Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

14 de diciembre de 2010

Ningún niño quiere ser Cristiano (prefiere ser Messi)

(Voilà, un ministro de saldo con una gestión acorde con su valía y formación)


El pensamiento de un político sólo es verdaderamente fluido cuando tiene diarrea. Viene esto a cuento de que, incapaz de controlar a los controladores, a ‘Pepiño’ lo tuvieron que relevar y dejar que el problema lo resolviera el ejército, lo que a la larga será mucho peor aún, porque inteligencia y ejército son ‘concetos contraditorios’ (oxímoron). Después ‘Pepiño’ trató de explicar el problema a la opinión pública y, lo dicho, es como si cagara, pero con el cerebro.
Ya sé que los controladores caen mal a casi todo el mundo por el mucho dinero que ganan, unos 300.000 ñapos al año (algunos hasta un millón). Sin embargo, ganan mucho más los propietarios y los consejeros de los bancos y de las cajas de ahorros que han arruinado a este país y saqueado las arcas públicas y sus propias empresas y nadie los ha militarizado ni amenazado con la cárcel por un delito de alta traición, que es lo que es en realidad lo que han hecho nuestros bienamados banqueros y empresarios trincones. Al contrario, para solucionar el problema que han creado ahora hay que reformar las pensiones y el mercado laboral: un eufemismo bajo el que se esconden el abaratamiento del despido, el cobrar menos y trabajar más de Díaz Ferrán, y el elevar la edad de jubilación para que el Estado tenga más dinero fresco para seguir alimentando a los banqueros sanguijuelas, a las grandes empresas y a los tiburones (redundancia).
Lo peor es que te metan por el culo un tenedor: Con los controladores aéreos se ha abierto la caja de Pandora y si esto se lo hacen a los poderosos, ¿qué no nos harán a nosotros, pobres piojosos?: Luego ya nadie podrá quejarse cuando les llegue el afeitado al resto de los funcionarios, a los panaderos, a los enfermeros, a los médicos, a los taxistas, a los maquinistas de Renfe o del Metro... nadie se salva, porque todos son servicios públicos indispensables para el funcionamiento de la sociedad. No se salvan ni los parados, a los que ya han tangado los 400 putos euros de mierda: ¿o es que crea menos alarma que se nos joda el puente de la Constitución que el hecho de que los pocos trabajadores que aún tienen empleo no puedan coger el metro para ir al curro de mierda?.
En fin, ya anuncié yo tiempo atrás que este fenómeno intelectual que es ‘Pepiño’ nos iba a dar tardes gloriosas y, la verdad, no me está defraudando; fue escucharle en la radio el otro día y casi me descojono ante tanto desconocimiento y estreñimiento mental disfrazados de sensatez.
El feo asunto del tráfico aéreo está sirviendo, no obstante, para encubrir otros delitos y otros tráficos... de drogas, de sustancias dopantes, de información privilegiada, de secretos de estado, etc. Ahora le echan la culpa a Wikileaks de divulgar documentos que ponen en peligro la seguridad nacional e internacional. El caso es echar siempre la culpa a otros: a los controladores, a Wikileaks o su puta madre. Sin embargo, parece que nadie ha reparado en que los famosos documentos secretos, lejos de poner en peligro a los estados, lo que hacen es poner en evidencia la megalomanía, la corrupción, la abyección y la traición al estado y a sus ciudadanos de nuestros propios políticos, jueces y fiscales. Todavía no se le ha ocurrido a nadie investigar lo que esos documentos o cables dicen sobre la actitud del Fiscal General del Estado y lo que su comportamiento esconde (Pumpido), ese fiscal que pide 8 años para los controladores y de este modo encubrir su propia traición a España, prometiendo a los yankis obstaculizar el proceso judicial por el asesinato de Couso. También habría que investigar a otros fiscales y a otros jueces y a la propia ex vicepresidenta del Gobierno.
Zapatero, empero, salió al quite de las filtraciones de Wikileaks quitando hierro al asunto y asegurando que eran meras opiniones de los diplomáticos americanos, pero juzgo que estos tipos no deben ser tan tontos o tan simples como pretende que creamos, cuando definieron al propio Zapatero como un político “cortoplacista que supedita los intereses comunes al cálculo electoral”. Tengo yo ‘pa’ mí que, visto lo de Wikileaks, son muchos los que han hecho más merecimiento que los controladores aéreos para ser juzgados por un delito de alta traición. En fin, por si alguien todavía dudara del buen criterio de estos diplomáticos americanos, debo recordar que al Vaticano lo calificaron como “cerrado, anticuado y provinciano”. ¡Jódete!, si lo llego a decir yo en vez de los diplomáticos americanos me crucifican como hicieron con su propio jefe. Sé que estas opiniones preocupan mucho no sólo a Zapatero, sino también al papa Ratzi, por el efecto que puedan obrar sobre sus feligreses, sobre todo los niños, pues, de hecho, desde la más tierna infancia, hoy día ya no hay ningún niño que quiera ser Cristiano (todos prefieren ser Messi).
Es una pena que el portal Wikileaks y su promotor estén tan perseguidos, acosados. Me encanta comprobar lo que siempre sospeché, que los verdaderos y casi únicos enemigos de los seres humanos y de las sociedades que forman son sus propios gobernantes y sus propias instituciones. Y como siempre, en vez de perseguir a éstos, hay que buscar un chivo expiatorio (Wikileaks, los controladores...).
Lo de Wikileaks me recuerda a mi admiradísimo Frederic Brown: en su espectacular y desternillante novela ‘Marciano, vete a casa’ (Marcianos go home) relata una invasión marciana en la que los alienígenas del planeta rojo no eran ni más avanzados ni más inteligentes ni más beligerantes: eran unos cotillas y aireaban todos los secretos de los seres humanos, desde los secretos militares y políticos hasta los secretos de alcoba (veían a través de las mantas lo que los amantes debajo de ellas). De este modo pusieron al borde del colapso a todo el planeta y a nuestra amada civilización occidental. Wikileaks es el marciano de Brown. Sencillamente genial.
Otro que tal baila, un 'Pepiño', más discreto, pero no mejor: Rodolfo Martín Villa, quien cada vez que puede desperdicia la ocasión de quedarse callado, dijo en León hace unas semanas que los nacionalismos vacían el estado. Algo lamentable, acostumbrado como está a ser él y sus amigos, y no los nacionalismos, quienes vacían el estado (sobre todo las arcas de ese estado).
Por cierto, estos días se ha podido comprobar lo que todos ya sabíamos, que los deportistas de elite se ponen más ciegos que Guti de sustancias prohibidas y autotransfusiones, sólo que a Guti lo critican porque lleva tatuajes y folla con tías jamonas y a los otros, en cambio, les premia la Junta de Castilla y León y hasta les mete en las listas de concejales. Siempre sostuve que el deporte está sobrevalorado. Decía el gran Bukowski que es mucho mejor emborracharse que follar, algo que yo dudé de joven, pero que, a la postre, es un axioma. En todo caso, es mucho mejor emborracharse y drogarse que hacer deporte (que también genera adicción), y, si no, el tiempo dirá, porque morir te mueres igual, así que, ya que te vas a ir a tomar por el culo, por lo menos dejar un cadáver impresentable y no un cadáver con una salud de hierro. Por otro lado, seguro que Dios es un yonki de puta madre, pues sólo a un indeseable 'fumao' y más puesto que Las Grecas y Marta Domínguez juntas se le ha podido ocurrir una broma tan macabra como este puto infierno disfrazado de paraíso. Así que, verás como a la diestra de Dios padre sólo se sientan los traficantes, los banqueros, los nazis y los asesinos... en fin, todos aquéllos que están hechos a su imagen y semejanza y que, por tal motivo, se han pasado la vida jugando a ser dios.

PD. Ahora que mi blog se acerca a las 50.000 entradas debo reflexionar sobre si seguir con él, cambiarlo o cerrarlo. Dicen los que me invitan a cerrarlo que me repito, lo cual es cierto, si bien, en mi caso al menos la primera versión es mía. Así que lo más probable es que quién sabe.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Y a tí quién te manda hacer caso a los comentaristas?. No seas flojo y sigue siendo original, aunque te repitas...

Urbano666 dijo...

Lo que pasa es que el ser humano tiende a repetirse, y si seguimos haciendo las mismas chorradas desde el principio de los tiempos, es normal que cuando reflexiones al respecto parezca que te repites, recuerda que con un gran poder viene una gran resposabilidad, escribes de puta madre y es el don que has desarrollado y que de alguna forma procura en otros el deseo de cambio, espero te leamos el próximo año, felices fiestas.

Anónimo dijo...

Ya que nos amenaza Paco con dejar de escribir, yo le pido que no lo haga porque muchos disfrutamos con su columna.

O sea, que si hay que pedir un deseo para el año próximo, el mío sería seguir leyendo este blog, y, ya en plan caritativo a ver si se le arreglan las neuronas a Urbano666, (¡vade retro!), porque por la forma con que se expresa, se deduce que le patinan mucho, mas bien, le derrapan. ¡Y, es que parece un gran tipo...!

Anónimo dijo...

Soy un anciano y ya no me escandalizo de nada, pero Ud. que tiene cultura y escribe eso de "...seguro que Dios es un yonki de puta madre", me parece demasiado fuerte, indecoroso, y falto de respeto para los que somos creyentes. Si Ud. es ateo, es decir no cree en Dios, ¿por qué lo ataca o lo ridiculiza?. No lo entiendo, siendo Ud tan listo.

Además, podría respetar estas fechas de celebración de la Navidad. No pretendo hacerle una llamada a su conciencia, pero, si nos respetara a los que creemos que Dios es importante en nuestras vidas, pues yo, un anciano anónimo que leo sus artículos se lo agradecería.

Anónimo dijo...

Sr anciano anónimo, si a Ud. le gusta el estilo literario de este blog, por los golpes de ingenio de su autor, siga leyéndolo, pero si intenta denunciar cierta trasgresión de lo religioso, el clero, la iglesia, el papa, y la figura de Dios, no pierda el tiempo. Es marca del autor, que exhibe con orgullo, para aplauso de sus incondicionales. No tardará el 'pío' Hipatia en aclararle su profundo error y el daño que se hace a la humanidad manteniendo tan erráticas y perversas creencias. Paco, no suele darse por aludido. Usted decide, porque para eso tiene libertad de leer o no, lo que aquí se escribe, y de dejar su educado comentario, ¡faltaría más...!