pulmonar es el tráfico de droga. Así pues, casi podría decirse que murió de un accidente de tráfico. Quiérase o no, la sociedad actual no puede pasar sin unas buenas rayas o sin unos buenos ‘petas’, porque sin ‘petas’ no hay paraíso.
Vuelvo a mis terrorismos preferidos: unos soldados españoles murieron en Afganistán a causa, dicen, de un atentado terrorista. Es curioso, cuando esos mismos atentados se cometían contra las tropas soviéticas, a sus autores nadie los llamaba terroristas (salvo los rusos), sino patriotas. ¿Eran terroristas los españoles que cometían asesinatos y sabotajes contra las tropas napoleónicas en 1808?, ¿y los cántabros y astures que hicieron frente al invasor romano?, ¿y todos los que lucharon para expulsar a los moros, pese a que éstos llevaban siglos viviendo en España?.
Por eso digo y repito que terrorismos hay muchos, tantos como las personas que los clasifican. El otro día, sin ir más lejos, ‘Monse’ Cañizares, alias ‘Cañi’ dijo que los que defienden el aborto también son terroristas. ¡Ay, ‘Cañi’!, el gran defensor de la vida: las cunetas de España están rebosantes de tipos cuyas vidas defendió la organización a la que él pertenece: Es la ‘España Cañi’.
Las cosas nunca son tan claras como él predica: para unos Judas fue un traidor, para otros un héroe y un santo, y así todo. Sé que se me acusará de relativismo moral, pero ya se sabe lo que es relativismo (un huevo colgando y otro lo mismo).
A otra cosa. No salgo de mi asombro al leer, en un inenarrable reportaje, que unas presas de la cárcel de Mansilla de las Mulas han escrito una revista que edita y costea el Musac. El nombre de la revista en cuestión es ‘Hipatia’ y, según ese reportaje, “debe su nombre a la diosa griega de la cultura” (textual). Así, con dos cojones, sin sonrojarse. Lo más esperpéntico de todo es que el reportaje lo firma, lo perpetra más bien, Belén Molleda, y lo difundió la agencia EFE, cuyos responsables se llenan la boca presumiendo del supuesto rigor con que la susodicha agencia trata la información que difunde.
Lo cierto es que en materia de ciencia, sin ir más lejos y por mucho que presuman, la información de EFE es una pura porquería, pero ahora se comprueba que también lo es en materia cultural, pues infla mucho la polla que se confunda a la gran filósofa neoplatónica Hipatia (siglos IV y V d.C.) con la diosa griega de la cultura (diosa de la que, por cierto, los griegos carecían).
Bien, el ‘rigurosísimo’ reportaje de EFE concluye (también de forma textual): “No es la primera vez que el MUSAC dirige su mirada hacia la cárcel, ya que el pasado invierno, ya que, entre otras [?], organizó un taller de escritura creativa en el centro”. A lo mejor ya es hora de que, de una puta vez, sea la cárcel la que dirija su mirada hacia el Musac o, por lo menos, hacia alguno de sus responsables.
PD: Alguien me criticó porque la cita a León Bloy de la entrada anterior está “equivocada”. Transcribo la cita textual para que no haya dudas: “Recuerdo una de mis ideas más antiguas. El Zar es el jefe y el padre espiritual de ciento cincuenta millones de hombres. Atroz responsabilidad que sólo es aparente. Quizás no es responsable, ante Dios, sino de unos pocos seres humanos. Si los pobres de su imperio están oprimidos durante su reinado, si de ese reinado resultan catástrofes inmensas, ¿quién sabe si el sirviente encargado de lustrarle las botas no es el verdadero y solo culpable? En las disposiciones misteriosas de la Profundidad, ¿quién es de veras Zar, quién es rey, quién puede jactarse de ser un mero sirviente?” (Léon Bloy: Le Mendiant Ingrat (1898).

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