Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

23 de febrero de 2009

Entre la caza y el cazo

(Cristo rodeado de seguidores deseosos de ingresar en el paraíso... fiscal)

Al final resulta que los paraísos prometidos por las religiones no eran más (ni menos) que paraísos fiscales, porque aquí el que no tiene dinero en uno de estos paraísos no le importa ni a dios, es un ser nimio destinado a sobrevivir en el planeta de los nimios. No tengo ninguna duda de que cuando Cristo prometió al buen ladrón (evidente ejemplo de oxímoron) resucitarlo en el paraíso, lo llevó a las islas Caimán. Es más, estoy en condiciones de asegurar que Cristo no murió en la cruz, sino que cambió de identidad y puso a unos testaferros al frente del tinglado.
Ya sabía yo que algún día el fámulo ministro Bermejo la iba a liar parda. Así, chulo, como es, y armado de escopeta, pero sin licencia para matar, más parecido a un Torrente, brazo tonto de la ley, que a un agente 007 (por ciento), se fue con el muchacho (garçon) Garzón a disparar a los cornúpetas y a otros especímenes de la clase corrupta, perdón, quise decir de la clase política. Pero “nadie va de cacería que no le pese otro día” y a los señoritos escopeteros les salió el tiro por la culata y al juez lo tuvieron que ingresar con un ataque de ansiedad (de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor), mientras que al ministro lo enterraron esta misma mañana.
Y en esas andamos. Esa es la tragedia española, que no es tragedia, porque es el esperpento de Valle Inclán, de Quevedo, de Gregoria (Goya) y de Zuloaga. La historia de España no es otra cosa que un ir y venir de la caza al cazo y un continuo padecer los embates de una caterva de políticos obsesionados por salvar al país, por la sola razón de que el país les encanta tal y como está y no quieren que cambie, no vaya a ser que se les joda el momio.
Yo me pregunto, ¿el hecho de que Bermejo y Garzón sean gilipollas, invalida la hipótesis de que los otros, los de la trama de Boadilla, sean unos chorizos? Porque es a todas luces flagrante que se está intentando tapar una mierda con otra y, aprovechado que las dos lumbreras estuvieron cazando en un latifundio, ahora los están desprestigiando a base de 'lati-infundios', cuando de lo que se trata es de saber si el que dicen que puso el cazo lo puso de verdad, aunque los otros pusieran la caza.
Voy a someter al paciente lector a una prueba de agudeza mental y preguntarle si sabe, por ventura (Rodríguez), quién dijo estas frases que transcribo a continuación:
"La ciudadanía podía enorgullecerse de haber encontrado en Baltasar Garzón un juez tan honrado y pertinaz -si bien mucho más joven- como el legendario John Sirica".
"Baltasar Garzón ha guiado con destreza la relampagueante trayectoria del arma justiciera, dibujando en la pizarra de la historia uno de los más memorables guiones torcidos de Dios".
Pues bien, estos elogios, a todas luces desmedidos y preñados de exuberancia Rapú, digo verbal, a quien también llamó "Príncipe de la Magistratura", pertenecen al sin par Pedro Jota Ramírez. Tiene cierta gracia que Ramírez admire a las personas en la medida que satisfacen sus deseos. Así, cuando los Gal, Garzón era cojonudo para el PP, Pedro Jota y Losantos (son lo mismo) y un cabrón para el PSOE y Prisa (3/4 de lo mismo). Ahora también es cojonudo para unos y cabrón para otros, sólo que los unos y los otros han intercambiado los papeles o 'rolex' (de oro), por lo cual deduzco que el único que está en su lugar es Garzón y también malicio que no es él único que en todo este batiburrillo defiende intereses espurios.
PD. El otro día estuve presente durante una intervención, en la sede de la Fundación Ciudad de la Energía, de la diputada nacional del PSOE por León Helena Castellano. Sólo puedo decir una cosa: ¡Ay, bendito!. En la misma reunión estuvo otro diputado leonés, Diego Moreno, que no dijo palabra, haciendo buena la expresión “es mejor no dar ninguna impresión que darla mala”. Me pregunto qué pensará un señor educado, culto y de gran competencia científica y política, como es el director general de Ciuden, José Ángel Azuara, cuando tiene que lidiar con este tipo de palurdos.
Otrosí digo: El término nimio (del latín nimius) quiere decir exactamente lo contrario de lo que hoy comunmente admitimos, es decir,excesivo, abundante, exagerado, minucioso, escrupuloso. Por alguna razón, el uso impropio del término ha hecho fortuna y así la Real Academia lo admite también como “Insignificante, sin importancia; en general, dícese de cosas no materiales”. Reconozco que he sucumbido al plebeyismo (que es un huevo colgando y otro lo mismo) al utilizar esta última acepción.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Helena Castellano no se representa ni a sí misma; esta forma de llegar al parlamento es una novedad instaurada por el PSOE; los que están en el pesebre elevan a gente sin criterio político alguno, a aquellos que menos problemas pueden ocasionarles (la monarquía absolutista funcionaba más o menos así); es la antítesis democrática, corrupción y vergüenza de la izquierda.
A esta mujer ya le han enseñado los mandamientos de la nueva religión medioambientalista… Ay, bendito!

Alberto dijo...

Claro, porque en la derecha cada semana hacen una primarias, y no existen los cuadernos azules.
Se nota que el envejecimiento de la población hace estrafgos, y que es esa parte del electorado de derechas la que apoya sin condiciones a esta derecha nuestra, a la que hubiera cantado Cecilia sin género alguno de dudas.

Revísense el Alzheimer, y apártense.