Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

31 de agosto de 2011

Vidas para lelos: Temístocles versus Zapatero


 






(Temístocles y Zapatero. No confundirse, el rostro de piedra no tiene por qué ser necesariamente el más duro) 


Contrariamente a lo que algunos hayan podido pensar y otros muchos hayan podido desear no he abandonado este blog, pese a llevar todo el verano sin escribir en él. La culpa es de las vacaciones y del mucho trabajo. La culpa fue del cha, cha, cha...
Sin embargo, hoy, a punto de consumarse el golpe de Estado contra la Constitución Española de 1978 (esa aberración legislativa que yo no voté), perpetrado por unos partidos demócratas-fascistas encabezados por el inefable Zapatero, no puedo menos que recordar (por contraposición) a un gran genio de la política, que, por sus maneras populistas y arteras, recuerda en buena medida al Stalin-Pinochet del Húmedo. Me refiero al sin par Temístocles.
De la agradabilísima lectura de la biografía de Temístocles que nos legó Plutarco (el autor de las Vidas Paralelas, no Suetonio, como recientemente escuché con horror), se deduce que el caudillo ateniense era muy populista, cautivando con este proceder el favor de las clases bajas, prefigurando de este modo las maneras y primeras proclamas del político leonés.
Aunque no en el talento, en algo más coinciden ambos personajes: en su capacidad demostrada para el engaño. En efecto, Temístocles consiguió retorcer el vaticinio del Oráculo de Delfos, al que, algunos apuntan, llegó a manipular de forma sacrílega para que su profecía fuera favorable a los intereses del ateniense, mientras que el leonés ha conseguido retorcer la Constitución, pasándose la opinión de los españoles por el forro de los cojones, según cuentan, para calmar a los mercados, los mismos mercados que cualquier día aconsejarán que no haya elecciones.
Decir que la mierda esa del techo de gasto es una mera reforma ordinaria del texto constitucional es un insulto, máxime cuando se admite que la regulación precisa de dicho techo de gasto se hará mediante ley orgánica, que es precisamente la ley establecida para regular derechos fundamentales cuya reforma en la Constitución requiere referéndum. Además, si tanto dice respetar a los ciudadanos, bien podría convocar dicho referéndum, dado que la Constitución no sólo no lo prohíbe, sino que hasta lo ve bien y lo preceptúa cuando lo pide una décima parte de los diputados.
En fin, cosas de rábulas. Todos saben que el Derecho sólo sirve para proteger a los poderosos, que siempre se sienten atacados por los débiles. Sin embargo el político de León va más allá y permite el encadenamiento intemporal de contratos temporales asegurando (mintiendo) que eso creará más puestos de trabajo. Lo que creará será más puestos de esclavos. Lo malo de los contratos temporales es que son la puerta abierta para la humillación, la vejación y el trato indigno y discriminatorio de los trabajadores por parte de los empleadores o empresarios, vamos un intolerable acto de chulería bajo la cobertura del derecho laboral.
Así pues, como vemos puede haber grandes concomitancias entre un genio y un imbécil, lo que no quiere decir que puedan equipararse. En el caso de Temístocles sus actuaciones tenían como fin proteger a Atenas de la inminente amenaza persa, cosa que logró con eficacia y solvencia. En el caso de Zapatero sus actuaciones pretenden salvarnos de la presión de los mercados, cosa que, como es obvio es inútil, porque a los mercados les interesa que España tenga déficit para que pague pingües intereses por su deuda, y si el déficit es alto, mejor, porque así la prima de Riesco (digo de riesgo) sube y los intereses a pagar son más pingües aún.
Para concluir diré que en sus últimas etapas políticas el gran Temístocles acabó trabajando para su enemigo acérrimo, el rey persa, en lo que puede verse una traición incontestable a la Atenas que un día salvó del abismo. Así también Zapatero traiciona a los trabajadores que un día lo elevaron con su voto al Olimpo de los políticos zampones.

PD. Hay empero, una ostensible diferencia entre Temístocles y Zapatero. Temístocles era amigo del genial poeta y dramaturgo Esquilo, mientras que Zapatero tiene como consejero al ágrafo Pepiño. Ahí sí que no hay comparación de ningún tipo.