Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

9 de octubre de 2012

'Empresaurios'


Andan los políticos asaz preocupados ante una esclarecedora encuesta del CIS según la cual uno de cada cuatro españoles los considera el peor problema que tiene este país. Bueno, siguiendo la lógica gallega de Rajoy, si se mira de otro modo el caso es que tres de cada cuatro españoles no consideran a los políticos el peor de los problemas (o sí o no, quién sabe: el gallego en la escalera).
Los políticos todo lo miran por el lado bueno, porque para ellos no hay lado malo, los lados malos son siempre para los demás. Es más, para los demás todos los lados son malos.
Los políticos no es que sean el peor de los problemas, sino que son el único problema y todos los demás problemas los han generado ellos. Después han corrompido tanto a los ciudadanos que todavía dos de cada tres no les ven como lo que son.
Por si esto no fuera suficiente, los políticos no sólo son un problema de difícil erradicación, sino que también son un problema antiguo, tan antiguo que a los políticos bien podría llamárselos ‘paleolíticos’. Incluso hay sesudos estudios que sostienen que ya en las cuevas de Altamira y Tito Bustillo aparecieron pintadas, hoy convenientemente desaparecidas, que decían: “Todos los paleolíticos son iguales”.
Me dicen también, aunque yo descreo, que había otras pintadas que rezaban: “no nos representan”, referidas sin duda a los bisontes.
Pero, siendo los ‘paleolíticos’ nuestro único problema fundamental del que derivan todos los demás, hay sin embargo, otros problemas secundarios, como emanaciones ponzoñosas del problema principal, como las llamadas ‘sefirá’, sucesivas emanaciones divinas de dios de que habla la Cábala, cada una de ellas con una porción decreciente de divinidad, pero a la inversa. La emanación de la corrupción hacia otros estratos inferiores.
La primera ‘sefirot’ (‘sefirá’ es plural) inversa en la cadena de la ponzoña son los banqueros, conocidos con este eufemismo que es una derivación amable de ‘bucaneros’. La segunda miasma o estrato maléfico es el de los empresarios especuladores, otra derivación eufemística y bonachona de su denominación real: ‘empresaurios’. Luego viene una cuarta emanación en la escala descendente, la de los empresarios que sólo tienen intención de coger las ayudas públicas y salir corriendo: se los llama emprendedores, pero su nombre real es ‘depredadores’… y así sucesivamente. En la Cábala son diez las ‘sefirá’, aquí son incontables, aunque no infinitas. Recurriendo al argumento ontológico de San Anselmo, retomado de forma incomprensible por Descartes en su Discurso del Método, y rememorado ya con más humor por Borges en su alucinante ‘Argumentum Ornithologicum’, podemos argüir que un número entero incontable pero no infinito justifica la existencia de Dios. Empero, como en este caso estamos hablando de una cadena inicua y pestilente, ese número entero no infinito pero incontable de emanaciones nos lleva al pobre ciudadano de a pie, con un cierto grado de iniquidad, sí, pero nada comparable a sus degradados y degradantes creadores.
En tal caso, si los ciudadanos son los menos inicuos de la cadena, ¿por qué han de ser quienes conciten toda la vesania ajena y acumulen todo el sufrimiento?. Por una simple razón: la injusticia.
No voy a seguir con este paralelismo, que es un huevo colgando y otro lo mismo. Sólo diré para terminar que entre las emanaciones de efluvios perniciosos también está la caspa, la gran enfermedad de España. España es un país casposo y que, además huele a sobaco y tiene halitosis. Quien no me crea no tiene más que contemplar a la Soraya y a la Cospedal con la mantilla en el Vaticano. Ni prima de riesgo ni hostias, no se puede dar esa imagen lamentable de España, tenían que ir a la puta cárcel nada más pisar el país, por casposas.

PD. El disco duro del ordenador se me puso blando (por la edad) y perdí toda la información que tenía, incluidas las direcciones de correo de mis columneros. Esta entrada está en el blog y en facebook. Quien quiera que se la envíe personalmente que me mande su email y lo incluiré en una lista nueva que estoy creando. Esta es una de las causas, aunque no la única, por la que no había escrito nada antes. 

1 comentario:

Anónimo dijo...


Te ruego me incluyas en tus direcciones recuperadas.
robes@robesfotografo.com