Blog de opinión y creación literaria de Paco Labarga

18 de julio de 2013

A 'permutar', a 'permutar' hasta enterrarlos en el mar

(José López Orozco, Fernando Blanco y 'Martinone'. Me pregunto de qué cojones se ríen)

No faltaba nadie en el puto sarao del Gran Hotel de Lugo, por no faltar no faltaba ni el obispo, fray José Gómez.
Y allí estaba el mi Don José (que además de los alias mentados en la primera entrega, era también conocido como ‘el Abuelo’ o simplemente como ‘Martinone’). Pero había más. Junto a él estaban sus dos hijos, hoy en libertad bajo fianza, tras espectaculares registros y detenciones en las sedes del grupo en Madrid y Ponferrada. Digamos que por no faltar no faltábamos ni mi amigo César ni yo. César es un fotógrafo de la hostia en verso que obtuvo el premio Cossío por una foto de un minero muerto sobre una vagoneta. También le he visto fotos impresionantes de cráneos con un tiro en la cabeza, pertenecientes a gente asesinada durante la Guerra Civil y la ulterior represión franquista y exhumados por la ARMH ante el ojo conmovedor de este artista. La presencia de César fue muy oportuna, porque en aquella ocasión también retrató a toda una serie de muertos que aún no sabían que lo eran. Pero al final lo fueron..., lo están siendo.
Centrémonos: era el sábado 6 de mayo de 2006 y el bueno de Don José inauguraba el ‘spa’ del Gran Hotel de Lugo, “un circuito termal con reminiscencias de la vieja Lucus romana”, tal como yo mismo titulé, con excesiva ampulosidad, lo admito, la crónica que me mandaron escribir para La Crónica del día siguiente.
Sin embargo, mi presencia y la de César en aquel acontecimiento no estaba prevista, pero nuestro jefe inmediato común, Purriños, un tipo al que, según me cuentan, le operaron de un orzuelo en un ojo y se equivocaron, echando al cubo de los desperdicios la parte aprovechable, nos llamó a toda prisa: los jerifaltes querían que estuviésemos en Lugo a las 12 de la mañana. Eran las once y media y ‘pa’ su puta madre íbamos a llegar. El caso es que la cosa se retrasó y, como sucede siempre, llegamos a tiempo. Allí estaban el Alonso y el Pérez (la Mariquita aludida en el capítulo anterior). El tal Alonso es un personaje siniestro y de escasa formación que cuando lo ves te da náuseas y cuando hablas con él ya te provoca directamente el vómito. Alonso figura como testaferro en decenas de sociedades y su nombre saltó de los límites del grupo Martínez Núñez a raíz de todo el escándalo de la venta de las empresas de Díaz Ferrán (ex de la CEOE) a Ángel de Cabo, al que habremos de volver. Alonso nos explicó por qué nos había mandado llamar: unos días antes alguien había quemado en Pontedeume siete camiones de La Estrella, una empresa de transportes del grupo, hoy prácticamente liquidada tras uno o varios dolorosos EREs. ¿Que por qué  quemaron los camiones?, porque durante una huelga del transporte de Galicia, habida días atrás, los camiones de Don José la habían reventado actuando como ‘esquiroles’ (todo por el negocio).
El hecho es que en la inauguración del ‘spa’ estaba presente el conselleiro de Industria e Innovación de la Xunta de Galicia, a la sazón Fernando Blanco, y el Alonso temía que algún periodista avieso le preguntara por el escándalo de los camiones quemados: en tal caso la consigna era que yo saliera al paso con una pregunta a modo de maniobra de distracción, algo amañado, como las preguntas mamporreras del ABC a Rajoy. Ahí se vio la gran talla de Pérez, cuando dijo: - Lo que hay que hacer es coger a Don José y moverle mucho, de aquí para allá, para que así nadie le pregunte. César y yo nos miramos: ¡Dios mío, qué botarate!; y éste, recuerdo, era el director general de nuestro periódico. No te digo más. Ahora se entenderá por qué hemos llegado donde actualmente estamos. El día 31 de julio cierra La Crónica si dios no lo remedia y cierra antes. (Tampoco se olvide que esta lumbrera del periodismo, José Antonio Pérez, está ahora en la agencia EFE, lo cual ya da una idea del nivel de este país y del futuro que le espera con tipos como éstos).
En fin, ni uno solo de los periodistas que allí estaban sabía nada de los camiones de Pontedeume ni de quién cojones era el tal Don José ni sus hijos ni sus espíritus santos, que también los había. Sólo iban a hacer preguntas bobaliconas y aquiescentes al conselleiro y al alcalde de Lugo, el sin par y presunto ‘corruto’ José López Orozco.
Sin embargo, hasta el más lerdo de los plumillas pudo comprobar aquel día la dimensión ética, estética e intelectual del Abuelo: “Aquí en Lugo –proclamaba pomposo- el problema es que la gente pasa de largo, no ‘permuta’ (textual) y nosotros queremos que ‘permute’ y por eso tenemos el hotel y ahora inauguramos el ‘spa’”.
Pues nada hijo, que ‘permuten’, que 'Permuten' todo lo que quieran: "A 'permutar', a 'permutar' hasta enterrarlos en el mar". Rafael Alberti versión 'el Abuelo'.  
Al final fue el propio Fillo el que permutó, sí, pero sin comillas, permutó por un euro con Ángel de Cabo el hotel de Lugo y los de Orense y Santiago, si que se sepa muy bien todavía realmente a cambio de qué. Pero se sabrá. El caso es que De Cabo está en la cárcel con una fianza de 50 millones de euros y el Fillo es muy posible que acabe acompañándole, salvo que se aplique a convencer a los jueces de su inocencia, si es que aún le quedan argumentos, que muchos dicen que sí, porque en las épocas de bonanza (qué gran serie) los argumentos de todo tipo de colores, incluido el negro, entraba por camiones en la sede del grupo.
Así, mientras Don José (hola, don Pepito, hola, Don José) invitaba a todo el mundo a ‘permutar’ en su hotel, muchos de los presentes se partían el culo de risa a las espaldas de este anciano, ya por entonces un tanto patético, aunque aún ensoberbecido por un éxito, que bien pronto se reveló efímero. En su hilarante intervención también alabó las enormes facilidades dadas por el alcalde de Lugo, el tal Orozco. Que digo yo que esas facilidades a buen seguro que las dio el alcalde porque el engranaje muy probablemente había sido bien engrasado con carácter previo. Vamos, lo que Orozco definió acto seguido como “empeño personal” y “enorme ilusión” puestos en el proyecto por José Martínez Núñez.
Había que ver, tras los discursitos de marras, el movimiento de hisopo del obispo de Lugo bendiciendo las instalaciones. Daban ganas de abrazar la fe… y los chorros del 'spa' después de escuchar tantas chorradas. También andaba por allí el capellán del Deportivo de La Coruña, un tal Rafael Taboada, que además de sus aficiones futbolísticas tenía afición a veranear en el chalé que Don José poseía en Sanxenxo, como muchos otros relevantes personajes que luego hicieron el correspondiente mutis, cuando la fortuna, el PP y los tribunales le fueron a Don José menos propicios.
A los numerosos directores generales del grupo MN, incluídos el Pérez y el Alonso, se los veía henchidos, exultantes y también insultantes, brindando hasta con el notario de Villafranca, con representantes del Banco Popular y con el director de Grandes Empresas de Caja España, Emilio Alonso.

PD. Y de todo aquello, ¿qué se hizo?. Todo aquello quedó en nada. Ahora, al fin y al cabo el Gran Hotel de Lugo y su ‘spa’ son de De Cabo… y Caja España..., bien gracias, a punto estamos de regalársela al tío Braulio, mientras todos callan como putas.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una pena que no puedas publicar este artículo de investigación en La Crónica antes del 31, porque es probable que vayas a la sombra junto a De Cabo, pero es lo que tendría que saber todo el mundo, que este tipo de gentuza, escoria humana sin escrúpulos, ha manejado y hundido empresas en las que han trabajado cientos de personas con nombres y apellidos, hijos, hipotecas y deudas.
Una de las cosas por las que no me arrepiento el haber pasado por La Crónica es por haberme cruzado con tipos como tú Paco, sin adulaciones excesivas, pero siempre me ha gustado mucho tu estilo literario y tu mordacidad, valentía, juegos de palabras y una conexión mental envidiable. Yo de mayor quiero escribir como tú, maestro. ¿No has pensado cuando estés en el paro (cobrando, no como hasta ahora) publicar libros de estos de cualquier tipo? Creo que encajas en la novela negra, pero también en ensayo, investigación (sobre el 'Abuelogates' estaría bien, filosofía, autoayuda, humor ácido, poesía rural... Aprovecha el gran coco que tienes, mira a ver si lo encauzas y quizá tus hijos te lo agradezcan algún día. Mi primera referencia que tuve de tí fue en una entrevista que hicieron a tu amigo y paisano, Carmelo Gómez, cuando le preguntaron si había en Sahagún gente tan loca o activa como él. Dijo que había un tal Paco Labarga que escribía de punta madre. Desde la crónica no tardamos ni diez minutos en tirar el anzuelo y picaste. Y cuánta razón tenía Carmelín...
Un abrazo.
Juanda.

Anónimo dijo...


PACO ERES UN FENOMENO ESCRIBIENDO

SIGUE ASI Y LLEGARAS LEJOS,PERO
MIRA DONDE TE METES