Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

21 de febrero de 2012

Política de 'Wert-edero'

(Hostias de la policía en Valencia: un maravilloso
homenaje póstumo a Fraga)
La brutalidad policial que todos hemos visto en Valencia empleada, eso sí, contra menores, no es otra cosa que un homenaje póstumo a Fraga. Todavía resuenan en mi cabeza las palabras del jefe de la policía negándose a decir cuántos agentes estaban interviniendo para no dar pistas “al enemigo”. Hay que reconocerlo, la policía y el ejército españoles siempre han sido muy efectivos cuando se ha tratado de reprimir, encarcelar y matar a sus propios compatriotas, a quienes les pagan. Otra cosa es el papel, llamémosle mediocre, desempeñado ante enemigos de cierta entidad, es decir, que no eran menores de edad o estudiantes o trabajadores en paro.
Hace unos pocos días los periódicos se volvían locos por las declaraciones del ministro Wert asegurando que en España “tenemos un problema con el dopaje”. Este tío está tarado: aquí no hay ningún problema con el dopaje, hay suficiente para todos, como todo el mundo sabe. En todo caso, a mí personalmente el problema me la pela, pues considero el deporte de elite como una ocupación de ociosos para entretener al vulgo y al proletariado. La gente emocionalmente simple suele ‘orgasmar’ con las hazañas del Barça, de la Selección Española de Fútbol y con los raquetazos a diestro y siniestro del ínclito Rafa Nadal y eso les resulta suficiente para tolerar que los futbolistas y los tenistas no sólo ganen millones a espuertas, sino que paguen por esos millones menos impuestos que cualquier trabajador por cuenta ajena y aun en paro.
El deporte, como la reforma laboral, sólo sirve para esclavizar a las personas. Parece obligado que uno tenga que emocionarse ante las paradas de Iker Casillas o los impresionantes ‘passings shot’ de Rafael Nadal o con el ascenso a Seguda División de la Ponferradina. Si no lo haces no eres un buen español o un buen berciano. Pero a mí, francamente, me parece tan ridícula una parada de Casillas como un ‘smash’ del otro. Diversión para obreros: mientras gritan y jalean se olvidan de quienes les están jodiendo por detrás (esto es, de quienes les están dando por el culo). Yo no me siento muy español, porque no creo tener nada en común ni con el jefe de policía de Valencia ni con Rajoy ni con Zapatero ni con Botín ni con Fernando Alonso ni con Guardiola ni con Casillas ni con la duquesa de Alba, ni con Urdangarín (y sus fundaciones sin ánimo de lucro que son sinónimo de lucro). Ni siquiera tengo nada en común con Luis del Olmo, aunque parezca que ejercemos la misma profesión.
De modo que el problema que España tenga con el dopaje, como con otras muchas cosas parecidas, es algo que a mí no me concierne y creo que a la generalidad de conciudadanos tampoco. Los políticos se encargan de atizar el fuego del enemigo exterior mostrando una indignación afectada y deshonesta por las críticas y las bromas que de nuestros deportistas hacen los programas de televisión franceses. No hay que preocuparse. No va con nosotros. Nadal, al que también llaman el manacorí, como si fuera una especie fluvial de los ríos de Nueva Zelanda, ganó el pasado año 45 millones de euros y por ellos pagó menos del 1% de impuestos en el País Vasco, y eso bien merece doparse o meterse lo que sea ‘pal’ cuerpo. De hecho yo cuando puedo me aprieto varios gin tonics y encima tengo que pagarlos sin recibir a cambio más que un dolor de cabeza al día siguiente, pues con harta frecuencia son de garrafón.
Así que el dopaje (el dopping de antes) no es mayor problema para España que el uso abusivo que se hace del alcohol de garrafón o de los ministros pedantes, como Wert. Aquí hemos pasado de unos tontos incultos, como el indocto ‘pepiño’, a unos imbéciles relamidos adulterados por la educación católica del colegio del Pilar. Unos y otros han convertido a España en lo que de verdad es, que no es un foco de dopaje, sino un verdadero ‘wert-edero’, un vertedero de basura gestionado por Wert y otros parecidos a los que, de paso, ahora les parece cojonudo el cine español, cuando tan sólo hace unos meses era un producto repugnante fabricado por los “artistas de la ceja”. El enemigo no está en el exterior sino aquí dentro. Ya ha empezado a masacrarnos y nosotros emocionados con el fútbol y el tenis. Luego dicen que la violencia nunca está justificada.

1 comentario:

OLINA dijo...

Me gusta lo que pones, vermos a ver como terminan las cosas.