Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

1 de enero de 2011

Horror en mármol

Muy pocas cosas me han sobrecogido tanto desde mi juventud como este pasaje de Stendhal sobre La Piedad, la conocida escultura de Miguel Ángel que hoy día cualquiera puede atisbar tras un cristal blindado en San Pedro de Roma.
“Súbitamente, la religión destroza cuanto habría de enternecedor en esta historia. Si María cree que su Hijo es Dios, y no lo puede dudar, sabe que es Todopoderoso. Entonces el lector no tiene más que asomarse a su alma y, si es susceptible de un sentimiento sincero, verá que María no puede amar a Jesús con amor de madre. Si el Hijo muere es porque aparentemente conviene a sus designios y aquella muerte, lejos de ser conmovedora, es odiosa para María, que en tanto que Él estaba revestido de carne mortal lo había amado tanto. Debía al menos evitarle aquel espectáculo horrible si sentía por ella algún reconocimiento.
Es superfluo hacer notar que aquella muerte es inexplicable para María. La muerte de un Dios Todopoderoso e infinitamente bueno que sufre los dolores de una muerte humana para satisfacer la venganza de otro Dios infinitamente bueno.
La muerte de Jesús, en presencia de María, no podía, pues, ser para ella más que una crueldad inexplicable. Estamos a mil leguas de la ternura y de los sentimientos de una madre”.
Este sorprendente y descorazonador fragmento termina con la conclusión, extraída de la contemplación de una obra de arte tan piadosa y conmovedora, de que los hombres no pueden amar a Dios, sino, todo lo más, temerlo y horrorizarse ante su omnipotencia impasible y añade: “He aquí uno de los placeres que experimentamos ante las obras de los grandes artistas: despiertan en nosotros la inquietud de los grandes problemas de la naturaleza del hombre” (Se refiere a las obras de los grandes artistas, no a las del Musac, como es obvio).
Bien, llegados a este punto, tengo que decir que, después de varios años enfangado en la podredumbre cotidiana, políticos incluidos, he decidido darme un respiro, intercalando en mi blog contenidos de otro tipo, contenidos que me harán perder lectores, lo sé, pero que me orean las meninges y me interesan mucho más que la aburrida mediocridad de quienes nos roban a diario bajo el pretexto (praetexto: pronto lo explicaré)de que son nuestros gobernantes.
Volviendo al horror marmóreo de La Piedad, como anécdota diré que fue la única escultura de cuantas esculpió el Buonarroti (el muy marrano, que andaba por ahí 'esculpiendo' a los dioses, a los papas y a los profetas) que aparece firmada por él. No se sabe muy bien el porqué. Stendhal da por buena la explicación del Vasari, amigo íntimo del genial escultor, según la cual Miguel Ángel oyó un día preguntar a unos visitantes por el autor de esta obra sin igual. Le respondieron que era Gobbo de Milán. Fue más de lo que pudo soportar: pese a no ser vanidoso, se encerró por la noche con una lámpara y unos cinceles y grabó su nombre en la banda que cruza el pecho de la Virgen. Sólo sucumbió otra vez a la vanidad ya de viejo (La Piedad la ejecutó con 24 años), cuando presentó a los florentinos (no al del Real Madrid, sino a otros más cultos) cinco bocetos de un mismo templo para que eligieran, pero esta es otra historia.
En fin, a La Piedad y al mencionado pasaje de Stendhal se refieren estos versos:

El materno semblante no conmueve
al Todopoderoso Creador,
que permite que muera el Redentor
bajo esta faz de mármol y de nieve.

La madre, con el alma hecha pedazos,
no entiende la razón de este suplicio.
¿Por qué Dios no le ahorra el sacrificio
de ver al hijo muerto entre sus brazos?

Resignada soporta haber parido
a un hombre a perecer predestinado
por el siniestro plan de un dios malvado

que, para darnos lástima y ternura,
condena a una muerte sin sentido
a esta pobre y patética criatura.


Concluyo esta entrada con otro fragmento del autor de La Cartuja de Parma y de Rojo y Negro sobre la visión que Miguel Ángel tenía de Dios a tenor de lo que el maestro plasmó en el sobrecogedor fresco del Juicio Final de la capilla Sixtina: “Hacía a su Dios a imagen del hombre, pero idealizándolo en sentido contrario, lo despojaba de la bondad, de la justicia y de las demás excelsas virtudes, reservándole únicamente el deseo de venganza y una sombría ferocidad”.
Aunque no lo espero, si alguien lee con atención este artículo, comprenderá que no he inventado yo eso de que Dios existe, aunque es inicuo. Constituye una larga y solvente tradición en el pensamiento cristiano, tradición en la que Miguel Ángel sólo fue un eslabón más, siquiera excepcional, de esa cadena. Así pues, cuando yo digo que Dios es malo, aun en sentido humorístico o irónico, no debe extrañar ni escandalizar; de modo que si alguno de mis lectores se estremece ante mis acusaciones de maldad al Dios cristiano, es que algo se ha perdido en el hilo de continuidad del pensamiento universal entre el Renacimiento, la Ilustración y nuestros días, donde Sálvame y Belén Esteban parecen constituir de forma exclusiva la quintaesencia de la reflexión filosófica contemporánea.
No obstante, para tranquilizar a los timoratos diré que Alá, el Dios del Islam, no es mucho mejor que el de los cristianos. Para roborarlo, sirvan estos versos de un poeta iraní e islámico que vivió a caballo de los siglos  XI y XII,  Omar Khayyam (también Jayyám):
Acabas de romper mi cántaro de vino, Señor.
Me has cerrado el camino del placer, Señor.
Has derramado por el suelo mi vino granate, Señor.
Dios me perdone, ¿estarías borracho, Señor?.
Así pues, a quienes, pese a estas consideraciones, sigan sin entender por qué digo las cosas que digo, incluso revestidas de frivolidad, que recen por mí una oración que no les he pedido y se cobren venganza conviertiéndose en mis particulares cenizos. Yo, por mi parte, me vuelvo al convento, 'convento' fresco.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífico artículo tratado con dominio del tema elegido. Culto, para disfrutarlo. La tesis expuesta, en nada se asemeja a irreverencias malsonantes de otros post, sino que muestra el dominio y la sensibilidad del autor en la materia. De esta forma, puede haber debate, comentario, aceptación de la tesis, discrepancia, otras interpretaciones..., desde la posición inicial de la calidad, exquisitez, análisis y exposición culta del asunto elegido, que siempre estará justificado, porque si algo resalta en Paco, es la agudeza que le adorna como persona que ha asimilado una amplia cultura, desde una posición crítica.

Confieso que me ha gustado este primer artículo de la segunda etapa de este Umbral. ¡Enhorabuena!.

Anónimo dijo...

Magnífico artículo tratado con dominio del tema elegido. Culto, para disfrutarlo. La tesis expuesta, en nada se asemeja a irreverencias malsonantes de otros post, sino que muestra el dominio y la sensibilidad del autor en la materia. De esta forma, puede haber debate, comentario, aceptación de la tesis, discrepancia, otras interpretaciones..., desde la posición inicial de la calidad, exquisitez, análisis y exposición culta del asunto elegido, que siempre estará justificado, porque si algo resalta en Paco, es la agudeza que le adorna como persona que ha asimilado una amplia cultura, desde una posición crítica.

Confieso que me ha gustado este primer artículo de la segunda etapa de este Umbral. ¡Enhorabuena!.

Anónimo dijo...

Es un excelente artículo. Está escrito con maestría, lo cual no es novedad. Lo que me asombra es el enfoque elegido del tema. Espero mas sorpresas en este tono culto. Te felicito por el giro que has imprimido a este blog. Todo parece que has elevado el 'dintel' de este 'umbral', y empieza a ser mas acogedor. Enhorabuena.

Anónimo dijo...

Bien empezamos. Feliz Año, a ser posible limpio de provocaciones absurdas. Esto tiene otro color.

Stella Campos dijo...

Desde Argentina le envío mis saludos. Encontré su blog por casualidad y me encantó su forma de escribir aunque no estuviera al corriente del diario de su país y de alguno de los asuntos locales que trataba. Este artículo me ha encantado porque aporta una reflexión nueva con dos protagonistas excelsos, Miguel Angel y Stendhal (de una sensibilidad exquisita para el arte, -vos conecerás, el síndrome de Stendhal-), y una obra sublime, la Piedad. Soy profesora y he explicado la obra de Miguel Angel, el último trimestre. Tomaré nota para hablar a mis alumnos el próximo curso de esta visión de Stendhal. He disfrutado con este escrito y le animo a continuar por este camino de descubrir puntos de vista personales sobre asuntos de interés cultural. Creo que sorprenderá a sus lectores por su agudeza, dominio del lenguaje y amplia cultura. Desde Salta, con calor (aquí es verano), un saludo y feliz año.

Carlos F. dijo...

Desde el Lindsay Hopkins Tech Center de Miami, FL. felicito por el artículo, y animo a seguir en esta trayectoria. Intento estar al corriente de la cultura de mis paisanos del Bierzo, y este artículo merece mi consideración. Good luck!, en esta nueva etapa. Un saludo.

Una de Sahagún dijo...

Te felicito, Paco, por como has empezado esta segunda época, que si sigue así, eclipsará la anterior. Este artículo rezuma conocimiento y cultura sobre lo que escribes. Como además sabes escribir tan bién, el conjunto, hace que disfrutemos con su lectura.

Siempre pensé que el anterior registro, era un disfraz, y que en nada te beneficiaba. Por los comentarios se deducía que los que te aplaudían solo buscaban una excusa para un desahogo absurdo.

La decisión de tender un puente de comunicación con el lector, en tú caso, que te adorna una gran riqueza de cultura asimilada, no puede ser otra que para hacerle partícipe de la misma, y no para provocar comentarios de taberna, por muy ingeniosos que resultaran.

Me alegro del cambio, y aplaudo este primer artículo como la han hecho los que han escrito antes. Enhorabuena, porque a tus lectores les esperan muchas sorpresas, si sigues por este camino.

Maria Lacceti dijo...

Me ha gustado mucho su artículo, que he conocido por encomienda de lectura de mi profesora. He visitado la Piedad de Miguel Angel, en el basílica de San Pedro del Vaticano, (y me ha parecido de una belleza impresionante). Miguel Angel, también esculpió otras, posteriores, que también he visitado, como la Piedad Rondanini, la Piedad de Palestrina o la Piedad del Duomo de Florencia. En la Piedad del Vaticano, se puede ver una Virgen joven, bella, -ideal típicamente renacentista-, y piadosa que sostiene al Hijo muerto, -héroe clásico-, y que intencionadamente aparenta mas edad que la Madre. En María no hay dolor en el rostro, sin embargo si lo hay, es ensimismado, callado, íntimo, que no mira hacia su Hijo, sino con los ojos semicerrados, mirando hacia sí,sometiéndose a la voluntad divina. Me parece que esta visión, le hizo sugerir la reflexión que vos recgés tan acertadamente de Stendhal. Pero, sin embargo, en la Piedad Rondanini, Miguel Angel, representa a la Virgen sosteniendo a Cristo muerto entre sus brazos, y en una postura extrañamente erguida. Los cuerpos se alargan mórbidos deslizándose uno sobre otro, sin apoyo posible, en equilibrio inestable, en artificiosa estilización que produce en el espectador considerable intranquilidad. Las cabezas se doblan y el 'abrazo' de la Madre, nada tiene que ver con la calma impasible de otras piedades. La patética imagen de María llevando el cuerpo inerte de su Hijo se opone a cualquier especulación sobre la belleza, como queriendo decir, que la fe y el abandono en las manos de Dios, son los únicos que garantizan la salvación.

No sé si Stendhal, comentó también esta obra, que es fruto de la etapa longeva de Miguel Angel (parece que no la terminó, porque falleció antes). ¿Habría hecho el mismo comentario que sobre la Piedad del Vaticano?.

Gracias, profesor, por su artículo que me gustado mucho.

María Lacceti, desde Buenos Aires.

Daniel Klismman dijo...

Apreciado profesor, me ha encantado la texis de su enfoque. Un problema existencial surge al poner a dos genios frente a su creación, uno por lo que manifiesta con su fuerza creativa, plasmada con una belleza inigualable y Stendhal con una sensibilidad que traduce de forma sublime todo lo expresivo de la creación de la figura de la Madre, con su Hijo, el Hijo de Dios yacente (La Piedad).

Lo que me ha llamado la atención, y por lo que le felicito es por haberse fijado en este pasaje (inédito para mí), y haberlo expuesto con la calidad de un docto maestro.

Le envío mi reconocido saludo desde Valparaiso (Chile)

Anónimo dijo...

Abre un debate muy interesante sobre un tema muy profundo y apasionante, con dos figuras de excepción, el Divino Miguel Angel, y Stendhal, dotado de una sensibilidad casi obsesiva de observación del ánima humana. Lo singular del artículo es haber elegido este escenario para motivar el trasfondo de la Divinidad. No falta belleza, motivación religiosa, genialidad, sensibilidad..., y por eso la fuerza del comentario. Merece atención este encuentro profundo entre arte y literatura cuando uno mira lo que crea el otro, y cuando los dos son figuras de la Historia de la Humanidad.
Esta es mi aportación como comentario a su artículo que me ha parecido muy interesante, y me sugiere para futura investigación en mi condición de docente acá en Argentina.

Mario dijo...

Me uno a los comentarios de felicitación por el inicio de esta nueva época con un artículo tan especial. Quizá lo que no entiendo es el titular: ¿Horror en mármol, con la Piedad como protagonista?. Y, tampoco en sentido figurado, ni siquiera por la reflexión de Stendhal.

Me sorprende cómo ha traspasado el océano este blog, para merecer tanta consideración 'allende los mares', síntoma del interés que despierta cuando en él, se escribe tan bien, y el milagro del ciberespacio. ¡Y, eso que temías quedarte sin lectores...!

Te dejo un pequeño comentario hecho por Miguel Angel, a modo de reflexión suya al final de su vida, que quedó reflejada en sus obras y en sus escritos como necesidad ineludible de penitencia:

"Las fábulas del mundo me han quitado
el tiempo dado para contemplar a Dios,
y no solo he olvidado sus mercedes,
sino que, al olvidarlas,he pecado".

¡Enhorabuena!.

Urbano666 dijo...

Buen artículo e interesantes comentarios, gracias Paco por continuar con este espacio

Anónimo dijo...

Paco, te dejo dos citas sobre la belleza que seguro conocerás:

Miguel Angel:" Dime, oh Dios, si mis ojos, realmente, la fiel verdad de la belleza miran; o si es que la belleza está en mi mente, y mis ojos la ven doquier que giran", y
Stendhal: " La belleza no es mas que la promesa de la dicha".

Mi felicitación por este magnífico artículo, que tan buena acogida tiene. Todos los comentarios son muy buenos y merecidos.

Saludos, Carmen.

Catón el Censor dijo...

me da a mi que por aquí la lengua bífida del agua bendita se quiere adueñar de la cosa labarguiana como si el horror en mármol tuviera algo de cosa religiosa, de penitencias, o de ohes divinos, salvaciones o similares caralladas; vamos, vamos, pequeños huevos de serpiente...!

Anónimo dijo...

Patético censor que aparece en este blog de vez en cuando, y cual patricio romano que se cree (no puede desprenderse de una personalidad arbitraria, se sueña un Catón cualquiera), confunde este 'umbral', con el quilombo en el que ejerce su fatuo oficio y sale a advertir que la 'cosa labarguiana', que él asemeja a una 'congal entelequia', puede ser secuestrada por indoctos parroquianos que confunden el título de este artículo con el agua bendita, y sus caralladas. ¡Pobre censor idiota (engreído sin fundamento para serlo), que se cree guardián de las esencias labarguianas, sin darse cuenta que su caletre solo lo tiene preparado para tertulias de entornos pijiprogre y perroflautas!. ¿Sabrá el censor idiota (engreído sin fundamento para serlo), quién es y de qué va el autor de este blog?. ¡Ni caso...!.

Con esta deriva hacia este 'patricio censor', he desviado mi primera intención de unirme a la felicitación general por el buen trabajo con el que se inicia esta segunda época. Queda dicho.

Yoiss dijo...

Cuando mi patria ocupe su lugar entre.
Prrprr.
Debe ser el último Anón.
Fff. Uu. Rrprr.
Las naciones de la tierra. Nadie detrás. Ella ha pasado. Entonces y no hasta entonces. Tranvia. Cran, cran, cran. Buena oport. Viniendo.
Crandllcrancran
Estoy seguro de que es el último Anón. Sí. Una, dos. Mi epitafio sea.
Carraaa. Escrito. He.
Pprrpffrrppfff.
Terminado.

Anónimo dijo...

Paco: ha aparecido el 'alien' Yoiss, que debe de estar de ocupa en las cloacas del Mussac, y te ha dejado un mensaje indescifrable a modo de advertencia, que si no lo corriges puede arruinar el entorno de tus doctos artículos. Su hábitat es el 'chapapote', y tú en esta primera entrega, de esta tu segunda época, nos paseas por escenarios excelsos, ilumunados con la luz de tu cultura y la agudeza de tu inteligencia. Ambos son incompatibles. De tí depende preservar sin contaminación (comentarios absurdos), este bonito espacio que ofreces al lector.

Raquel Martín dijo...

Aplaudo su artículo, porque es muy erudito. Sin embargo, para concluir sobre Dios, no es suficiente mostrar la opinión de un escritor, por muy importante que haya sido en la Literatura Universal. Mil ejemplos guarda el arte religioso y la interpretación de mil otros críticos, intelectuales, etc,con interpretaciones diferentes. Para el creyente, una lectura sosegada de la Biblia (fuente de inspiración fundamenral de los artistas de arte religioso como MIGUEL ANGEL, por ejemplo), permite idear a Dios de forma mas precisa. Digo para el creyente, para el resto, la expresión artística es el únimo motor de sus sensaciones. La Piedad es una obra absolutamente impresionante por su perfección y para mí de una emotividad trascendente. Su artículo es muy bueno.

PAKO MORA ALCARAZ dijo...

Magnífico artículo, gran unon entre arte literario y realidad lógica de ciertos aspectos que ha provocado la religión. Perfecto, me encantó.