Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

25 de enero de 2012

La monja Sor-aya y el Güindos Vista

(El arzobispo de Valladolid, no aprueba el matrimonio de Sor-aya.
El arzobispo es el de la izquierda)
No es que hoy no tenga humor. Lo tengo, pero es malo. Un país cuyos líderes, dirigentes, empresarios y banqueros han sido elegidos más en función de cómo les sienta el traje que de su formación y de sus méritos tiene merecido todo lo que le suceda.
Lo digo porque hace unos días mi admirado Vicente Díaz, alcalde socialista de Peranzanes, se quejaba de que el PSOE premiara a los fracasados y preteriera a quienes a base de trabajo y sapiencia se han librado de la debacle de las urnas. Querido Vicente, ¡cuánta razón tienes!. Lo que pasa es que es un mal general, no sólo del PSOE. Es un tumor que ha ‘metastatizado’ invadiendo todos los órganos de la sociedad. Por eso no es tanto que los españoles tengamos a los políticos, banqueros y empresarios que nos merecemos, cuanto que esa ralea nos ha corrompido a todos hasta colocarnos a la altura de su abyección. Al final el resultado es el mismo. Cuanto más mamporrero, inculto, ágrafo y falto de escrúpulos es uno más se lo requiere en los círculos pujantes y decisorios, con el único requisito de que le siente bien el traje. Algunos, incluso, a los que el traje les sienta como una carpeta o como una mortaja, por el mero hecho de llevar esa prenda son admitidos en los ambientes más selectos.
Así las cosas, no podemos extrañarnos de que un presidente valenciano venda su alma a la Gürtel por unos ternos de Milano y de Forever Young, o ponga todo su prestigio en juego por hacerse traer un ceñidor nada menos que de la pulcra Italia.
Nosotros mismos hemos alimentado a la bestia, y la bestia hace que el Leviatán de Hobbes parezca un amoroso koala: como no tienen ni puta idea, lo único que se les ocurre para salir del pozo al que ellos mismos nos han arrojado es más despidos, más impuestos, más ladrillo, privatizar la riqueza y socializar la miseria. Y digo yo que para esos cojones no hace falta haber estudiado en Harvard ni haber sido copartícipe del hundimiento de Lehman Brothers (o como pollas se escriba). Para eso vale cualquiera, hasta De Guindos, al que ni siquiera le sienta bien el traje, por más que todos digan que tiene una gran visión económica. Más que visión es vista: es el Güindos Vista.
A otra cosa. Dentro de este ambiente de descojonación y partida de culo espiritual en el que nos rebozamos, resulta que los ‘sotanosaurios’ ya están cargando (con erre) contra la vicepresidenta Soyara Sáenz de Santamaría, porque no comprenden cómo una brillante abogada del estado católica y de Valladolid (vamos, una verdadera monja: Sor-aya) puede vivir públicamente en pecado, ofendiendo a dios con el peor de los atentados, después del aborto claro está: el matrimonio civil. Y además va a ser pregonera de la Semana Santa, "intolerable", dice Blázquez (el arzobispo), aunque asegura que asistirá al pregón por tratarse de un acto literario, no religioso. Bueno está que Soraya pruebe esta medicina ‘arzobispil’ para que sepa con qué clase de organización se juega los cuartos: la auténtica y genuina secta ‘sotánica’. Y eso que se casó por lo civil, que si llega a casarse por lo criminal, como las hijas del Rey, no sé qué dirían. A lo mejor callaban como hicieron con la unión pecaminosa del príncipe Felipe, con las corruptelas de Urdangarín y con las extrañas aspiraciones y pasadas de la raya de Marichalar.
En fin, que cuando ya creíamos que no se podía hacer peor que Zapatero y sus secuaces, nos han demostrado que sí se podía, y además en un tiempo récord, por virtud del viejo ‘otro vendrá que bueno me hará’: El paro aumenta, la deuda española vale menos que la basura, los bancos siguen sin dar crédito y sus dirigentes se lo llevan crudo, mientras el Gobierno malversa el poco crédito social que le va quedando.¿Por qué no hay una solución aceptable?, por lo que decía el bueno de Vicente, porque, con independencia del partido político de turno, nos gobiernan los peores, los causantes del desastre, aunque, eso sí, todos ellos vestidos con muy buenos trajes. Desengañémonos, España no está tan mal como para que unos pocos no puedan seguir robándonos ‘a esgarrapellejo’. Y como ellos dicen: ahora es tiempo de sacrificarse, no de pedir responsabilidades. En esa búsqueda de soluciones constructivas que no sean a base de ladrillo, yo soy más partidario de instaurar la guillotina, pues en la Francia revolucionaria del XVIII este aparato de filo cortante impulsó algunas reformas estructurales que muy bien podrían aplicarse a la España actual y a algunas de sus cabezas ilustres.
No es tanto que en España lo hayamos hecho mal, como que vamos con más de dos siglos de retraso respecto a Francia a la hora de acabar con los sinvergüenzas. Claro, que así nos luce el pelo, y peor que nos va a lucir, porque entro de poco todos calvos, como Guindos. Aunque, bien mirado, la guillotina no deja de ser una receta infalible contra la calvicie.
PD. Un pregón de Semana Santa es un acto literario al igual que toda la teología (cristiana o no) es un subgénero de la literatura fantástica.

16 de enero de 2012

Iberic Park: Crónica de una muerte anunciada


(Lo dicho, la crónica de una muerte anunciada:  la noticia de Antena 3 salió publicada el día 12, la de la Voz, en septiembre del año pasado)

En su carta laudatoria hacia el desaparecido Manuel Fraga (digo desaparecido, porque muerto llevaba ya mucho tiempo, sin ir más lejos, Antena 3  anunció su muerte hace ya cuatro días y la Voz de Galicia ya preparaba su obituario con la muerte de Fraga en septiembre de 2011) el Gran Rajoy (lo llamo así porque es el Gran Wyoming de la cosa pública) se refiere a la dictadura franquista como “los años difíciles”, dando muestras de una creatividad política sin parangón y de una maestría en el uso del eufemismo que para sí la quisiera el propio ‘Montonto’. Es una pena, porque Fraga hizo los mismos esfuerzos ímprobos por la consolidación de la democracia que antes había hecho por la consolidación de la dictadura y después por la consolidación de la gaita como arma de disuasión, perdón, quise decir como instrumento tradicional con connotaciones étnicas.
Al igual que su conterráneo Rajoy, Fraga abundó en el humor, pero se decantó por un humor, si acaso, más negro, casi malvado, casi rozando el esperpento valleinclanesco tan cercano a él geográficamente: “Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder” (este párrafo lo he sacado de una cita en Facebook de mi estimado Santiago Macías).
Lo que pasa es que los rojos, incluidas las familias de los asesinados que aún permanecen en las cunetas, no saben aceptar una broma, no entienden que gentes como Franco, Hitler, Stalin y otros cabrones simpáticos, como Fidel Castro, Aznar, Blair, Bush, Sadam Husein, Gadafi, Al Assad (padre e hijo y hasta espíritu santo) no son en realidad unos asesinos, sino unos bromistas un poco pesados, que utilizan el humor sin mala intención, todo lo más, a destiempo.
En fin, que como ahora me he vuelto del PP, estoy consternado por la desaparición de este prócer de la, llamémosla así, democracia franquista que tan sabiamente ha gobernado nuestras vidas en los últimos treinta y tantos años. El sistema es tan sólido y consolidado que ni siquiera bajo los lamentables gobiernos del PSOE (primero de González y luego de Zapatero) se ha notado un cambio: siempre pareció que gobernaban los mismos y, tal vez, no sólo fue una apariencia.
Así, pues, concluyo este panegírico, anhelando que, extinguido el velocirraptor, venga algún científico ingenioso a replicar el ADN de este y de otros dinosaurios ‘mesejantes’ para recrearlos en un parque de atracciones (al estilo Jurasic Park: Iberic Park) y que todos podamos visitarlos para delirio propio y de nuestros propios vástagos. Fraga, Blas Piñar, Carrillo, La Pasionaria, el cura Letamendía, Tarancón, Marcelo González Martín y Rouco Varela, Ana Belén y Víctor Manuel, el Dúo Dinámico (que parece el dúo estático, porque siempre canta lo mismo), Ramoncín, la Madre Teresa, Dalí, Tejero y hasta José Bono, que es tan rancio como los anteriores, aunque presuma de moderno y se ponga pelo; todos ellos réplicas exactas del original, con tricornio y todo (en el caso de Tejero, claro está). Eso sí, convenientemente aislados por especies en jaulas y con la protección suficiente para evitar que se escapen y provoquen una catástrofe con la que tenemos encima. Los niños tendrían que verlos en su hábitat (claro está respetando la prohibición de echarles de comer) y aprenderse de memoria la vida de los especímenes, como antes había que aprenderse el Catecismo y los afluentes del Ebro. Eso es España, ‘mecagon’ mi puta calavera: franquismo, democracia y tolerancia a raudales... Es que me enciendo. ¡Viva España! ¡Viva Franco! ¡Vivan Fraga y la tolerancia! Yo a los intolerantes los mataba a todos.

10 de enero de 2012

La 'puta' del iceberg

A ver si lo explico con mi natural elegancia y delicadeza: España se ha convertido en el triste reverso de una casa de putas. En una casa de putas pagas y jodes y aquí pagas y te joden. Y esto es sólo el principio: es la ‘puta’ del iceberg.
La subida de tributos va a provocar más turbación ciudadana que recaudación económica y cuando más turbados estemos los ciudadanos será cuando nos den por el culo con un soplete o con un formón, pero, eso sí, nos gustará, porque sarna con gusto no pica (en el caso de Mas y los catalanes el dicho reza: ‘sardana con gusto no pica’).
En sólo cuestión de unos días la Ley Sinde contra las descargas ilegales ha pasado de ser una ley absurda que se hacía derogar a convertirse en una ley que se hacía de rogar. Algo que ha comprendido el PP nada más entrar en el Gobierno, porque cuando estaba en la oposición la criticaba ferozmente, a la Ley y a la Sinde, y ahora que “ya no va la Sinde por agua a la fuente” resulta que la ley de marras era más cojonuda y edificante que una carta de San Pablo. Al final lo de Sinde quiere decir ‘Sin-decencia’ y el nuevo ministro de la cosa, un ex tertuliano de la SER, dice que es de todo punto fundamental proteger la propiedad intelectual. Espero que no se refiera a la intelectualidad de Lucía Etchevarría, de Víctor Manuel, de Juan Manuel de Prada o de César Vidal, por citar algunos, aunque también se puede incluir en la lista a Carmen Posadas, una mujer cuyas principales contribuciones a la literatura son la de haber estado casada con un gobernador corrupto del Banco de España (valga la redundancia) y la de ser autora de ‘Invitación a un asesinato’, una novela de título asaz preciso, pues, efectivamente, es una invitación a un asesinato, el de su autora.
Recuerdo que, cuando empezó a derrumbarse todo el sistema político y económico, con la anuencia y aquiescencia de nuestros gobernantes, se nos dijo: ya vendrá el momento de pedir responsabilidades, pero ahora lo primero y fundamental es garantizar la estabilidad del sistema financiero para salvar la circulación del crédito. En cristiano eso quiere decir que hay que darle más dinero a los estafadores para que nos sigan jodiendo impunemente.
(Ay, Mariano, qué pronto has empezado a darnos disgustos)

Vista la inoperancia de todas las medidas adoptadas hasta la fecha, acaso habría que cambiar de estrategia y empezar por castigar severamente a los estafadores y luego reconstruir el sistema como se pueda, pero claro, es sólo una modesta proposición de un tipo antisocial que se está descojonando literalmente con lo que pasa, pese a que lo que pasa no tiene nada de gracioso, aunque sí de merecido. Ya lo dije y lo repito: España es una unidad de destino en la corrupción, una estafa piramidal (como Anway, Forum Filatélico, Afinsa y Nueva Rumasa). Toda la bolsa es una casa ilegal de apuestas y el Ministerio de Hacienda es como la Cueva de Alí Babá, pero vacía, porque ya se lo han llevado todo. Cuando anuncian subidas de impuestos los mismos que anunciaron que no los subirían es porque no tienen otro remedio: necesitan dinero, mucho dinero, para pagar sueldos y para seguir llevándoselo crudo, que uno no llega a lo más alto a base de decencia y honradez. La inefable Soraya decía hoy mismo que no hay que disfrutar de los cargos, que a la política va uno a servir y no a servirse. Si y mis negros cojones son alegres florecillas de primavera. Y lo pero de todo es que de España sólo vemos lo que hay en la superficie. El interior da pavor (como el baile de Popotitos), porque la España visible, la de todos los días, ya es sólo eso: la ‘puta’ del iceberg.

1 de enero de 2012

El Valle de los Caídos del Guindos


(Pero mira cómo beben los peces... alcohol de garrafón)

Han transcurrido varios meses desde mi última entrada en este blog por culpa, esencialmente, de la piratería: no sabéis el tiempo que tardan en descargarse las películas pirateadas y el espacio que ocupan, que me dejan el ordenador completamente bloqueado y no apto para otros usos. Es lógico, debía apresurarme antes de que Rajoy aprobara la Ley Sinde que fue incapaz de aprobar el difunto Zapatero y que el propio Rajoy tildó de socialmente perniciosa.

Si se piensa bien, soy una víctima de la piratería, como los pescadores que faenan en Somalia y en el Índico o como la propia Lucía Etchevarría, que, harta de que le piratearan su último libro, anunció su intención de abandonar la escritura. Algo que yo considero un abandono estratégico, una tregua trampa, pues, para ser sincera, debería entregar su ordenador y, sobre todo, pedir perdón a las víctimas.
No pasó ni una semana entre la toma de posesión del Gobierno y la comprobación empírica de que hemos elegido a unos 'velocirraptores' que nos van a devorar inmisericordes durante los próximos años. Es decir, que van a hacer lo mismo que han estado haciendo durante los últimos años los caníbales (merayos) salientes del anterior Gobierno. O sea, que, apenas una semana después, ya hemos empezado a caernos del Guindos, este mago de la economía que, en cuanto nos eche unos polvos y nos deje bien jodidos, se quitará la chistera y desaparecerá.
Ahora hablan de reformas, cuando en realidad quieren decir que nos van a meter el rejón hasta lo más hondo. Luego vendrán las llamadas reformas estructurales, que consisten en meternos el rejón de muerte. A sus sueldos, a sus corruptelas, a los prevaricadores, a los extorsionadores, a los banqueros y al resto de los carteristas y a los mamandurrieros... a esos no hay que aplicarles reforma alguna. Toda la solución al problema que han creado pasa por abaratar el despido y quitarle al ciudadano todo aquello que lo hace más libre y feliz. Al final acabarán enterrándonos a todos en una inmensa fosa común de los contribuyentes: El Valle de los Caídos del Guindos.
Sin embargo (de la vivienda), como, pese a todo, estamos en Navidad, decidí darle una oportunidad al optimismo y al pensamiento positivo. De tal modo que me llegué hasta el río Sil para ver los reflejos cristalinos del agua bajo el puente de Cubelos e imbuirme de ese espíritu poético y elevado que transmite en sus escritos mi admirado Suárez Roca. Pero nada. Se ve que soy de natural obtuso y negativo, dado que no sólo no encontré ningún reflejo cristalino, sino que tampoco vi cómo beben los peces en el río, porque resulta que donde beben y beben y vuelven a beber los peces no es en el río, sino en el Cocodrilo Negro y en otros antros nocturnos de moda, donde se ponen hasta el culo de alcohol de garrafón mientras escuchan decadente música sesentera y setentera y aprovechan para tocarle el culo o meterle lengua a la subalterna o funcionaria de turno: sólo imaginarlo se ponen las escamas de punta. Es decir, la misma mierda nauseabunda que todos los años y que toda la puta vida.
Así que hoy comienza un nuevo año que será un largo periodo de resacón, excremento y vomitona. Los bancos están quebrados, la democracia de cagarruta que tanto nos enorgullece y hace sacar pecho no es más que un truco para convertirnos en esclavos aquiescentes que creen que se rebelan contra el sistema leyendo o escuchando cuatro versos ininteligibles y afectados en una tetería snob o en un bar chic. Ni siquiera tenemos cojones para liarnos a hostias contra los que nos chulean cada uno de nuestros tristes días y nos creemos la hostia y la envidia del mundo. Parece que todavía no nos han jodido lo suficiente como para que nos hallemos (con elle) dispuestos a entregar vidas a cambio de eliminar a los cabrones. No hay que preocuparse, al final ese día llegará. Pero tampoco nos hagamos ilusiones y nos chupemos las pollas con 'com-placencia' (Cáceres), porque, cuando llegue el día anhelado y malhadado, lo único que conseguiremos será cambiar a unos cabrones por otros. Tal vez por eso todos aguantamos hasta la humillación y la propia negación, albergando la secreta esperanza (Aguirre) de que llegue el día en que seamos nosotros los cabrones, los extorsionadores, los políticos, los chupones, los banqueros, los especuladores y los ladrilleros.
Y es que no hay receta: o eres víctima o eres verdugo. El camino intermedio es aún peor.