Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

18 de marzo de 2010

Los 'esforzaos' del Musac y el vago de Miguel Ángel





















(A la izquierda, el fresco del Juicio Final. A la derecha, una 'obra de arte' del Musac. Los paridores del engendro de arriba presumen de que hacer algo así es un trabajo "agotador". Lástima de pico y pala)



Cada vez estoy más convencido de que el cambio climático es obra del hombre, de hecho es el hombre quien se ha inventado toda esta inmensa patraña que nos está costando un cojón, chin pon. Cosas de políticos e indocumentados, valga la redundancia: (Me veo en la obligación de repetir la anécdota de que a Canalejas lo asesinaron frente a una librería y, desde entonces, no se ha vuelto a dar el caso de un político que se acercara a una, algo que queda roborado con solo escuchar a la diputada nacional Helena Castellano hablando de captura de CO2 o del Plan E, como yo hice el otro día y aún no me he repuesto de automóvil). Qué manía de politizar la política, cuando todo el mundo sabe que no es más que negocio y crímenes.
Me acusan con frecuencia de meter a todos los políticos en el mismo saco, lo cual estaría bien si el saco estuviese cerrado, pero la caja de Pandora hace mucho que permanece abierta y estos dildos ideológicos y descomunales que son los políticos andan por ahí jodiéndonos por todos los orificios, y digo por todos, porque aunque en boca cerrada no entran moscas, sí entran pichas a rosca, como las que nos hacen tragar cada día, que ya tenemos las mandíbulas descoyuntadas.
Como siempre he tenido una cierta inclinación (como la torre de Pisa) hacia la cultura clásica, yo propongo que rescatemos y pongamos en valor las luchas de gladiadores y los despedazamientos de los cristianos por los leones. A fin de cuentas, esos espectáculos representan tanta o más cultura que los toros y a lo mejor (aunque improbablemente) en uno de esos juegos que duraban hasta un mes podíamos ver cómo a la cristiana Esperanza Aguirre se la zampaba un león, porque si se la tiene que zampar Rajoy o algún candidato mamporrero del PSOE en Madrid vamos aviados. Aquí quien más y quien menos siempre ha celebrado mucho eso de las matanzas: los toros, el 18 de Julio, el 11-M, el asesinato de Carrero Blanco. De hecho, dentro de unos días todos vamos a participar con alborozo en ese Festival Nacional de Exaltación de la Matanza que es la Semana Santa. Aunque parezca irreverente, tengo que recordar que en mi pueblo se celebran por primera vez este año las Jornadas del Santo Sepulcro, que es lo mismo, pero haciendo más hincapié en la pompa (fúnebre en este caso).
La frecuencia sexual de mis entradas en este blog ha disminuido, lo que provocará hilaridad en mis amigos y encabronamiento en mis detractores, que están esperando a que escriba para insultarme y lanzarme venablos dialécticos. La causa de dicha disminución se debe a que ando enzarzado en el proceloso mundo de los arcos conopiales y escarzanos, en la pintura y la personalidad del Giotto y su relación con Dante, en la obra de Simone Martini (Bianco con unas aceitunitas) y en la escultura del gran Nicolás Pisano, que me tienen embebido.
Vuelvo a mi proverbial pedantería y a mi insoportable tono apodíctico para contar que el otro día compré un libro de una colección de bolsillo sobre matemáticas y ciencia. El título era, nada menos que ‘La proporción áurea’ (ese número 1,618, ó número ‘φ’, que rige la belleza de tantas obras de arte del hombre y de la naturaleza sin que apenas nos demos cuenta). Confieso que lo adquirí con cierta expectación, pero nada más ojearlo y hojearlo me decepcioné. Prácticamente todo en él era una intolerable exageración del papel que la proporción áurea ha representado en la historia del arte. Entonces recordé la magnífica precisión del libro que escribió recientemente el gran Mario Livio sobre el número de oro (al número ‘fi’ o ‘φ’, se lo conoce también como número de oro, razón extrema y media, proporción áurea y divina proporción, entre otras denominaciones). El librito divulgativo y exagerado me permitió, no obstante, rescatar de mi desordenada biblioteca el espectacular tratado de Fra Luca Paccioli, del que creo que alguna vez he hablado aquí y que fue maestro de Leonardo da Vinci; el mencionado ensayo de Mario Livio y, como no, el grandísimo tratado de Matila C. Ghyka, de 1931, que, aunque también es un tanto, por llamarlo así, creativo, no obstante es de una genialidad abrumadora. Así, una mierdecilla de libro logró transportarme a mundos que creía ya olvidados y entonces vino a mi saturada cabeza la conexión entre Paccioli y su maestro, el genial pintor Piero della Francesca, autor de la inquietante Madonna del Huevo con el que me reencontraré muy pronto.
Y en ese punto todo se volvió cíclico: Fidias (dicen que el nombre ‘fi’ del número de oro es por él), los constructores del teatro de Epidauro (donde yo estuve comprobando su magnífica acústica, fruto tal vez de que sus medidas guardan la divina proporción), la escultura del Laocoonte (sólo superada por la réplica en bronce que Riesco le hizo a la Victoria de Samotracia, para colocarla de espaldas al río Sil, ¡qué pena de hombre!), las falsas cúpulas de los enterramientos de Micenas (a las más grandes les dicen de Atreo y Clitemnestra, pero son anteriores), el Panteón de Agripa, Santa Sofía de Estambul y San Salvador in Chora, la Mezquita Azul del Sultán Ahmed y la de Solimán el Magnífico, la basílica visigoda de San Juan de Baños (y el excepcional lechazo asado que sirven al lado, en Tariego de Cerrato), el Moisés y el David, las pinturas de Boticcelli, de Andrea del Sarto y del Correggio, el Cristo muerto de Mantegna, la increíble trayectoria criminal y artística de Andrea del Castagno... las obras de Velázquez y del Greco, las epopeyas de Homero, la cosmogonía de Hesíodo, los diálogos de Platón, los ensayos de Tucídides y de Jenofonte, los periplos marítimos de Hannon, de Apolonio de Rodas y de Rufo Festo Avieno, las rubayyat de Khayyan y de Rumí, la Biblia y el Corán, la Epístola Moral a Fabio y las Coplas de Manrique, la genialidad hipócrita de Quevedo y el universo poético de Góngora, las obras de Stendhal, algunas narraciones y algunos poemas de Borges, los libros de Julio Verne y de Sherlock Holmes (emulado hoy con éxito y cierto talento por House)...
Para qué seguir. Lo que no entiendo es por qué la gente se empeña tanto en que me gusten cuatro escritores leoneses que no han empatado con nadie. Si son tan buenos como algunos pretenden y algunos de ellos mismos se creen sus obras perdurarán y las leerán y comentarán las generaciones venideras, pero yo siempre he desconfiado mucho de las obras de los autores vivos y prefiero esperar a ver que tal les sienta la muerte. Esto vale tanto para Mestre, como para Gamoneda, como para las pretendidas y pretenciosas obras de arte del Musac con las que literariamente me parto la polla: un ejemplo; tres 'artistas' vascos llevan encerrados en el Musac, junto con 15 voluntarios, desde el 8 de febrero y piensan salir (no sé todavía por qué) el día 20 de marzo. Durante estos cuarenta días han desarrollado (dice textualmente el periódico) "una treintena de ejercicios que van desde 'performances' hasta rodajes de vídeos en directo e incluso actividades de gimnasia". Uno de los tres fenómenos, un tal Mikel Euba, ha calificado la experiencia como "agotadora", porque el reto era "excesivo". Vamos, no me jodas, excesivo fue pintar la Sixtina en el plazo en el que Miguel Ángel se comprometió con Julio II. Estos 'ciruelos' no imaginan siquiera lo que es hacer una pontonada ni dormir sobre el andamio ni pintar con el humo de las velas atosigándote ni dejarse literalmente la vista en la obra, porque la cal y la pintura te caen encima y todavía no hay normas sobre prevención de riesgos laborales ni de seguridad e higiene en el trabajo. Lo dicho, unos presuntuosos, y luego vas a ver en qué ha quedado tanto trabajo y es una puta cagarruta. La basura del CTR de Gersul es más estética que las obras del Musac. Me pregunto: ¿de dónde sacan 'pa' tanto como destacan?... de la Junta, claro está, que no sé cómo cojones se las apaña para mantener a tanto gandul u holgazán que presume de trabajador.

PD: Para los interesados, diré que, en Los Elementos, Euclides predica: “se dice que una línea recta está dividida en el extremo y su proporcional cuando la línea entera es al segmento mayor como el mayor es al menor”. Esta es la sencilla fórmula mediante la cual se calcula el número de oro

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Solo comentar que el enunciado de la 'razón aurea' o del número fi, es inteligible si se expresa así:"Se dice que una línea recta está dividida en el extremo y su proporcional, cuando la línea entera es al segmento mayor, como el mayor es al menor", como muy bién nos enseñó el 'padre' Euclides allá por los años 300-265 a.C.

Perdón por la aclaración. Paco se comió un 'como', que le daba sentido a la definición.

J.Ramón. dijo...

Ha aparecido el Paco erudito, que devuelve aire fresco a este blog. El ambiente se había cargado últimamente, y cuando menos, esta lectura descarga la tensión de tanta crisis, tantos cagaversos, carapollas, caraculos y zapateros castigando las neuronas del personal, a través de esa prosa tan 'florida' e iracunda que saca a pasear Paco, cuando se disfraza de sí mismo. Ahora con el disfraz de arco conopial, y metido a investigar la perfección de la 'O' de Giotto, y esas cosas del número 'fí', y dejando fluir su imaginación, es decir, dando rienda suelta a todo lo que le cabe en la 'pelota', se le descarga a modo de cagalera un sin fín de nombres, monumentos, situaciones, chascarrillos, anécdotas, historietas, retruécanos...que avergüenzan a los autores de la Enciclopedia Británica, si estos tuvieran vergüenza, (es un decir), y por lo menos a mí me hace pasar un buen rato.

Muy bien por esta sabia y erudita columna, es lo que quería decir, Paco.

Ovidio dijo...

Se echaba mucho de menos alguna referencia al Musac de tus amores. Sigues firme en tus convicciones, y esto me reconforta. ¡Genio y figura hasta la sepultura!. Tú de chaquetero, 'rien de rien'. Y los Mestres, Gamonedas, etc, que no esperen una loa tuya, 'hasta que la pátina del tiempo haya borrado su silueta de este perro mundo y el tiempo haya roto la miserabilidad de lo humano'.

Nadie había caído, que un tipo como tú, pertenece al 'Club de los Poetas Muertos', y como miembro tan destacado has dejado sembrada la semilla de la rebelión, de lo extraño, interpretando de forma asombrosa al espíritu de aquellos grandes poetas que conmovieron al mundo con sus desafíos, con sus visiones, como efectivamente fueron los que citas, y otros muchos que te guardas. Ante un mundo donde honores, cultura y religión son evidencia del desprecio por el factor humano, un mundo que se empeña en recordar al hombre su condición de minusválido existencial y que se convierte en la más asombrosa pesadilla para el ser; un mundo absurdo y caótico, fragmentado, donde una sociedad de cómplices ha erigido su propia y particular 'verdad'; un mundo que doblega, ordena y subyuga al creador a través de una ética digna de toda duda, cuyo espíritu de justicia se inclina hacia la cantidad de bandidos que lo infestan para modificar la ley a su conveniencia; en un mundo donde el hombre se haya aturdido de tanta Nada y la Realidad muestra un rostro demasiado alambicado...¡qué sería sin la distancia de observación que tu te concedes para comprobar si 'Júpiter es derrocado por Demorgón (El Espíritu Primitivo)y pueda así ser liberado el sufrido Prometeo por Hércules', como bien nos enseñaron los clásicos...!.

Ahora entendemos el por qué de 'cagaversos', al autor de "Acepta tu extravío, entrégate a la luz:/la luz es el comienzo de la causa invisible", que además dirigió a una lumbrera como Zapatero. ¿Le estaría equiparando a una luciérnaga loca, a modo de metáfora?. Diarrea gamoneidea, que queda neutralizada con esta entrega clarificadora de los gustos labarguianos.¡Buena columna, Paco!.

El primo de Ovidio dijo...

Desintoxicadora columna y 'fresca como una lechuga'. Si citas de memoria, y te cabe tanto como destacas en la 'pelota', mídetela porque a lo mejor cumple con la 'proporción áurea'. ¡Mira que si al final, la cabeza de Paco resultase ser la materialización del número 'fi', del número de oro, de la divina proporción...!. ¡Vamos, como para 'repintar' el cuadro de Raffaelo Sanzio 'La Escuela de Atenas', y situar tu áurea cabeza al lado de Euclides!.

Anónimo dijo...

Menos mal que nos queda una cabeza brillante, como la tuya, en el Bierzo. Esto cada vez huele más a caciques y gente sin argumento. Muy buena columna.