Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

29 de junio de 2009

Pereira, Crémer y Jackson en Irán (y no volverán)


Sin palabras
(Autor: César Sánchez)


Gracias al muerto, los del Ayuntamiento de Villafranca se han podido quitar el muerto de encima. Así, el concejal de Cultura de la antañona Villa del Burbia aseguró que debido a la muerte de Antonio Pereira queda suspendida la Fiesta de la Poesía de este año. A ver si se animan y la suprimen definitivamente, porque es difícil concebir similar atentado a la poesía, incluso a la creación literaria.
En fin. En Irán (y no volverán) perpetraron un simulacro de elecciones, pero, pese al amaño, a Alá no le satisfizo el resultado y los ‘ayatolas’ se pusieron como Rouco y Cañizares con la ley del aborto, por lo que anunciaron un baño de sangre en el caso de que los perdedores no reconozcan la derrota (véase la foto de arriba, también es de un perdedor, sólo que a éste ni le preguntaron si reconocía o no la derrota. Ahora díganme si el que hizo esa foto, el fotógrafo César Sánchez, no es un puto genio: un tipo capaz de meter su objetivo por el agujero de una bala. No hay muchos así, se lo juro).
Volviendo a Irán: Pobres naciones aquéllas gobernadas por la religión. Tarde se han de dar cuenta de que todos los dioses son igual de asesinos y de que la única forma de conquistar la libertad y la democracia es a base de guerra y de sangre.
En ‘efeto’, es triste, pero es así: sólo matando y muriendo triunfó la Revolución Francesa; y los aliados europeos se sacudieron el yugo nazi; y los griegos el yugo persa; y los cretenses los yugos sucesivos de romanos, árabes, venecianos, turcos y nazis; y los malteses y los rodios el yugo otomano; y los primeros norteamericanos el yugo inglés; y los segundos norteamericanos (los de la Unión... y el Fénix) el yugo esclavista; y los españoles el yugo napoleónico. Eso sí, aquí en España somos un poco gilipollas, porque gritamos ‘vivan las cadenas’ para traer al traidor Fernando VII y lo volvimos a gritar cuando Franco y cuando los curas te decían que hacerte pajas te dejaba ciego, porque era mucho mejor que te las hicieran ellos, que estaban bendecidos por un dios asesino como el que ahora gobierna en Irán...y no volverán hasta que haya otro baño de sangre y pongan a los ‘ayatolas’ donde deben estar, cómodamente instalados bajo las piedras de la cordillera del Jorasán, para que vuelvan a resonar íntimas y espléndidas las rubaiyat blasfemas de Omar khayyan y el sufismo (que es un huevo colgando y otro lo mismo) sirva para exaltar la belleza del alma y no para perseguir las conciencias (cuánto admiro a Attar y a Rumí).
Pobre Irán, todavía recuerdo cuando los cabrones de los franceses daban asilo a los terroristas de ETA y a ese terrorista del Corán que fue Jomeini. Los franceses siempre han sido muy proclives a proteger a los protagonistas de los terrores ajenos. Ahora, el alter ego de Jomeini, un tal Jamenei, anda anunciando baños de sangre, que no dudo que van a producirse, porque por las buenas los iraníes jamás tendrán paz ni libertad, pues sólo de la abyección, de la maldad, de la inicuidad, de la violencia y de la muerte nacen las cosas buenas, tal y como se lamentaba Alexis Zorba en la magnífica novela de Nikos Kazantzakis.
Murió Michael Jackson, el negro que tenía el alma blanca, el amante de los niños. A mí Michael Jackson siempre me pareció un cura: un tipo que entre canción y canción sodomizaba niños y luego pagaba a sus padres cuantiosas sumas para que no denunciaran (¡uy!, como los curas... americanos).

PD: No podía cerrar esta columna bastante mortuoria sin recordar que también la diñó Victoriano Crémer con 102 años de nada. Una pena, porque el hombre tenía toda una vida por delante.


Item más (que diría ‘Arvicio’): el otro día tres fulanos se metieron una hostia con el coche cerca de Columbrianos y quedaron talmente achicharrados. Salvo yo, que dije que habían quedado carbonizados, el resto se decantó por el término calcinados. No es por pedantería, sin embargo, que tengo que recordar aquí que la Real Academia reserva el termino calcinado para aplicarlo a minerales, mientras que el correcto para los seres orgánicos achicharrados es el de carbonizados.

A lo que iba, el caso es que para extraer del coche los cuerpos carbonizados fue precisa la presencia del juez o del forense. Sin embargo, para sacar de la fosa común a los restos de los asesinados de Santalla (como el de la foto de arriba) no se presentó ni dios de los Juzgados y eso que les avisaron. Claro, que viendo el disparo en la cabeza no me extraña que haya quien cree que es mucho más humano echar tierra sobre el asunto.

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