Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

1 de enero de 2012

El Valle de los Caídos del Guindos


(Pero mira cómo beben los peces... alcohol de garrafón)

Han transcurrido varios meses desde mi última entrada en este blog por culpa, esencialmente, de la piratería: no sabéis el tiempo que tardan en descargarse las películas pirateadas y el espacio que ocupan, que me dejan el ordenador completamente bloqueado y no apto para otros usos. Es lógico, debía apresurarme antes de que Rajoy aprobara la Ley Sinde que fue incapaz de aprobar el difunto Zapatero y que el propio Rajoy tildó de socialmente perniciosa.

Si se piensa bien, soy una víctima de la piratería, como los pescadores que faenan en Somalia y en el Índico o como la propia Lucía Etchevarría, que, harta de que le piratearan su último libro, anunció su intención de abandonar la escritura. Algo que yo considero un abandono estratégico, una tregua trampa, pues, para ser sincera, debería entregar su ordenador y, sobre todo, pedir perdón a las víctimas.
No pasó ni una semana entre la toma de posesión del Gobierno y la comprobación empírica de que hemos elegido a unos 'velocirraptores' que nos van a devorar inmisericordes durante los próximos años. Es decir, que van a hacer lo mismo que han estado haciendo durante los últimos años los caníbales (merayos) salientes del anterior Gobierno. O sea, que, apenas una semana después, ya hemos empezado a caernos del Guindos, este mago de la economía que, en cuanto nos eche unos polvos y nos deje bien jodidos, se quitará la chistera y desaparecerá.
Ahora hablan de reformas, cuando en realidad quieren decir que nos van a meter el rejón hasta lo más hondo. Luego vendrán las llamadas reformas estructurales, que consisten en meternos el rejón de muerte. A sus sueldos, a sus corruptelas, a los prevaricadores, a los extorsionadores, a los banqueros y al resto de los carteristas y a los mamandurrieros... a esos no hay que aplicarles reforma alguna. Toda la solución al problema que han creado pasa por abaratar el despido y quitarle al ciudadano todo aquello que lo hace más libre y feliz. Al final acabarán enterrándonos a todos en una inmensa fosa común de los contribuyentes: El Valle de los Caídos del Guindos.
Sin embargo (de la vivienda), como, pese a todo, estamos en Navidad, decidí darle una oportunidad al optimismo y al pensamiento positivo. De tal modo que me llegué hasta el río Sil para ver los reflejos cristalinos del agua bajo el puente de Cubelos e imbuirme de ese espíritu poético y elevado que transmite en sus escritos mi admirado Suárez Roca. Pero nada. Se ve que soy de natural obtuso y negativo, dado que no sólo no encontré ningún reflejo cristalino, sino que tampoco vi cómo beben los peces en el río, porque resulta que donde beben y beben y vuelven a beber los peces no es en el río, sino en el Cocodrilo Negro y en otros antros nocturnos de moda, donde se ponen hasta el culo de alcohol de garrafón mientras escuchan decadente música sesentera y setentera y aprovechan para tocarle el culo o meterle lengua a la subalterna o funcionaria de turno: sólo imaginarlo se ponen las escamas de punta. Es decir, la misma mierda nauseabunda que todos los años y que toda la puta vida.
Así que hoy comienza un nuevo año que será un largo periodo de resacón, excremento y vomitona. Los bancos están quebrados, la democracia de cagarruta que tanto nos enorgullece y hace sacar pecho no es más que un truco para convertirnos en esclavos aquiescentes que creen que se rebelan contra el sistema leyendo o escuchando cuatro versos ininteligibles y afectados en una tetería snob o en un bar chic. Ni siquiera tenemos cojones para liarnos a hostias contra los que nos chulean cada uno de nuestros tristes días y nos creemos la hostia y la envidia del mundo. Parece que todavía no nos han jodido lo suficiente como para que nos hallemos (con elle) dispuestos a entregar vidas a cambio de eliminar a los cabrones. No hay que preocuparse, al final ese día llegará. Pero tampoco nos hagamos ilusiones y nos chupemos las pollas con 'com-placencia' (Cáceres), porque, cuando llegue el día anhelado y malhadado, lo único que conseguiremos será cambiar a unos cabrones por otros. Tal vez por eso todos aguantamos hasta la humillación y la propia negación, albergando la secreta esperanza (Aguirre) de que llegue el día en que seamos nosotros los cabrones, los extorsionadores, los políticos, los chupones, los banqueros, los especuladores y los ladrilleros.
Y es que no hay receta: o eres víctima o eres verdugo. El camino intermedio es aún peor.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sea tu primera época, la segunda o esta tercera que inauguras con el año capicúa, tu genialidad literaria es un placer para los que te seguimos. Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

mi estimado paco

dices y biendices que el camino intermedio es peor; pues digo yo que llevamos transitando por el espíritu intermedio del talante, caricaturizado sutilmente por el mota de hace unos días, algo más de una década
quienes todo lo tienen están contentos de ese espíritu puro –más aún que el del espíritu santo- que ha abducido a sus naturales antagonistas eliminando su capacidad de respuesta; un talante que, como plato de lentejas del mercado liberal, y sin que nadie lo sospechara, estaba en la genética de un psoe empoderado que aún espera, en pago de su traición, el reconocimiento de la historia, es decir, el del nuevo gobierno y el de su propio congreso, definitivamente, ambos ya del mismo signo
no han sido siquiera capaces de ejercer de meros tribunos, quienes, como apunta Maquiavelo en sus Discursos sobre TL, fundamentaron su gestión en el equilibrio de la república denunciando el abuso de los poderosos
tal equilibrio se ha roto y no hay demasiada esperanza, estoy de acuerdo, pues la guillotina además hace tiempo que la eliminó Victor Hugo del discurso…

quizá solo quede la institución de la calle

hpt