Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

7 de febrero de 2010

'Pepiño' el Dios y Raquetas su profeta

(La gran lumbrera de occidente, 'Pepiño' empezó su formación a edad muy temprana. León es un antes y un después desde su paso por la ciudad. Para los socialistas leoneses 'Pepiño' es Dios y Raquetas su profeta)


A Pepiño Blanco han empezado a llamarle “el ministro valiente”, porque dicen que ha metido en cintura a los controladores aéreos, cosa que todavía no he visto yo. Ahora los controladores aéreos se han convertido en los nuevos terroristas, en los culpables de todos los males de España. Yo no digo que no sean unos jetas, pero si yo ganara el mismo pastizal que ellos también me jodería un huevo tener que pasar a cobrar de golpe una cuarta parte de lo que ganaba, sólo porque se le pone en los cojones a un ministro curil y semianalfabeto que apenas tiene el bachiller y cuyo único mérito académico y profesional consiste en tener el culo como la bandera de Japón para cuando el ‘one’, su particular y todopoderoso dios leonés, quiera desahogarse practicándole una sodomía al uso.
El pájaro pinto (en este caso el pájaro Blanco), que dice tener la solución para los males patrios, estuvo en León el sábado y dejó epatados a todos sus aquiescentes corifeos con reflexiones tan profundísimas como éstas que aquí recojo y que han salido publicadas en la prensa: “En momentos como éste hay que tomar fórmulas que garanticen el futuro”. Ahí, sí señor, con dos cojones. Después de este pensamiento digno de Schopenhauer se comprometió a “seguir trabajando con la sociedad para salir de la crisis”. Pero no se descojonen ustedes del todo, que aún hay más: “Estamos ultimando un plan de inversión público-privado para garantizar la puesta en marcha de actuaciones sostenibles” (la gallina). Y por último: “Si tengo que dejar de hacer un kilómetro de autovía para que los dependientes estén atendidos o los universitarios tengan becas dejaré de hacerlo”. ¡Ay, bendito!. Si este gilipollas hubiera hecho en su puta vida, no un kilómetro de autovía, sino un metro de zanja otro gallo nos cantaría. Podría estar citando las sesudas reflexiones de ‘Pepiño’ hasta el amanecer de los muertos vivientes, pero no voy a hacerlo por una sencilla razón, porque todo su pensamiento se resume en esta frase genial (juro por el sinvergüenza de dios que la dijo él): “Lo nuevo, a veces, resulta novedoso”, (¡la madre que me parió!)
Que tipos como éste y otros parecidos dirijan los destinos del PSOE da una idea aproximada de lo que nos espera en un futuro muy próximo. Y luego se tiran de los pelos porque las encuestas les auguran una hostia sin parangón. Yo me pregunto, ¿por qué será?
Como parece que alguien dejó abierta de par en par la puerta de la estulticia, resulta que los sinsorgos se cuelan por ella a raudales, como los gallinazos que destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas de la casa presidencial, en una aceptable novela de García Márquez, y nos castigan de forma inmisericorde.
Así, leo en un artículo de opinión de El País, esa biblia de los analfabetos científicos sólo comparable a El Mundo y a la Ser (en materia de ciencia, me refiero): “Las informaciones publicadas estos días en los medios de comunicación en relación con los glaciares responden a un error detectado en un informe de en torno a 1.000 páginas y que en ningún momento cuestiona o invalida la principal conclusión del documento, ni las evidencias científicas del cambio climático”. La pava que soltó tamaña imbecilidad es, nada menos, que Teresa Ribera (del Duero, porque debía estar borracha), a la sazón secretaria de Estado de Cambio Climático. No voy a abundar aquí en lo de los glaciares del Himalaya, pues de sobra es conocido por quien de verdad quiere conocerlo a fondo. Sin embargo, hay que ser mentiroso a la par que político para calificar de “error” lo que fue una falsificación deliberada de los datos científicos, con objeto de sembrar alarma entre la población para que trague por lo que sea, siempre que venga aderezado con la coletilla del cambio climático. Siento decirlo, pero gobiernos con elementos como la Teresa Ribera de los cigotillos están pidiendo a gritos que defendamos con más urgencia un cambio de Gobierno que un cambio climático.
Me extraña mucho que el Pepiño y todos los apepiñados del Gobierno y del neo-PSOE (la Salgado, la Pajín, la Aído, el Corbacho, el Sebastián ‘Palomo’ y el propio presidente metido a rezador con el negro que tenía el alma blanca) se preocupen tanto por lo que ganan los controladores y por subir la edad de jubilación y callen como putas ante los sueldos desorbitados de diputados, senadores, diputados autonómicos, diputados provinciales, alcaldes y concejales, que son el grueso de la clase política y tienen libertad para fijar su sueldo. Me extraña que tampoco nadie diga nada de que el presidente del BBVA se jubila y se va a llevar crudos casi 80 millones de euros sin que nadie tenga güevos a meterle una guindilla en el culo.
Me infla la polla que el hermano tonto de Iñaki (el Gabilondo tonto y ministro) ande diciendo que hay que cambiar el sistema educativo para que los jóvenes tengan una formación que el día de mañana les permita acceder a un empleo cualificado. Mira, Gabilondo, cachondo, para acceder a un cargo, empleo o puesto cualificado y de mucha pasta no sólo no es necesario tener formación cualificada, sino que en la mayoría de los casos la cualificación es una cortapisa (pregúntaselo a tus colegas 'Pepiño', Aído, Corbacho, Montilla y Pajín, por citar sólo algunos).
En vez de tantas estadísticas gilipollas, habría que mirar cuántos de nuestros empresarios, banqueros, ministros, diputados, alcaldes, senadores..... tienen un mínimo de estudios básicos.
No hay socialista en este Gobierno, ni por supuesto hay nadie en el PP, que haya propuesto un control férreo de las subvenciones públicas a las empresas, porque yo conozco empresarios que con las subvenciones se han comprado coches de lujo, chalés de lujo, mujeres de lujo y putas de lujo (cuando no coincidían) y han dejado sin pagar a los empleados y a los proveedores.
Conozco un empresario que ha cerrado su negocio, pero que ya antes había cerrado otro negocio, concretamente un puticlub, para celebrar una farra del copón en la que había más champán en las copas que ‘meaos’ en los váteres. Así que en vez de tanta hostia y tanto pretender joder a los de siempre habría que socializar la jodienda. Que alguna vez se jodan otros, aunque sea un poco y sin que sirva de precedente.
Y luego llega Rajoy y dice que había que instaurar la cadena perpetua revisable. OK, Rajoy, pero ¿para quién?. Él quiere que se la apliquen a los violadores, a los negros y a los gitanos, pero yo creo que son mucho más peligrosos los políticos prevaricadores, los jueces cocainómanos y los empresarios extorsionadores. Pero para ninguno de éstos el Código Penal prevé ninguna pena. ¡Qué pena!.
De modo que, ya que van a seguir jodiéndonos por todos nuestros orificios, por lo menos que no nos digan que lo hacen por nuestro bien. Que se vayan a tomar por el culo con un soplete y que no se extrañen tanto de que los controladores aéreos quieran vivir de puta madre, porque en realidad están haciendo lo que ellos mismos hicieron, pese a que tenían muchos menos méritos... académicos.

PD. Como no quiero calentarme más, sólo diré que en un periódico provincial, hace unos días, el obispo de León pedía que catástrofes como la de Haití no se utilizaran por los medios de comunicación para atacar a Dios, que Dios también está en Haití, aunque no lo parezca. Claro que está, está tirando piedras a los supervivientes y no parará hasta que los mate a todos... hasta que nos mate a todos, el muy cabrón.