Compostilla II: crónica de
una muerte anunciada
Columnas de un
templo sin dioses,
donde el fuego trabaja sin descanso
y la
ciudad aprende a respirar
entre ceniza, ruido y promesas de
progreso.
(Anónimo)
En estos días del nivoso febrero asisto estupefacto a un acto vil de destrucción de nuestro patrimonio cultural, etnológico, arquitectónico y visual, similar al que perpetraron los talibanes afganos cuando allá por 2001 destruyeron los gigantescos budas de Bāmiyān.
Sí, lo sé, suena fuerte, pero lo que digo es real y está sucediendo ante nuestros propios ojos, y con nuestra connivencia y pasividad, en lo que queda de lo que fuera la Central Térmica de Carbón de Compostilla II, en Cubillos del Sil, al lado mismo de Ponferrada y uno de los monumentos más importantes del patrimonio arquitectónico de El Bierzo, de León y de toda España.
Esta magnífica instalación industrial, y lo que aún queda de ella, es propiedad de Endesa, una compañía eléctrica que nació precisamente en El Bierzo como empresa pública y que, por azares de la vida y de la política, ha acabado en manos de la multinacional estatal italiana Enel.
Una vez fuera de uso, a principios de esta década (tuvo actividad entre 1961 y 2020), el primer paso en la destrucción de nuestra memoria y de nuestro patrimonio se produjo en el verano de 2023, cuando se llevó a cabo el derribo de las dos impresionantes torres de refrigeración (la imagen que muestro de este derribo en el vídeo que aparece en mi reel de Instagram ha sido amablemente cedida por Bierzo TV. Os recomiendo que la veais y que la guardéis, porque es un documento irrepetible y emocionante).
(Foto, Nova Ciencia)
Por aquel entonces, el mero anuncio de la demolición de estas torres levantó airadas protestas. Así, el 9 de noviembre de 2022 la plataforma Bierzo Ya solicitó la incoación de un expediente de Bien de Interés Cultural, BIC, de las chimeneas y las torres de refrigeración, con el fin de paralizar dicha demolición, prevista para el 1 de diciembre de 2022. Ante estas presiones, el propio presidente de la Junta de Castilla y León, (que era el mismo de ahora y de siempre), y sus acólitos (uno de los cuales es hoy día alcalde de Ponferrada) se jactaron, días antes de la debacle, de haber paralizado la destrucción, como si alguna vez hubieran llegado a sospechar que su opinión o su poder político les importaran algo a los responsables italianos de Endesa, que habían dictado ya su inapelable pena de muerte para estas estructuras singulares de la arquitectura industrial española.
No obstante, se ve que los responsables autonómicos de Patrimonio adolecían de conciencia culpable, pues el 7 de novimebre de 2024 intentaron lavar su impericia gestora declarando BIC, con categoría de Conjunto Etnológico, las instalaciones del vecino lavadero de carbón de La Recuelga, situado en Santa Cruz del Sil, a muy pocos kilómetros al norte de la central de Compostilla II. Es muy loable esta declaración, pero a nadie se le escapa que, pese a su belleza, La Recuelga, al lado de la grandiosidad de Compostilla II, es poco más que un chamizo.
En fin, las dos torres de refrigeración de Compostilla II que fueron derribadas eran sendas estructuras hiperboloides de hormigón armado, cada una de ellas de 109 metros de alto y un diámetro de 79,5 metros en su base. Estas construcciones eran el elemento visible del sistema mecánico destinado a asegurar los procesos de enfriamiento necesarios para el funcionamiento de la central y contaban en su base con un anillo de sujeción sobre un pórtico abierto que permitía la entrada de aire que asegura el proceso de refrigeración, tal y como indica en su informe la prestigiosa organización Hispania Nostra, que incluyó la instalación de Compostilla II en su Lista Roja del Patrimonio en peligro, y que es más bien un catálogo de bienes desaparecidos o que van a desaparecer sin remedio.
No quiero ser más pesado de la cuenta: toda la información circula con profusión a poco que se busque. Lo cierto es que Endesa, tras un proceso de derribo y achatarramiento de todas las instalaciones (bajo la espuria excusa de la creación de empleo) continúa tozuda con su particular ensañamiento contra nuestro patrimonio arquitectónico, visual y etnológico y, así, ha anunciado para el próximo día 12 de febrero (cuando se publica este post es 6 de febrero), el derribo de las dos impresionantes chimeneas que aún permanecen en pie. Se trata de dos grandiosas construcciones de hormigón de 270 y 290 metros de altura y que constituyen (por poco tiempo) la tercera y la cuarta construcción más alta de su tipo de España.
Y este atentado al patrimonio arquitectónico industrial y visual de El Bierzo y de España se está perpetrando en tiempo real ante nuestros ojos, con la complicidad y la pasividad de las administraciones y de los administrados, remedando el título del famoso libro de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”... pero escasamente denunciada.
Guarda estas imágenes en todas tus memorias (mentales y digitales), porque nunca más vas a poder contemplar estas maravillosas construcciones.
PD. En todo este proceso Endesa nunca se ha manifestado ni nadie la ha obligado a hacerlo. Pero para que conste, Endesa tuvo en 2024 un beneficio de 1.888 millones de euros, sin embargo no le parecen suficientes para salvar esta joya arquitectónica. Directamente se la pela y parece que a nosotros también.

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