Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

30 de julio de 2009

La boa 'constructor' y Aguirre, la cólera de Dior


(Este recorte resume la crisis de un periódico americano, pero es el catecismo de lo que está pasando también aquí)

Tengo que hablar de la trama ‘Gürtel’ porque me parece un invento literario genial. Yo al Correa, al Bigotes y a éstos los sacaba de la cárcel de inmediato (seguro que los jueces los ponen en libertad un poco más tarde) y los nombraba académicos de la lengua: desde Valle Inclán nadie ha sabido reflejar el esperpento español como los organizadores de la boda de la hija de la gran... figura del neoliberalismo español, Chemari Aznar. ¿Y qué me dicen de los motes?: El Albondiguilla, El Bigotes, El Curita (Camps), Luis ‘El Cabrón’... Están a la altura del Cura y el Barbero del Quijote, del Barbero de Sevilla y de la ‘Barberá de Valencia’: ¡La puta rehostia! (ya sé qué es un término malsonante e innecesario en mi esmerada prosa, pero me sale de los cojones usarlo. Al que no le guste que lo escriba él con más fineza).
En fin, que lo que ya supera a Valle Inclán y a Quevedo, incluso, es lo del ex tesorero temporal Luis Bárcenas declarando ante los jueces del Tribunal Supremo que él no es Luis El Cabrón, que El Cabrón es otro Luis: ‘Pa’ partirse el ojete.
Y así todo. Lo jodido del tema es que la imbecilidad es más contagiosa que la puta gripe A y se extiende allende (Salvador) los mares, de modo que Morgan Stanley, una entidad americana dedicada a un tipo de actos ilegales no tipificados penalmente, similares a los que aquí perpetran el Santander y otros parecidos, encargó un estudio sobre los medios de comunicación en el que se concluye de forma terminante que los chicos de 15 años no leen periódicos y que por eso la prensa de papel tiene los días contados. ¡Menuda conclusión! Los chicos de 15 años no leen prensa ni la han leído nunca, porque, mal que le pese a uno que conozco yo, que escribió un opúsculo presuntamente edificante titulado ‘Reflexiones de un adolescente cristiano’, a los chicos de 15 y más años les interesan principalmente el alcohol, las drogas y el sexo (generalmente por este orden). Pudiendo follar, mamarse o ponerse ciegos, cómo van a dedicarse a leer periódicos, con las gilipolleces que dicen y la cantidad de faltas de ortografía y de estilo que destilan. Eso sin contar la sumisión mamandurriera al poder político, al poder de un banco o al poder de una Caja de Zorros, y la planicie ideológica y formal en la que indefectiblemente se mueven nuestros lamentables ‘quotidiens’.
Prosigue el esperpento. Según los más radicales, lo que hizo Zapatero con la CEOE fue aplicar la doctrina Rajoy: “no cabe negociación posible con las organizaciones terroristas”. Díaz Ferrán, el tipo que ‘orgasmaba’ en público ante las estupideces sempiternas de Esperanza Aguirre (Aguirre, la cólera de Dior), pretendía que ZP se rindiera y comiera en su mano. Acusa a Zapatero de no ser neutral y decantarse del lado de los sindicatos. ¡No te jode!, si Ferrán quiere hacemos una encuesta para ver cuántos empresarios votan o han votado a ZP y cuántos sindicalistas y trabajadores españoles lo han hecho. Entonces es obvio que lo que quiere es que se baje los pantalones, algo que no dudo que tarde o temprano conseguirá, pero no por el momento.
Tal y como yo lo veo, el caso es que los ‘Ferrán boys’ llevaban más de una década forrándose a base de poner ladrillo sobre ladrillo hasta que construyeron un monstruo, un enorme reptil dispuesto a estrangularnos a todos y una vez más pretenden librarse del abrazo letal de esta ‘boa constructor’ los mismos que la alimentaron hasta la saciedad de la sociedad convirtiéndola en aterradora.
Hay muchos más esperpentos, pero sería agotador enumerarlos. Sólo algún ejemplo más: el consejero de Economía de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, es un tipo que habla dando la falsa impresión de que entiende de lo que habla. Ahora, sin saber muy bien por qué, cree tener la solución para Caja España. Me canso de decir que no puede arreglar un problema quien lo creó o contribuyó de forma definitiva a crearlo. El único destino de Caja España es el desastre. La lógica, que es implacable, lo demostrará a no tardar.
Otra muestra de la estulticia y el esperpento: el tal Coto Matamoros anunció en televisión su intención de suicidarse, lo cual no es malo de suyo. Lo que sí es terrible es que no haya cumplido aún su promesa, con la ilusión que me hace que tipos como éste se vayan a tomar por el culo de una vez.


PD: Ya he vuelto de vacaciones y, total, ‘pa’ qué.

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