Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

5 de mayo de 2009

Paludismo y palurdismo

(¡Atención!: Este mensaje no debería tomarse en vano)

Según la Organización Mundial de la Salud, la pandemia “podría matar entre 2 millones y 7,4 millones de personas en el mundo, o quizás entre 5 millones y 150 millones". Aseguran las autoridades sanitarias que es como una combinación letal de “calentamiento global y HIV” y podría llegar a “desorganizar nuestra sociedad y la economía global de una manera sin precedentes” e “impone un peligro tan grande como el terrorismo”. La cosa es incluso más grave, pues si las escuelas inglesas permanecen abiertas durante la pandemia, “morirán 100.000 niños,” pero si las escuelas se cierran, “sólo morirán 50.000”.
¿Qué, cómo se os ha quedado el cuerpo?. Pero, tranquis, coleguis, porque estas apocalípticas consideraciones no se refieren a la gripe porcina de los cojones, no, sino que lo decían los sabiondos sanitarios del mundo allá por 2005 y se referían a la mierda esa de la gripe aviar, que nos iba a mandar a tomar por el culo a todos, pero lamentablemente se quedó en menos que un estornudo.
Lo más espeluznante es que la Organización Mundial de la Salud, OMS, vuelve ahora sus ojos paranoicos hacia la gripe porcina, gripe A, gripe mejicana o gripe americana o la hostia en verso, que también es menos que un estornudo, mientras pasa como de la mierda (olímpicamente) de las otras lacras de verdad letales, verbigracia del paludismo (malaria). Y ello pese a que la propia OMS, en el primer párrafo de su informe mundial sobre esta enfermedad, dice: “En 2006 se registraron según las estimaciones unos 247 millones de casos de malaria entre 3.300 millones de personas en riesgo, produciéndose como resultado casi un millón de muertes, principalmente de menores de cinco años. En 2008 había 109 países con malaria endémica, 45 de ellos en la región de África de la OMS”. Sin embargo, la OMS prefiere dilapidar el dinero y el esfuerzo en una enfermedad inventada antes que en luchar contra el paludismo, porque, al fin y al cabo, el paludismo sólo mata miserables. Ni materialismo dialéctico ni hostias, aquí la única dialéctica es la que se da entre el paludismo y el palurdismo (que son un huevo colgando y otro lo mismo).
Ya se está viendo que con la gripe porcina va a pasar lo mismo que pasó con la gripe aviar y con las vacas locas, o sea, nada. Es el cuento de Pedro y el lobo: ¿por qué ahora sí tenemos que creer a los mismos científicos que reiteradamente han demostrado su sobrada incapacidad predictora?. Y para seguir con la misma reflexión, ¿por qué tenemos ahora que confiar en las recetas que, para salir de la crisis, vocean los mismos políticos y economistas que en su día no se enteraron de nada y jamás dieron una sola voz de alarma de que esto podía pasar?.
¿Quieren más?, ‘no problem’. ¿Cuántas veces se nos ha dicho que las estaciones de esquí de cotas inferiores a los 2.000 ó 2.500 metros desaparecerían por culpa del Cambio Climático?. La respuesta es casi infinitas. Pues bien, reproduzco un párrafo referido a la estación de esquí de San Isidro, publicado en un periódico asturiano que se llama la Nueva España (un oxímoron como tantos otros, porque España nunca fue nueva, siempre fue vieja, casposa y desdentada y ahora más que nunca o, por lo menos, tanto como siempre): “A la espera de que la Diputación de León haga público el número exacto de usuarios, lo que es irrefutable es el récord de duración de la temporada, con 170 jornadas de apertura con nieve en las instalaciones: desde el 15 de noviembre hasta el día de ayer”. Y así en toda Europa. Menos mal que se iba a acabar la nieve y el Polo Norte se iba a derretir en 2010 y cosas así. ¿Qué pensarán ahora los vecinos y potenciales beneficiarios de la estación de San Glorio, que echaron atrás los tribunales con el argumento (siempre según esa biblia pija e indocumentada que es El País) de que el cambio climático impediría su viabilidad?
Cuando a la Humanidad le sobrevenga una verdadera catástrofe, entonces nadie se dará cuenta, y si alguien la predice lo llamarán loco. Siempre fue así y siempre lo será. Así que no sé para qué mierdas queremos políticos, economistas, ejecutivos agresivos y gente tan engominada y pagada de sí misma, si luego, cuando los necesitas, son las ratas que primero abandonan el barco.
Por eso juzgo harto interesante la pegatina que el otro día me encontré estampada en una pared de granito. Yo no diría que el mensaje que encierra es un exabrupto, sino que, por lo menos, lo sometería a consideración para analizar la conveniencia de ponerlo en práctica de forma literal.

3 comentarios:

Hipatia dijo...

Decías que “lo que hacen los responsables políticos de nuestras amadísimas democracias occidentales es alentar miedos irracionales y paranoias terribles”

En este sentido decía no hace mucho Naomi Klein que alentar en momentos de crisis ese tipo de miedos es un método sistemático, al que denomina capitalismo del desastre, utilizado por las grandes corporaciones para reformar el mundo de acuerdo a sus intereses y para explotar a la población.

No es difícil aventurar que para conseguirlo todas estas multinacionales apalancan y defienden las causas que provocan las crisis: desde las políticas neoliberales de los últimos treinta años que han conseguido que los ricos lo sean cada vez más, a las guerras de rapiña (Irak y su petróleo) y a los mercaderes financieros sin sheriff que les controle, causa directa de las actuales burbujas, etc.

Como antídoto solo cabrían respuestas radicales: poco pueden hacer nuestros débiles políticos y los abúlicos sindicatos.
Aunque de todos estos se esperan grandes soluciones, en realidad solo saben resolver cosas simples.

Debería esperarse que se agotara el panem de las ayudas sociales y la gente retornara al viejo sabor de la calle.

Pero hasta este "loco" deseo, estimado Paco, estará calculado para que no ocurra.

José Reyes dijo...

Lo que debemos hacer es irnos al monte a vivir de vegetales y cerdos de corral, Paco eres la hostia, pero lo que me caga de los españoles es que se empeñan en escribir México y su gentilicio con "j". Aquí en México hay gente que se zurra en los calzones, pero la mayoría de las personas ya no se cree nada y en la conversaciones nunca se escatiman las mentadas de madre al gobierno, los triste es que de ahí no pasamos.

Tontin dijo...

Dicen que el colmo de un jorobado es estudiar Derecho. El colmo de un anarquista debe ser convertir una idea en dogma y el colmo de un pensador global sería creer que lo que pasa en su ombligo es ley.

Cuando se habla del cambio climático, se habla del conjunto del planeta, que en muchas partes de la tierra haya habido más nieve que nunca, no impide que la masa total de hielo sea menor que nunca.

Además, una consecuencia del calentamiento del polo norte es el enfriamiento del area de la peninsula Ibérica, por la desaceleración de las corrientes tropicales.