Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

28 de noviembre de 2012

El terrorismo como una de las bellas artes

(11-S. Torres Gemelas: ¿Un acto terrorista o una instalación?)

El nuevo héroe literario de Grecia es un tipo que se dedica a asesinar a empresarios que no pagan sus impuestos y a políticos corruptos (valga la redundancia). Ya veremos cuánto tarda la ficción literaria en trasladarse a la realidad, porque como decía Máximo el Confesor, citado en el Peryphyseon por el genial y cuasi heresierca Escoto Erígena: “Todo aquello que la mente es capaz de concebir en aquello mismo se transforma”. Básicamente decía esto mismo, pues cito de memoria y no me sale de los cojones ponerme ahora a repasar mis lecturas de hace décadas. Cosas de la memoria, pervertida sin duda por las drogas, el alcohol y este anticlericalismo mío que me pierde.
En fin, el héroe aludido es una creación del escritor Petros Márkaris. Se trata de un tipo que cuelga carteles que dicen: "No paguéis vuestras deudas con los bancos. No paguéis las tarjetas de crédito. No paguéis los plazos de las hipotecas. No paguéis a los que nos han hundido. ¡No paguéis! ¡No pueden haceros nada!", e invoca esta cita de Brecht: "¿Qué es el atraco a un banco comparado con la creación de un banco?".
En España, sin embargo, la crisis va por otros derroteros, por los derroteros del anacronismo (que es un huevo colgando y otro lo mismo): Por ejemplo, la ETA ha dejado de matar justo cuando muchos creen que más falta hacía. Otrosí digo: Todos los españoles hemos tenido que echar sangre y bilis para salvar a Bankia del expolio y, ¿cuál es la solución?, pues cerrar más de 1.000 oficinas y dejar en la puta calle a 6.000 trabajadores honrados, mientras los expoliadores siguen con sus cuentas saneadas en paraísos fiscales y sus piscinas, chalés y putas de lujo en los alrededores de Madrid, de Marbella y de Mallorca, lo que lleva a muchos a pensar que precisamente ETA ha dejado de matar justo cuando más falta hacía. Aún hay más, el exconsejero de Fomento de la Junta de Castilla y León González Vallvé se ha descolgado pidiendo tribunales especiales para juzgar a los que han hundido a las cajas de ahorros y ver de qué manera se puede recuperar algo del botín. Me parece cojonudo, pero esos cojones en Depeñaperros: podía haberlo dicho cuando era consejero y no ahora que es un cagajón seco.
Mi idea fuerza de hoy es que el terrorismo tiene algo de manifestación artística, un fuerte contenido estético por virtud del cual todos sabíamos en el mismo momento de producirse que los atentados de los trenes del 11-M no eran cosa de la ETA, sino de los islamistas, porque cada acto violento lleva su firma, su sello indeleble, es como una obra de Picasso respecto a cualquier mierda colgada en el Musac.
Ahora voy a lo del anacronismo: A medida que cobra intensidad, la violencia (también Castellón de la Plana y Alicante), pero sobre todo la violencia, ha llegado un momento en el que ha dejado epatar, de asombrar, de causar perplejidad. Cuanta más ‘paraplejidad’ provoca menos perplejidad causa. De modo que se trata de una respuesta ‘demodé’, porque ese ánimo de provocar, de asombrar, de dejar boquiabierto al personal se perdió hace mucho tiempo. ¿Qué hostias es un tiro en la nuca cuando hay unos tipos que son capaces de realizar instalaciones y performances en las que varios aviones se estrellan contra los rascacielos más altos del Nueva York?. No es tanto una cuestión de muertos, como de estética. Pero también es una cuestión de muertos. Un muerto por un acto terrorista no puede causar tanta sensación como un atentado que causa miles de fieambres.
Pero hay otra cosa, que la propia grandeza estética de un atentado como el de las Torres Gemelas (torres más altas no han caído… aún) exige inmediatamente otra masacre similar o mayor para seguir cautivando la atención de los ávidos consumidores de este tipo de arte: es decir de todos nosotros, que para eso estamos en un sistema democrático que permite un acceso universal a la cultura y las fuentes de creación. De este modo, la repetición hasta la saciedad de las obras de arte violentas ha llevado al público a un cierto hastío y las muertes masivas y no masivas ya apenas producen una leve sacudida, ya no son capaces de producir aquel intenso orgasmo de repugnancia que causaban hace tan solo unos pocos años.
Pasa a los terroristas lo que les pasó a los autores de las segundas vanguardias: que, queriendo impresionar y provocar, ya no impresionaban ni provocaban a nadie. Se habían quedado pura y simplemente anticuados.
Eso es lo que creo yo que ha pasado con la ETA y es lo que pasará en su día con Al Qaeda (y si no pasa se convertirá en una ‘mal-Qaeda’). Sin embargo, hay que tener en cuenta que toda tendencia artística, todo estilo, toda corriente de creación siempre acaba conociendo uno o más ‘revivals’, salvo en el caso de los poetas bercianos, que son un revival perpetuo ya desde la primera aparición.
Por esto, aunque la violencia parece haber muerto, no sólo no es así, sino que cualquier día retornará y sus ejecutores, los asesinos, volverán con ánimos renovados y serán aclamados como artistas. Estamos a un tris de catalogar al terrorismo como una de las bellas artes. Al tiempo.

PD. Llevaba mucho tiempo sin escribir en este blog. Quien lea esto entederá por qué.

19 de octubre de 2012

¿Qué es la 'poesía'?

(¿Qué es la 'poesía'?, dices mientras clavas tu pupila en mi uniforme azul)

La respuesta es muy sencilla: la ‘poesía’ es la que, armada con porras, cascos y escudos 'arrebaña' somantas de hostias en las 'manifas' y concentraciones de quienes les pagan el sueldo para proteger los sueldos de aquellos que elegimos nosotros pero representan fundamentalmente a los banqueros.
Una joven poetisa colgó el otro día en Facebok: “Esta noche he pasado una frontera: he soñado en alemán”. Estas cosas hoy gustan mucho y llego hasta entender que los ‘facebookeros’, o como cojones se quiera llamarlos, abominen de mis comentarios negativos y ‘psoeces’ del tono de éste: “Esta noche he pasado una frontera: soñé que me hacían una mamada con tanto ahínco que se me metía la sábana de la cama por el culo”. De acuerdo, a lo mejor no gusta tanto, pero tiene más sentido. Lo otro, lo de soñar en alemán es como el toreo de salón o como hacerse una paja con condón.
Afirmaciones como “los matices de una lectura pública son como las desavenencias entre los colores del arco iris” (la gallina), defecada en una entrevista por mi dilecto y siempre gracioso Juan Carlos Mestre, hacen las delicias de un vulgo ágrafo que, no obstante, se siente incomprensiblemente atraído por el pretendido halo de misterio y belleza poéticos de las sonoras construcciones sintácticas sin sentido.
Llegados aquí, no es de extrañar que la poesía se haya (de ahí lo de la poesía en el hayedo) convertido en una carrera de fórmula 1 para ver quién es el primero en hallar una metáfora retorcida, una construcción rocambolesca que deje epatado a un público que se confiesa en extremo sensible y ávido de cultura, pese a desconocer y aborrecer unos mínimos rudimentos del lenguaje, del arte y del pensamiento. Vamos, que cualquier imbécil, sin motivo ni interés alguno, opina sobre poesía, literatura, filosofía y arte como si se tratara de la liga de fútbol o de política de corruptos (valga la redundancia).
No en vano Borges (el de las nueces de California) venía a sostener que el número de metáforas al alcance de los poetas debiera estar tasado, como lo estaba en los maravillosos poemas épicos de los ‘vikings’ (los vikingos de toda la puta vida, sólo que a él no le gustaba que los llamaran así). Estos aguerridos guerreros nórdicos toleraban que se llamara a la sangre “rocío de la espada” y otras tres o cuatro cosas por el estilo y no permitían que los poetas la llamaran de otro modo, porque, en tal caso, nadie de los que escuchaban entendería el mensaje.
Pero ahora ya no hay mensaje, porque ha quedado diluido en la autoalusión, en un puro ejercicio autorreferencial (¿ves como yo también escribo complicado y solemne cuando quiero decir gilipolleces?). Todo es símbolo de todo, lo que equivale a decir que nada es símbolo de nada, pues cada cosa puede representar a la vez cualquier otra y su contraria. Así, la obra de un poeta que dice dar voz a los oprimidos y clamar contra la injusticia, la pobreza y la perversidad del poder, sirve también para ser leída con arrobada emoción en selectos salones de viejas enjoyadas y menopáusicas de chocho y sentimientos cicatrizados y ante gente pudiente, directivos de clubes deportivos, parlamentarios regionales y nacionales y ‘empresaurios’ de barriga abultada y rostro sanguinolento en la reinauguración de un parador de turismo del franquismo o de cualquier otro chiringuito similar y a veces hasta financiero.
Lo cierto es que, aunque el mal ya está hecho y es imposible dar marcha atrás (como si se tratara de un mal polvo de uno del Opus), un listado tasado de metáforas, juzgaba Borges, permitiría desenmascarar a los poetas mediocres, floridos y afectados.
Por otro lado, algunos, entre ellos yo mismo, se preguntarán que a qué cojones viene toda esta filípica. Y tienen razón, así que a tomar por el culo y a cascarla hasta mejor ocasión.



9 de octubre de 2012

'Empresaurios'


Andan los políticos asaz preocupados ante una esclarecedora encuesta del CIS según la cual uno de cada cuatro españoles los considera el peor problema que tiene este país. Bueno, siguiendo la lógica gallega de Rajoy, si se mira de otro modo el caso es que tres de cada cuatro españoles no consideran a los políticos el peor de los problemas (o sí o no, quién sabe: el gallego en la escalera).
Los políticos todo lo miran por el lado bueno, porque para ellos no hay lado malo, los lados malos son siempre para los demás. Es más, para los demás todos los lados son malos.
Los políticos no es que sean el peor de los problemas, sino que son el único problema y todos los demás problemas los han generado ellos. Después han corrompido tanto a los ciudadanos que todavía dos de cada tres no les ven como lo que son.
Por si esto no fuera suficiente, los políticos no sólo son un problema de difícil erradicación, sino que también son un problema antiguo, tan antiguo que a los políticos bien podría llamárselos ‘paleolíticos’. Incluso hay sesudos estudios que sostienen que ya en las cuevas de Altamira y Tito Bustillo aparecieron pintadas, hoy convenientemente desaparecidas, que decían: “Todos los paleolíticos son iguales”.
Me dicen también, aunque yo descreo, que había otras pintadas que rezaban: “no nos representan”, referidas sin duda a los bisontes.
Pero, siendo los ‘paleolíticos’ nuestro único problema fundamental del que derivan todos los demás, hay sin embargo, otros problemas secundarios, como emanaciones ponzoñosas del problema principal, como las llamadas ‘sefirá’, sucesivas emanaciones divinas de dios de que habla la Cábala, cada una de ellas con una porción decreciente de divinidad, pero a la inversa. La emanación de la corrupción hacia otros estratos inferiores.
La primera ‘sefirot’ (‘sefirá’ es plural) inversa en la cadena de la ponzoña son los banqueros, conocidos con este eufemismo que es una derivación amable de ‘bucaneros’. La segunda miasma o estrato maléfico es el de los empresarios especuladores, otra derivación eufemística y bonachona de su denominación real: ‘empresaurios’. Luego viene una cuarta emanación en la escala descendente, la de los empresarios que sólo tienen intención de coger las ayudas públicas y salir corriendo: se los llama emprendedores, pero su nombre real es ‘depredadores’… y así sucesivamente. En la Cábala son diez las ‘sefirá’, aquí son incontables, aunque no infinitas. Recurriendo al argumento ontológico de San Anselmo, retomado de forma incomprensible por Descartes en su Discurso del Método, y rememorado ya con más humor por Borges en su alucinante ‘Argumentum Ornithologicum’, podemos argüir que un número entero incontable pero no infinito justifica la existencia de Dios. Empero, como en este caso estamos hablando de una cadena inicua y pestilente, ese número entero no infinito pero incontable de emanaciones nos lleva al pobre ciudadano de a pie, con un cierto grado de iniquidad, sí, pero nada comparable a sus degradados y degradantes creadores.
En tal caso, si los ciudadanos son los menos inicuos de la cadena, ¿por qué han de ser quienes conciten toda la vesania ajena y acumulen todo el sufrimiento?. Por una simple razón: la injusticia.
No voy a seguir con este paralelismo, que es un huevo colgando y otro lo mismo. Sólo diré para terminar que entre las emanaciones de efluvios perniciosos también está la caspa, la gran enfermedad de España. España es un país casposo y que, además huele a sobaco y tiene halitosis. Quien no me crea no tiene más que contemplar a la Soraya y a la Cospedal con la mantilla en el Vaticano. Ni prima de riesgo ni hostias, no se puede dar esa imagen lamentable de España, tenían que ir a la puta cárcel nada más pisar el país, por casposas.

PD. El disco duro del ordenador se me puso blando (por la edad) y perdí toda la información que tenía, incluidas las direcciones de correo de mis columneros. Esta entrada está en el blog y en facebook. Quien quiera que se la envíe personalmente que me mande su email y lo incluiré en una lista nueva que estoy creando. Esta es una de las causas, aunque no la única, por la que no había escrito nada antes. 

17 de julio de 2012

El mundo invertido

                                        (Una alegoría de España: amenaza ruina)

‘El mundo invertido’ es el título de una espectacular y desconcertante obra asintótica de ciencia ficción que no tiene nada que ver con el ‘agujero’ de Carlos Fidalgo. Yo aquí uso esa expresión con otro sentido. En Sahagún hay una iglesia de ladrillo maravillosa, algo nada despreciable viniendo de alguien que cree que las iglesias son los puticlubs de Dios: es la iglesia de San Lorenzo y está en una ruina progresiva. Lorca (la ballena asesina no, el poeta) alabó su torre, junto con la de San Tirso en una conferencia que pronunció en varias ocasiones y que se titula 'Juego y teoría del duende'. ¿Qué pasa?, muy fácil, que el PP de Castilla y León, con el alcalde sahagunense, mecánico de bicicletas y procurador en Cortes a la cabeza han optado por dejarla caer, mientras que el PSOE se conjura, según él mismo dice, para rescatarla de la ruina.
En Renedo de la Vega, relativamente cerca de Sahagún, pueden verse las ruinas de una iglesia tan preciosa o más que la de San Lorenzo. También la dejaron caer. En el mismo Sahagún dejaron caer y arruinarse la iglesia de Santiago, de la misma factura y estilo que la de San Lorenzo, aunque sin torre. La iglesia de San Tirso actual tampoco es aquella cuya torre alabara Lorca, sino un torpe remedo, porque allá por 1947 (escribo como cago, de memoria) se vino abajo con estrépito y en su bastarda reconstrucción no sólo se sacaron de la punta del pijo un ábside inexistente, sino que también se inventaron un arco toral de herradura que provoca el desconcierto entre quienes aman 'el-arte' (que es joderte de frío).
En Sahagún también se vino abajo antaño la cubierta de la Trinidad, dejando a su impactante retablo churrigueresco a la intemperie durante décadas, hasta que alguien tuvo la feliz idea de rescatarlo y acomodarlo en la iglesia de las monjas benedictinas, que hacen unos amarguillos aceptables, pero que no resisten comparación con los del desaparecido Docio, que, según cuentan y yo lo creo, se llevó la receta a la tumba. En fin, las monjitas lo limpiaron, al retablo, con paciencia y con mimo y lo embutieron en un espacio impropio para tan grandiosa obra, que, sin embargo, la preserva de las inclemencias y hasta cuadra bien con los cánticos religiosos que perpetran las religiosas, que trinan como cacatúas, porque algunas son tan viejas como el ladrillo de San Lorenzo. Aún recuerdo aquel ayer cuando a cierto lumbrera del Obispado se le ocurrió sacar por cojones las campanas de la torre de la Trinidad con una grúa y mediante el abominable procedimiento del tirón, destrozando lo que quedaba del maltrecho tejado del campanario. Años después la Junta, con José María Aznar, optó por recuperar la iglesia arreglando la cubierta. Ahora la Trinidad compatibiliza dos usos incompatibles, por un lado acoge el Auditorio Carmelo Gómez, y por otro el albergue de peregrinos. De este modo es posible asistir a un concierto de música clásica mientras escuchas tranquilamente cómo se ducha un peregrino o cómo bate unos huevos para hacerse una puta tortilla.
En fin, de Babilonia, que también era de ladrillo cocido, no queda apenas nada. En Sahagún, como en el resto de la Tierra de Campos, todo se desmorona y se viene abajo, porque todo salió del barro y al barro ha de volver. Sólo que en este caso está volviendo al barro a toda hostia y con la inestimable ayuda de sus habitantes.
El geriátrico languidece y las ideas de los vivos se enturbian y se descabalan: al PP se la suda la iglesia y al PSOE, que debiera sudársela, llama a la oración como un almuédano agilipollao. El loco mundo de los payasos. ¡Yupi!, me parto el ojete y en mi pequeño homenaje a la iglesia en ruinas que ha motivado esta entrada y en la que tan buenos ratos pasé fumando porros, recordaré esta coplilla dedicada al santo titular, que lleva camino de convertirse en suplente: San Lorenzo, el del Escorial, que recibió martirio en la parrilla. O sea, el patrono del churrasco.

San Lorenzo en la parrilla
Les gritaba a los judíos:
Dadme la vuelta cabrones,
Que tengo los huevos fríos.

Pues hala, a tomar por el culo.

9 de mayo de 2012

Alí Baboso y los 40 banqueros

(Parece mentira que después de tanto invertir en ladrillo estos edificios tengan tan poca estabilidad)

- Pero, ¿otra vez te vas a ir de cena con tus amigotes?,-le reprendió su madre- Además, no se qué es lo que cenáis, que a ti siempre te hace daño y acabas vomitando, y al día siguiente tienes una cara de muerto que no hay quien te aguante –la vieja como siempre tan machacona-. Hijo, que ya tienes edad para sentar cabeza y estás desperdiciando tu juventud y tu vida – se puso en plan tierna.
- No te preocupes mamá. Te juro por mi padre que la de esta noche será mi última cena. Pero a ésta no puedo faltar, porque vienen todos y vamos a hablar de un proyecto para dinamizar el turismo rural. Vendrá hasta Judas.

Algo parecido a esto le pasó a nuestro monarca (gobernador de monos) Juan Carlos de ‘Bourbon’, cuando dijo que la del elefante sería su última cacería, que fue un error. Él no quería ir a cazar elefantes a Botwana, (ahora es Botsuana, aunque de toda la puta vida fue el país de los enanos bosquimanos), pero es que el elefante estaba a punto y no se podía resistir. Nunca había tenido a un bicho tan a huevo desde lo del oso borracho (así se las ponían a Juan Carlos I) Sin embargo, el elefante de Botwana era un animal salvaje, no como el oso, que estaba amaestrado (igual que los españoles) y se dejó disparar con facilidad (igual que los españoles).
A Juan Carlos I le han criticado mucho porque en su último discurso de Navidad reprobara los comportamientos no ejemplares, en clara alusión a su yerno, y no se aplicara la sentencia a él mismo. Yo, sin embargo, creo que el comportamiento del rey fue ejemplar, de hecho él mismo es un ejemplar cojonudo, a la altura del propio elefante que quería abatir (un huevo). O, si no a la altura del paquidermo, al menos sí a una altura comparable a la de su trompa.
Total, que con las tonterías del rey se nos va la olla y no reparamos en que ahora el Gobierno español se dedica a defender los intereses de las multinacionales como Repsol y Red Eléctrica y a reparar con fondos de todos el saqueo de Bankia y otras cajas que sucumbieron como consecuencia de un ladrillazo. Más le valdría a Rajoy defendernos a nosotros de multinacionales como Repsol y REE y de Alí Baboso y los 40 banqueros. Luego se queja de la pérdida de apoyos en las encuestas, apoyos que, dicho sea de paso, el PSOE tampoco recupera, porque la gente aún no ha olvidado la enorme traición que sufrió de manos de este partido (la olvidará pronto, no obstante, porque la memoria es frágil y muy selectiva y al final sólo nos acordaremos de las cosas buenas que hizo Zapatero, como el rocódromo de Ponferrada y otras similares).
Eso sí, ahora, desde que se ha ido Zapatero España ya transmite mucha más confianza: todos confían en que se va a la puta ruina sin que nadie lo remedie. Es más, los que aseguran que están intentando evitarlo saben que con sus acciones lo que están haciendo es acelerar el proceso. Lo saben, pero da igual, porque según dicen: “hacemos lo corrupto”, digo lo correcto, qué cojones andaría yo pensando. Hace ya mucho tiempo que en España no tenemos gobernantes, sino simplemente enterradores. No obstante, como el Ave Fénix, algún día nos levantaremos de nuestras cenizas, pero ya no seremos nosotros, seremos los muertos vivientes, los nosferatu, que murieron en su día por la mordedura (o mordida) de los políticos, de los emprendedores y de los vampiros (digo de los banqueros). Por cierto, los chupasangres españoles también son muy proclives a las cacerías, pero no a cacerías como las del Rey, que también, sino a otro tipo de cacerías, concretamente a poner el cazo. Porque poner el cazo es nuestro gran yacimiento de empleo y generador de riqueza. Sin cazo seguro no hay futuro.
La bolsa se desploma, la prima de riesgo se dispara, la recesión nos come, el euro, como el desodorante hace tiempo, está a punto de abandonarnos, pero el cazo, ¡ay!, el cazo. Ese siempre estará ahí y su lema, tan cristiano que lo tomó del propio Jesucristo, ese hombre del que todos dicen que era un apóstol de la paz y de la tolerancia, como bien se ve: “El que no está conmigo está contra mí” (Lucas 11, 15-26). Hostias, lo mismo que Rajoy y que Zapatero y que Aznar y que.... Para que seguir, pongan ustedes el nombre que quieran y díganme si no es para crucificarlos, como al de la última cena. Por cierto, díganme también quién es Judas en todo este Cristo, porque yo ando obtuso y necesito urgentemente una transfusión de gintonic.

27 de marzo de 2012

De los minipasos a los minipisos

(En Ponferrada ya han empezado a desmontar los bancos)

Casi todos los tratados de paz se han firmado en Ginebra, ninguno, que se sepa, lo ha sido en Mondariz o en Solares. Mira tú por donde, mi desmedida dilección por los gin tonics es algo rayano en lo humanitario, por más que se me haya acusado hasta el hartazgo de disipación y de molicie.
En su intento por ahondar en el esperpento, Ponferrada celebra este sábado una procesión infantil con pasos en miniatura: minipasos los llaman, que serán portados por tiernos minicofrades. Esta miniprocesión no es más que un entrenamiento para que los niños realicen una obediente y aquiescente transición de los minipasos a los minipisos, a los que podrán acceder gracias a los minicontratos que les proporcionarán depredadores, digo emprendedores, como Díaz Ferrán y otros ladrones y delincuentes parecidos y mucho menos lejanos.
Hablan de productividad y de fomentar la creatividad justo quienes han hundido a este país con estructuras sociales y empresariales propias de los regímenes feudales. Sin embargo, seamos claros, todo el potencial creativo de España se resume en ponerle un palo a un objeto, bien sea una bayeta: la fregona, bien sea a un caramelo: el Chupa Chus (Chus, sigue chupando, le dijo el autor del invento a su mujer). Hasta el pincho, tan socorrido (mejicano) y tan de moda en nuestra hostelería, consiste por lo general en ponerle un palo (en este caso un palo pequeño, un palillo) a una cosa que se come, aunque no siempre: un trozo de tortilla, de chorizo, de queso, una aceituna, una anchoa, ambas a dos... En fin, si a la inventiva española le quitamos el palo se queda en nada, con la excepción, tal vez, de la olla Magefesa. Sin un palo España es un espacio vacíos, sin ideas, sin imaginación. Hasta al mismísimo Jesucristo le pusieron un palo, en este caso un madero. De ahí que, aunque el invento no fuera genuinamente español, sino judío (aunque tampoco hay que descartar que fueran ZP, la ETA y los policías corruptos de la época del GAL), haya tenido tanto éxito en nuestro país, que en estos días anda enteramente revolucionado con desfiles y procesiones con un tío medio ensartado en un palo al que le dicen cruz. ¡Ay, Señor, qué Cruz!. Y en esas andamos, matando a Dios para salvar al turismo rural y a la hostelería (el arte de dar hostias monetarias por un puto pincho rancio y una caña).
Y para ahondar en el esperpento valleinclanesco, Ponferrada celebra este sábado una procesión infantil con pasos en miniatura: minipasos que serán portados por minicofrades. Esta miniprocesión no es más que un entrenamiento para que los niños realicen una adecuada transición entre los minipasos y los minipisos a los que podrán acceder gracias a los minicontratos que les proporcionan depredadores, digo emprendedores, como Díaz Ferrán y otros parecidos y mucho menos lejanos (y como este párrafo se me coló y está repetido, que conste que esto ya lo dije al principio).

PD. Sin embargo, no todo en Ponferrada es tan feo como las procesiones. Sin ir más lejos, Ponferrada es una ciudad pionera en el desmantelamiento del sistema bancario. Véase, si no, el magnífico documento que me ha hecho llegar mi gran amigo y magnífico fotógrafo César Sánchez. Venga, todos los bancos a tomar por el culo ya.

12 de marzo de 2012

Casa de 'citys'



('Pepiño' y Cospedal, tan distintos y, sin embargo, tan iguales que da asco)

Antes de aterrizar en mi proverbial desvergüenza léxica y en mi sempiterna ‘logorrea’ chabacana y procaz, voy a ponerme pedante y estupendo, citando de forma textual el asombroso colofón del maravilloso relato ‘Los teólogos’, de Borges (que además de escribir de forma primorosa, envasaba unas pasas y unas nueces de California de una cierta calidad).
Bien, a ello vamos: “El final de la historia sólo es referible en metáfora, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Éste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina. Más correcto es decir que en el paraíso, Aureliano supo que para la insondable divinidad, él y Juan de Panonia (el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) formaban una sola persona”, relata con asaz maestría J.L. Borges en Los teólogos, aparecido en la recopilación El Aleph, donde el excelso escritor, nada que ver con los juntaletras leoneses, ni siquiera con los de Villafranca del Bierzo, incluido el mediocre aunque voluntarioso Gil y Carrasco, se dedica a epatar a quienes, sin ser ágrafos, andan más preocupados por los muslos y los vulgares brincos y cabriolas circenses de Messi y Cristiano que de solazarse con una buena lectura completamente ajena al otoño o a la primavera o a los ríos bercianos y leoneses.
Fácil es colegir que hoy he comenzado mi artículo por el final. Si alguien se pregunta el porqué o, simplemente, por qué, argüiré que, como los teólogos de Borges, al cabo se me antoja que el PP y el PSOE son la misma cosa, por no decir la misma mierda, que la Cospedal y el ‘Pepiño’ son la cara y la cruz de una misma moneda (la cara porque la tienen de piedra y la cruz porque ambos evidencian la carga de mendacidad y desfachatez que hemos de soportar cada día sobre nuestros hombros ahítos en nuestro particular calvario cotidiano. La moneda, en fin, porque es a lo primero que se lanzan como el lobo a las ovejas). La Cospedal (obsérvese que ya voy descendiendo a pasos agigantados hacia mi habitual ordinariez y grosería) se acaba de descolgar diciendo que los españoles tenemos que trabajar más, si bien ella, por si acaso, metió a su marido a trabajar en una caja de ahorros quebrada, con un sueldo de cojones, mientras el ‘Pepiño’ andaba recogiendo en ‘autoestop’ a empresarios apesebrados y corruptos (valga la redundancia), de modo que, cuando el PP ha querido tirar de la manta, por la inquina Santa Catalina que le tiene al del ‘exato’ y ‘correto’, resulta que se ha venido a constatar que también Núñez Feijóo anda salpicado hasta los ojos por las corruptelas de Dorribo. Y los ojos de Feijóo son así de grandes, son unos ‘ojones’ (tócame los pies y, si no, tócame los cojones. Véase qué expresión a la par ‘PSOEz’ y gratuita). En fin, sigamos, que ‘pa’ luego (véase cómo además me rebozo gozoso en las patadas al diccionario de la lengua en el culo): a la a la ministra Ana Mato, cierto día se le apareció en el garaje de su casa un coche de lujo, que por lo visto era de su marido, sin que ella supiera nada, según llegó a afirmar con más morro que una manada de negros silbando el ‘Only you’ (encima racista. Hostias, cómo estoy hoy de ofensivo). Ahora la Mato ya no tiene ese marido, tiene otro, porque sólo los del PP pueden divorciarse y abortar sin que a la Conferencia Episcopal le importe un ‘cagao’ (lo digo así porque soy de Sahagún) y, por ello, nadie hace sangre de la extraña aparición mariana del ‘buga’ de marras del marido de la ministra en la cochera de su casa, debajo mismo de su gordo culo. El caso es parejo al del ‘mihemmano’ del Guerra, que hacía sus trapicheos desde un despacho de la Delegación del Gobierno en Andalucía, sin que el hermano triunfador y culto, Adolfo, se coscara de ello, según afirmó él mismo, claro.
De Guindos, otro que tal baila, no cesa de darnos el coñazo continuo con recetas, recortes y medidas para salir de la crisis, nada creíbles, por cierto, puesto que, si tanto supiera de economía como él mismo se cree, algo habría hecho por evitar el hundimiento de Lehman Brothers, o, cuando menos, lo habría denunciado públicamente ‘en aras’ de esa transparencia, honestidad y buen y ético hacer que tanto predica. Y aquí entra en juego la Elena Salgado, otra indocumentada, que se fue con Zapatero a no sé cuantas ‘citys’ a calmar a los mercados, cosa que, como se ve, fue del todo inútil, porque los mercados pasaron de la pava y del pavo como de un excremento hediondo. De tanto ir a rogar a los mercados ya parecía que este dúo dinámico tuviera casa en las ‘citys’ (una casa de ‘citys’). Ahora la Salgado, demostrada su sobrada impericia e inoperancia en materia económica, goza ya de plaza fija en Endesa con una remuneración del copón bendito, que es la forma que tiene la compañía italiana propietaria de Endesa (Enel) de pagarle el favor. ¿Que cuál es el favor?. Joder, qué lectores más obtusos tengo hoy (ya me meto hasta con mis propios seguidores, manda cojones, lo que hace el exceso de ‘drogaína’), pues qué favor va a ser, el de permitir que una empresa que no puede pertenecer al estado español sea regalada al estado italiano, tal y como sucedió con Endesa cuando ZP quiso cargarse a Pizarro y el PP en su patriotismo planeó entregársela a los alemanes de E.ON para que no cayera en las manos de los sedicentes catalanes de Gas Natural, que ahora le apoyan con tanto empeño y fruición.
En fin, que los del PSOE fueron los pirómanos y los del PP los bomberos que pretenden apagar el fuego con gasolina. El resultado es que España anda en la puta ruina, sí, pero no tanto como para que los que acaban de llegar no puedan seguir saqueando y trincando lo poco aprovechable que dejaron los otros, porque, por virtud de esa ‘Prostitución’ franquista que tenemos desde 1978 (otro baldón más: menosprecio a la Constitución), resulta que en este solar patrio de mis gónadas la democracia no consiste en cambiar de partido, sino en cambiar de ladrones cada cuatro u ocho años. Es más, yo juzgo urgente una reforma política en el siguiente sentido: en vez de limitar a dos los mandatos del presidente del Gobierno, lo que habría es que limitar a uno los mandatos del líder de la oposición, o sea, que el que pierde las elecciones se vaya a cagar a su puta casa, porque, en caso contrario, pasa lo que está pasando con Rajoy, que perdió dos veces los comicios (elecciones cómicas), y a la tercera llegó al poder con una carga de mala hostia y de resentimiento hacia los que no le votaron en su día que ahora les está dando por el culo con un formón y lo que les espera, porque ya verás cuando les sodomice con el soplete (caga y vete, como Albacete: insulto geográfico). Así las cosas, es Rubalcaba el que, en vez de marcharse a defecar a otro lado, se puede tirar una larga temporadita al fresco, de modo que si algún día, dios no lo permita, vuelve a tocar pelo, o sea poder, nos joderá por detrás y por delante, por delante y por detrás, echándole, eso sí, la culpa a Rajoy por haber dejado el país en un estado tan deplorable: el cuento de nunca acabar (la Historia Interminable).
PD. Y hablando de apagar los fuegos con gasolina, acaso habría que reflexionar sobre quienes son los propietarios de las empresas de extinción de incendios y de reforestación y su vinculación con los altos cargos de las administraciones autonómicas y esas cosas tan molestas e incómodas de elucidar. También hay que preguntarse por qué un incendio que arrasa 1.000 hectáreas en Cataluña concita toda la atención de los medios de comunicación, mientras que uno en La Cabrera acaba de devastar 1.500 hectáreas sin que apenas haya personal ni medios para extinguirlo ni medios para contarlo y todos callamos como putas. Esto es más o menos lo que venía a decir del saqueo y del trinque continuo que sufrimos los españoles en silencio, como una almorrana descomunal y cabrona.

29 de febrero de 2012

Sin coca ya sólo nos queda el opio del pueblo

 (De Guindos: el Chiquito de la Calzada de la economía española, pero sin gracia)

Hay una propuesta para que la Semana Santa de Ponferrada sea declarada de interés nacional. Yo propongo que la declaren zona catastrófica: Un año más las horribles imágenes desfilando por las calles amenazan con zaherir nuestros ojos y nuestros sentimientos (morrones). Para qué engañarnos, hablando en cristiano, como conviene a una fiesta de tanta fe, en las Fallas de Valencia queman imágenes de mejor factura que las que desfilan por aquí.
La ofensiva es, empero, ofensiva: el pregonero será el cardenal Amigo y también ha confirmado su presencia un señor de Valladolid (Ramiro Ruiz Medrano) que ha sustituido a Alejo en el cargo, absolutamente inútil, de delegado del Gobierno, bueno, el cardenal también es de Valladolid, de un pueblo más pequeño que Fabero, eso sí, en vez de torres de pozos mineros tiene altas torres de iglesias y una muy reputada Semana Santa. Se ve que aquí no tenemos tanto meapilas y tenemos que importarlos de Pucela, por no traerlos de León, con los que nos llevamos a muerte. Eso sí, aquí no hacen más que venir delegados, exdelegados y exsubdelegados: andamos más sobrados de delegados que de estantiguas. Si de verdad quieren sacar en procesión a una imagen conmovedora y lacrimógena, que saquen a Tarsicio, que más parece salido de la paleta del Greco o de la gubia de Gregorio Fernández que de las mismas entrañas oscuras del sempiterno, aunque minoritario, bercianismo  (que es un huevo colgando y otro lo mismo).
En fin, que no quería escribir de la Semana Santa, porque acaba de pasar el carnaval y estoy saturado de tanto desfile con disfraz esperpéntico.
Yo quería escribir de cosas sensatas, pero, por razones obvias, me resulta imposible, como lo prueba este titular alucinante: “Las empresas que perdonen deuda a las administraciones cobrarán antes”. Lo cual me lleva a colegir que las empresas que perdonen la totalidad de la deuda cobrarán de forma inmediata. De este modo, si los bancos perdonaran todas o parte de las deudas hipotecarias seguramente el número de impagos se reduciría una enormidad. Esta medida la han pergeñado las lumbreras del Gobierno, y a estos imbéciles los llaman tecnócratas. Deberían llamarlos ‘tecnócritas’, una mezcla política de técnicos e hipócritas. ¡Ay, de Guindos, de Guindos!, como te habrá dado dios tanta luz y una mente tan despejada. Bueno, la mente no sé, pero la frente y cabeza las tiene que relumbran más que el sol y que un Jueves Santo de interés nacional en Ponferrada. De Guindos es el Chiquito de la Calzada de nuestra economía, pero con menos gracia, o con una gracia distinta, un humor más negro, casi hitleriano. A De Guindos también habría que declararlo de interés nacional o, en su caso, zona catastrófica.
No entiendo cómo pueden pretender que yo me considera español igual que ellos. Es un insulto. Yo no me enorgullezco de pertenecer al mismo país que Zapatero, Pajín, Pepiño, Rajoy, De Guindos o Gallardón. Yo reniego de un país donde los magistrados del Tribunal Supremo todavía no se han enterado de que los crímenes contra la humanidad no prescriben jamás ni pueden ser amnistiados y, además, pueden ser investigados y perseguidos por cualquier juez en cualquier parte del mundo. De modo que la ley de amnistía no sólo es inconstitucional, sino que también es ilegal por virtud de las normas internacionales que España dice acatar de forma entusiástica. Son, pues, precisamente, los prevaricadores los que juzgan a quienes no lo son y los incapaces y vagos los que gobiernan a los que trabajan y son capaces. Y así todo.
En este momento de desorientación general creo llegado el momento de proponer una quita, no de deuda, sino una quita de políticos, banqueros y chupones en general, una quita de la Semana Santa, una quita de las olimpiadas fantasmas de Madrid, una quita de las cajas de zorros y de zorras, una quita de tanto hijoputa como nos taladra las sienes cada día. Habría que quitarlos del medio para dejarnos respirar y poner a otros que, menos acostumbrados a robarnos, nos sisen algo menos, al menos durante un tiempo.
Por si fuera poco, hace unos días va la policía de Ponferrada y decomisa no sé cuántos kilos de droga. Sin coca, sin alcohol, sin follar... Nos espera una Semana Santa de abstinencia de cojones. ¿Qué quieren que nos droguemos con el sermón de las Siete Palabras o con el pregón de  monseñor Amigo?. Claro, como la religión es el opio del pueblo, deben querer que nos fumemos el Nuevo Testamento, que yo lo haría, pero me sienta mal la tinta.
Lo de una Semana Santa sin follar no es figurado ni un recurso literario: ya se sabe que en la juventud el hombre está fundamentalmente seducido por el poder del sexo, en la madurez por el poder del dinero y en el declive biológico en el que yo me encuentro por el poder mear sin mancharte el calzado. Menos mal que mientras haya un gin tonic que no sea de garrafón mi fe permanecerá inquebrantable y mi espíritu impertérrito hasta elevarse liviano a las cotas más altas de la Pasión de Cristo (de Ángel Cristo, pasión por la priva: vicio para unos, misticismo para los más). O sea, que si no acabo siendo como monseñor Amigo y el delegado ése de Valladolid juntos, seguro que me ando muy cerca (eso sí, sin salpicar).

21 de febrero de 2012

Política de 'Wert-edero'

(Hostias de la policía en Valencia: un maravilloso
homenaje póstumo a Fraga)
La brutalidad policial que todos hemos visto en Valencia empleada, eso sí, contra menores, no es otra cosa que un homenaje póstumo a Fraga. Todavía resuenan en mi cabeza las palabras del jefe de la policía negándose a decir cuántos agentes estaban interviniendo para no dar pistas “al enemigo”. Hay que reconocerlo, la policía y el ejército españoles siempre han sido muy efectivos cuando se ha tratado de reprimir, encarcelar y matar a sus propios compatriotas, a quienes les pagan. Otra cosa es el papel, llamémosle mediocre, desempeñado ante enemigos de cierta entidad, es decir, que no eran menores de edad o estudiantes o trabajadores en paro.
Hace unos pocos días los periódicos se volvían locos por las declaraciones del ministro Wert asegurando que en España “tenemos un problema con el dopaje”. Este tío está tarado: aquí no hay ningún problema con el dopaje, hay suficiente para todos, como todo el mundo sabe. En todo caso, a mí personalmente el problema me la pela, pues considero el deporte de elite como una ocupación de ociosos para entretener al vulgo y al proletariado. La gente emocionalmente simple suele ‘orgasmar’ con las hazañas del Barça, de la Selección Española de Fútbol y con los raquetazos a diestro y siniestro del ínclito Rafa Nadal y eso les resulta suficiente para tolerar que los futbolistas y los tenistas no sólo ganen millones a espuertas, sino que paguen por esos millones menos impuestos que cualquier trabajador por cuenta ajena y aun en paro.
El deporte, como la reforma laboral, sólo sirve para esclavizar a las personas. Parece obligado que uno tenga que emocionarse ante las paradas de Iker Casillas o los impresionantes ‘passings shot’ de Rafael Nadal o con el ascenso a Seguda División de la Ponferradina. Si no lo haces no eres un buen español o un buen berciano. Pero a mí, francamente, me parece tan ridícula una parada de Casillas como un ‘smash’ del otro. Diversión para obreros: mientras gritan y jalean se olvidan de quienes les están jodiendo por detrás (esto es, de quienes les están dando por el culo). Yo no me siento muy español, porque no creo tener nada en común ni con el jefe de policía de Valencia ni con Rajoy ni con Zapatero ni con Botín ni con Fernando Alonso ni con Guardiola ni con Casillas ni con la duquesa de Alba, ni con Urdangarín (y sus fundaciones sin ánimo de lucro que son sinónimo de lucro). Ni siquiera tengo nada en común con Luis del Olmo, aunque parezca que ejercemos la misma profesión.
De modo que el problema que España tenga con el dopaje, como con otras muchas cosas parecidas, es algo que a mí no me concierne y creo que a la generalidad de conciudadanos tampoco. Los políticos se encargan de atizar el fuego del enemigo exterior mostrando una indignación afectada y deshonesta por las críticas y las bromas que de nuestros deportistas hacen los programas de televisión franceses. No hay que preocuparse. No va con nosotros. Nadal, al que también llaman el manacorí, como si fuera una especie fluvial de los ríos de Nueva Zelanda, ganó el pasado año 45 millones de euros y por ellos pagó menos del 1% de impuestos en el País Vasco, y eso bien merece doparse o meterse lo que sea ‘pal’ cuerpo. De hecho yo cuando puedo me aprieto varios gin tonics y encima tengo que pagarlos sin recibir a cambio más que un dolor de cabeza al día siguiente, pues con harta frecuencia son de garrafón.
Así que el dopaje (el dopping de antes) no es mayor problema para España que el uso abusivo que se hace del alcohol de garrafón o de los ministros pedantes, como Wert. Aquí hemos pasado de unos tontos incultos, como el indocto ‘pepiño’, a unos imbéciles relamidos adulterados por la educación católica del colegio del Pilar. Unos y otros han convertido a España en lo que de verdad es, que no es un foco de dopaje, sino un verdadero ‘wert-edero’, un vertedero de basura gestionado por Wert y otros parecidos a los que, de paso, ahora les parece cojonudo el cine español, cuando tan sólo hace unos meses era un producto repugnante fabricado por los “artistas de la ceja”. El enemigo no está en el exterior sino aquí dentro. Ya ha empezado a masacrarnos y nosotros emocionados con el fútbol y el tenis. Luego dicen que la violencia nunca está justificada.

9 de febrero de 2012

Working dead


(Sin palabras) 

España es un chiringuito financiero formado por múltiples chiringuitos financieros y casas de apuestas ilegales, como la Bolsa. Da igual quién gobierna el cotarro, todos los problemas se arreglan del mismo modo: dándole más dinero a los bancos y abaratando el despido. Y eso que darle dinero a un banco es como proporcionarle niños a un cura. Nunca se calmarán sus ansias.
Así las cosas, la Iglesia Socialista de los Últimos Días celebró el pasado fin de semana en Sevilla un cónclave para elegir nuevo papa, pero al final los cardenales (o hematomas sexuales) eligieron a uno viejo, ajado y con barba de chivo expiatorio. No sólo eso, sino que el electo puso al frente de las diferentes áreas catecumenales a los que peores resultados habían obtenido en las consultas electorales: algo así como “los últimos serán los primeros”. Uno de los nuevos popes del socialismo es Óscar López, un tipo gris a quien un escasamente carismático Herrera destrozó literalmente en las urnas. Su nula capacidad organizativa le ha servido para ser nombrado secretario de organización. También eligieron a otros inútiles parecidos, como Patxi López. Yo habría propuesto a Paco Raquetas, un hombre incapaz de gestionar mal, incapaz de generar rencores... Vamos, esencialmente incapaz, excepto para el merme prejubilar.
No andan mejor las cosas por el otro ala. El 'pollo' que ocupa la cartera de Educación y Cultura anda sin cabeza, como los talibán del Mulá Omar. Las lumbreras económicas Guindos y ‘Montonto’ ya no saben si van o vienen. Les sacas del despido barato y de dar pasta a los bancos para que nos sigan estafando y se quedan sin ideas. Rajoy ya admite que el paro seguirá subiendo y que la cosa no sabe arreglarla, pero eso sí, por culpa de Zapatero, que a su vez echó la culpa a Aznar, que a su vez se la echó a González y éste a Suárez y a Franco. Al final la culpa fue de Eva que comió la manzana en el paraíso y el paraíso se convirtió en Marina d’Or, ciudad de vacaciones: en una casposidad de especulación y corrupción que se ha contagiado a toda España.
Corrupción a mansalva. No se salva nadie: Tribunal Supremo, Constitucional, banqueros, políticos de todo jaez, Familia Real y allegados, artistas, deportistas, empresarios, Iglesia Católica, visitas papales... A la hora de corromper a la sociedad para mejor esquilmar al ciudadano todos se vuelven misteriosamente de la misma sustancia: la sustancia del brazo corrupto de Santa Teresa.
Y los tontos a trabajar, eso sí, sin cobrar, no vaya a ser. Primero el PSOE, ese partido traidor a sus propios votantes, alargó la edad de jubilación hasta los 67 años, pero no para ahí la cosa: llegará el día en que hasta a los muertos se vean obligados a trabajar: Working Dead. Y total, no sé para qué quieren que trabajemos tanto en un país donde todo dios está en paro y sólo se mueve el dinero negro.
En vez de exigir responsabilidades a sangre y fuego, andamos metidos en discusiones sobre el aborto y el matrimonio homosexual, que es lo que buscaban, para que no hablemos de lo verdaderamente importante: ¿por qué permitimos que los ladrones, estafadores y multimillonarios le digan a la gente de a pie que no llega a fin de mes que tiene que ganar menos dinero para que ellos puedan seguir robando?. Y otra cosa, si permitimos que nos gobiernen unos ladrones no podemos extrañarnos luego de que nos roben.
En tales casos la utilización de la violencia no sería un recurso injustificado, sino repeler una agresión antijurídica, sería legítima defensa. Pero para anular esa respuesta ya nos han dejado claro que los recortes presupuestarios afectarán a la sanidad, la educación y los servicios sociales, pero nunca al ejército ni a las fuerzas del orden.
Réquiem por España, una unidad de destino en la corrupción.

25 de enero de 2012

La monja Sor-aya y el Güindos Vista

(El arzobispo de Valladolid, no aprueba el matrimonio de Sor-aya.
El arzobispo es el de la izquierda)
No es que hoy no tenga humor. Lo tengo, pero es malo. Un país cuyos líderes, dirigentes, empresarios y banqueros han sido elegidos más en función de cómo les sienta el traje que de su formación y de sus méritos tiene merecido todo lo que le suceda.
Lo digo porque hace unos días mi admirado Vicente Díaz, alcalde socialista de Peranzanes, se quejaba de que el PSOE premiara a los fracasados y preteriera a quienes a base de trabajo y sapiencia se han librado de la debacle de las urnas. Querido Vicente, ¡cuánta razón tienes!. Lo que pasa es que es un mal general, no sólo del PSOE. Es un tumor que ha ‘metastatizado’ invadiendo todos los órganos de la sociedad. Por eso no es tanto que los españoles tengamos a los políticos, banqueros y empresarios que nos merecemos, cuanto que esa ralea nos ha corrompido a todos hasta colocarnos a la altura de su abyección. Al final el resultado es el mismo. Cuanto más mamporrero, inculto, ágrafo y falto de escrúpulos es uno más se lo requiere en los círculos pujantes y decisorios, con el único requisito de que le siente bien el traje. Algunos, incluso, a los que el traje les sienta como una carpeta o como una mortaja, por el mero hecho de llevar esa prenda son admitidos en los ambientes más selectos.
Así las cosas, no podemos extrañarnos de que un presidente valenciano venda su alma a la Gürtel por unos ternos de Milano y de Forever Young, o ponga todo su prestigio en juego por hacerse traer un ceñidor nada menos que de la pulcra Italia.
Nosotros mismos hemos alimentado a la bestia, y la bestia hace que el Leviatán de Hobbes parezca un amoroso koala: como no tienen ni puta idea, lo único que se les ocurre para salir del pozo al que ellos mismos nos han arrojado es más despidos, más impuestos, más ladrillo, privatizar la riqueza y socializar la miseria. Y digo yo que para esos cojones no hace falta haber estudiado en Harvard ni haber sido copartícipe del hundimiento de Lehman Brothers (o como pollas se escriba). Para eso vale cualquiera, hasta De Guindos, al que ni siquiera le sienta bien el traje, por más que todos digan que tiene una gran visión económica. Más que visión es vista: es el Güindos Vista.
A otra cosa. Dentro de este ambiente de descojonación y partida de culo espiritual en el que nos rebozamos, resulta que los ‘sotanosaurios’ ya están cargando (con erre) contra la vicepresidenta Soyara Sáenz de Santamaría, porque no comprenden cómo una brillante abogada del estado católica y de Valladolid (vamos, una verdadera monja: Sor-aya) puede vivir públicamente en pecado, ofendiendo a dios con el peor de los atentados, después del aborto claro está: el matrimonio civil. Y además va a ser pregonera de la Semana Santa, "intolerable", dice Blázquez (el arzobispo), aunque asegura que asistirá al pregón por tratarse de un acto literario, no religioso. Bueno está que Soraya pruebe esta medicina ‘arzobispil’ para que sepa con qué clase de organización se juega los cuartos: la auténtica y genuina secta ‘sotánica’. Y eso que se casó por lo civil, que si llega a casarse por lo criminal, como las hijas del Rey, no sé qué dirían. A lo mejor callaban como hicieron con la unión pecaminosa del príncipe Felipe, con las corruptelas de Urdangarín y con las extrañas aspiraciones y pasadas de la raya de Marichalar.
En fin, que cuando ya creíamos que no se podía hacer peor que Zapatero y sus secuaces, nos han demostrado que sí se podía, y además en un tiempo récord, por virtud del viejo ‘otro vendrá que bueno me hará’: El paro aumenta, la deuda española vale menos que la basura, los bancos siguen sin dar crédito y sus dirigentes se lo llevan crudo, mientras el Gobierno malversa el poco crédito social que le va quedando.¿Por qué no hay una solución aceptable?, por lo que decía el bueno de Vicente, porque, con independencia del partido político de turno, nos gobiernan los peores, los causantes del desastre, aunque, eso sí, todos ellos vestidos con muy buenos trajes. Desengañémonos, España no está tan mal como para que unos pocos no puedan seguir robándonos ‘a esgarrapellejo’. Y como ellos dicen: ahora es tiempo de sacrificarse, no de pedir responsabilidades. En esa búsqueda de soluciones constructivas que no sean a base de ladrillo, yo soy más partidario de instaurar la guillotina, pues en la Francia revolucionaria del XVIII este aparato de filo cortante impulsó algunas reformas estructurales que muy bien podrían aplicarse a la España actual y a algunas de sus cabezas ilustres.
No es tanto que en España lo hayamos hecho mal, como que vamos con más de dos siglos de retraso respecto a Francia a la hora de acabar con los sinvergüenzas. Claro, que así nos luce el pelo, y peor que nos va a lucir, porque entro de poco todos calvos, como Guindos. Aunque, bien mirado, la guillotina no deja de ser una receta infalible contra la calvicie.
PD. Un pregón de Semana Santa es un acto literario al igual que toda la teología (cristiana o no) es un subgénero de la literatura fantástica.

16 de enero de 2012

Iberic Park: Crónica de una muerte anunciada


(Lo dicho, la crónica de una muerte anunciada:  la noticia de Antena 3 salió publicada el día 12, la de la Voz, en septiembre del año pasado)

En su carta laudatoria hacia el desaparecido Manuel Fraga (digo desaparecido, porque muerto llevaba ya mucho tiempo, sin ir más lejos, Antena 3  anunció su muerte hace ya cuatro días y la Voz de Galicia ya preparaba su obituario con la muerte de Fraga en septiembre de 2011) el Gran Rajoy (lo llamo así porque es el Gran Wyoming de la cosa pública) se refiere a la dictadura franquista como “los años difíciles”, dando muestras de una creatividad política sin parangón y de una maestría en el uso del eufemismo que para sí la quisiera el propio ‘Montonto’. Es una pena, porque Fraga hizo los mismos esfuerzos ímprobos por la consolidación de la democracia que antes había hecho por la consolidación de la dictadura y después por la consolidación de la gaita como arma de disuasión, perdón, quise decir como instrumento tradicional con connotaciones étnicas.
Al igual que su conterráneo Rajoy, Fraga abundó en el humor, pero se decantó por un humor, si acaso, más negro, casi malvado, casi rozando el esperpento valleinclanesco tan cercano a él geográficamente: “Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder” (este párrafo lo he sacado de una cita en Facebook de mi estimado Santiago Macías).
Lo que pasa es que los rojos, incluidas las familias de los asesinados que aún permanecen en las cunetas, no saben aceptar una broma, no entienden que gentes como Franco, Hitler, Stalin y otros cabrones simpáticos, como Fidel Castro, Aznar, Blair, Bush, Sadam Husein, Gadafi, Al Assad (padre e hijo y hasta espíritu santo) no son en realidad unos asesinos, sino unos bromistas un poco pesados, que utilizan el humor sin mala intención, todo lo más, a destiempo.
En fin, que como ahora me he vuelto del PP, estoy consternado por la desaparición de este prócer de la, llamémosla así, democracia franquista que tan sabiamente ha gobernado nuestras vidas en los últimos treinta y tantos años. El sistema es tan sólido y consolidado que ni siquiera bajo los lamentables gobiernos del PSOE (primero de González y luego de Zapatero) se ha notado un cambio: siempre pareció que gobernaban los mismos y, tal vez, no sólo fue una apariencia.
Así, pues, concluyo este panegírico, anhelando que, extinguido el velocirraptor, venga algún científico ingenioso a replicar el ADN de este y de otros dinosaurios ‘mesejantes’ para recrearlos en un parque de atracciones (al estilo Jurasic Park: Iberic Park) y que todos podamos visitarlos para delirio propio y de nuestros propios vástagos. Fraga, Blas Piñar, Carrillo, La Pasionaria, el cura Letamendía, Tarancón, Marcelo González Martín y Rouco Varela, Ana Belén y Víctor Manuel, el Dúo Dinámico (que parece el dúo estático, porque siempre canta lo mismo), Ramoncín, la Madre Teresa, Dalí, Tejero y hasta José Bono, que es tan rancio como los anteriores, aunque presuma de moderno y se ponga pelo; todos ellos réplicas exactas del original, con tricornio y todo (en el caso de Tejero, claro está). Eso sí, convenientemente aislados por especies en jaulas y con la protección suficiente para evitar que se escapen y provoquen una catástrofe con la que tenemos encima. Los niños tendrían que verlos en su hábitat (claro está respetando la prohibición de echarles de comer) y aprenderse de memoria la vida de los especímenes, como antes había que aprenderse el Catecismo y los afluentes del Ebro. Eso es España, ‘mecagon’ mi puta calavera: franquismo, democracia y tolerancia a raudales... Es que me enciendo. ¡Viva España! ¡Viva Franco! ¡Vivan Fraga y la tolerancia! Yo a los intolerantes los mataba a todos.

10 de enero de 2012

La 'puta' del iceberg

A ver si lo explico con mi natural elegancia y delicadeza: España se ha convertido en el triste reverso de una casa de putas. En una casa de putas pagas y jodes y aquí pagas y te joden. Y esto es sólo el principio: es la ‘puta’ del iceberg.
La subida de tributos va a provocar más turbación ciudadana que recaudación económica y cuando más turbados estemos los ciudadanos será cuando nos den por el culo con un soplete o con un formón, pero, eso sí, nos gustará, porque sarna con gusto no pica (en el caso de Mas y los catalanes el dicho reza: ‘sardana con gusto no pica’).
En sólo cuestión de unos días la Ley Sinde contra las descargas ilegales ha pasado de ser una ley absurda que se hacía derogar a convertirse en una ley que se hacía de rogar. Algo que ha comprendido el PP nada más entrar en el Gobierno, porque cuando estaba en la oposición la criticaba ferozmente, a la Ley y a la Sinde, y ahora que “ya no va la Sinde por agua a la fuente” resulta que la ley de marras era más cojonuda y edificante que una carta de San Pablo. Al final lo de Sinde quiere decir ‘Sin-decencia’ y el nuevo ministro de la cosa, un ex tertuliano de la SER, dice que es de todo punto fundamental proteger la propiedad intelectual. Espero que no se refiera a la intelectualidad de Lucía Etchevarría, de Víctor Manuel, de Juan Manuel de Prada o de César Vidal, por citar algunos, aunque también se puede incluir en la lista a Carmen Posadas, una mujer cuyas principales contribuciones a la literatura son la de haber estado casada con un gobernador corrupto del Banco de España (valga la redundancia) y la de ser autora de ‘Invitación a un asesinato’, una novela de título asaz preciso, pues, efectivamente, es una invitación a un asesinato, el de su autora.
Recuerdo que, cuando empezó a derrumbarse todo el sistema político y económico, con la anuencia y aquiescencia de nuestros gobernantes, se nos dijo: ya vendrá el momento de pedir responsabilidades, pero ahora lo primero y fundamental es garantizar la estabilidad del sistema financiero para salvar la circulación del crédito. En cristiano eso quiere decir que hay que darle más dinero a los estafadores para que nos sigan jodiendo impunemente.
(Ay, Mariano, qué pronto has empezado a darnos disgustos)

Vista la inoperancia de todas las medidas adoptadas hasta la fecha, acaso habría que cambiar de estrategia y empezar por castigar severamente a los estafadores y luego reconstruir el sistema como se pueda, pero claro, es sólo una modesta proposición de un tipo antisocial que se está descojonando literalmente con lo que pasa, pese a que lo que pasa no tiene nada de gracioso, aunque sí de merecido. Ya lo dije y lo repito: España es una unidad de destino en la corrupción, una estafa piramidal (como Anway, Forum Filatélico, Afinsa y Nueva Rumasa). Toda la bolsa es una casa ilegal de apuestas y el Ministerio de Hacienda es como la Cueva de Alí Babá, pero vacía, porque ya se lo han llevado todo. Cuando anuncian subidas de impuestos los mismos que anunciaron que no los subirían es porque no tienen otro remedio: necesitan dinero, mucho dinero, para pagar sueldos y para seguir llevándoselo crudo, que uno no llega a lo más alto a base de decencia y honradez. La inefable Soraya decía hoy mismo que no hay que disfrutar de los cargos, que a la política va uno a servir y no a servirse. Si y mis negros cojones son alegres florecillas de primavera. Y lo pero de todo es que de España sólo vemos lo que hay en la superficie. El interior da pavor (como el baile de Popotitos), porque la España visible, la de todos los días, ya es sólo eso: la ‘puta’ del iceberg.

1 de enero de 2012

El Valle de los Caídos del Guindos


(Pero mira cómo beben los peces... alcohol de garrafón)

Han transcurrido varios meses desde mi última entrada en este blog por culpa, esencialmente, de la piratería: no sabéis el tiempo que tardan en descargarse las películas pirateadas y el espacio que ocupan, que me dejan el ordenador completamente bloqueado y no apto para otros usos. Es lógico, debía apresurarme antes de que Rajoy aprobara la Ley Sinde que fue incapaz de aprobar el difunto Zapatero y que el propio Rajoy tildó de socialmente perniciosa.

Si se piensa bien, soy una víctima de la piratería, como los pescadores que faenan en Somalia y en el Índico o como la propia Lucía Etchevarría, que, harta de que le piratearan su último libro, anunció su intención de abandonar la escritura. Algo que yo considero un abandono estratégico, una tregua trampa, pues, para ser sincera, debería entregar su ordenador y, sobre todo, pedir perdón a las víctimas.
No pasó ni una semana entre la toma de posesión del Gobierno y la comprobación empírica de que hemos elegido a unos 'velocirraptores' que nos van a devorar inmisericordes durante los próximos años. Es decir, que van a hacer lo mismo que han estado haciendo durante los últimos años los caníbales (merayos) salientes del anterior Gobierno. O sea, que, apenas una semana después, ya hemos empezado a caernos del Guindos, este mago de la economía que, en cuanto nos eche unos polvos y nos deje bien jodidos, se quitará la chistera y desaparecerá.
Ahora hablan de reformas, cuando en realidad quieren decir que nos van a meter el rejón hasta lo más hondo. Luego vendrán las llamadas reformas estructurales, que consisten en meternos el rejón de muerte. A sus sueldos, a sus corruptelas, a los prevaricadores, a los extorsionadores, a los banqueros y al resto de los carteristas y a los mamandurrieros... a esos no hay que aplicarles reforma alguna. Toda la solución al problema que han creado pasa por abaratar el despido y quitarle al ciudadano todo aquello que lo hace más libre y feliz. Al final acabarán enterrándonos a todos en una inmensa fosa común de los contribuyentes: El Valle de los Caídos del Guindos.
Sin embargo (de la vivienda), como, pese a todo, estamos en Navidad, decidí darle una oportunidad al optimismo y al pensamiento positivo. De tal modo que me llegué hasta el río Sil para ver los reflejos cristalinos del agua bajo el puente de Cubelos e imbuirme de ese espíritu poético y elevado que transmite en sus escritos mi admirado Suárez Roca. Pero nada. Se ve que soy de natural obtuso y negativo, dado que no sólo no encontré ningún reflejo cristalino, sino que tampoco vi cómo beben los peces en el río, porque resulta que donde beben y beben y vuelven a beber los peces no es en el río, sino en el Cocodrilo Negro y en otros antros nocturnos de moda, donde se ponen hasta el culo de alcohol de garrafón mientras escuchan decadente música sesentera y setentera y aprovechan para tocarle el culo o meterle lengua a la subalterna o funcionaria de turno: sólo imaginarlo se ponen las escamas de punta. Es decir, la misma mierda nauseabunda que todos los años y que toda la puta vida.
Así que hoy comienza un nuevo año que será un largo periodo de resacón, excremento y vomitona. Los bancos están quebrados, la democracia de cagarruta que tanto nos enorgullece y hace sacar pecho no es más que un truco para convertirnos en esclavos aquiescentes que creen que se rebelan contra el sistema leyendo o escuchando cuatro versos ininteligibles y afectados en una tetería snob o en un bar chic. Ni siquiera tenemos cojones para liarnos a hostias contra los que nos chulean cada uno de nuestros tristes días y nos creemos la hostia y la envidia del mundo. Parece que todavía no nos han jodido lo suficiente como para que nos hallemos (con elle) dispuestos a entregar vidas a cambio de eliminar a los cabrones. No hay que preocuparse, al final ese día llegará. Pero tampoco nos hagamos ilusiones y nos chupemos las pollas con 'com-placencia' (Cáceres), porque, cuando llegue el día anhelado y malhadado, lo único que conseguiremos será cambiar a unos cabrones por otros. Tal vez por eso todos aguantamos hasta la humillación y la propia negación, albergando la secreta esperanza (Aguirre) de que llegue el día en que seamos nosotros los cabrones, los extorsionadores, los políticos, los chupones, los banqueros, los especuladores y los ladrilleros.
Y es que no hay receta: o eres víctima o eres verdugo. El camino intermedio es aún peor.