Una herencia jurídica de 14 siglos
En Toledo arde el silencio del reino,
oro y polvo sobre el viejo pergamino.
Allí se escribe el Liber Iudiciorum,
voz de los godos, ley hecha destino
Anónimo
¿Sabías que esta pequeña columna situada en el pórtico occidental de la Catedral de León, entre las puertas de San Juan y del Juicio Final, encierra una historia mucho más antigua que la propia catedral y que es historia viva de España?
La leyenda grabada en este fuste, hoy encastrado en molduras góticas, reza: “Locus appellationis” (lugar de apelación) y también nos muestra un castillo y un león rampante que aparecen grabados debajo.
Es una columna con una gran carga simbólica, pues ante ella se reunió durante siglos el llamado Tribunal del Libro, un cuerpo de magistrados que impartían justicia conforme a la ´lex gótica´ recogida en el llamado Liber Iudiciorum. Hasta aquí nada sorprendente.
Lo curioso de la historia es que este Tribunal del Libro ya existía en el siglo X, mucho antes de que existieran la catedral gótica y la cercana basílica románica de San Isidoro, lugar este último desde donde se cuenta que se trasladó la columna a su actual ubicación, pues parece seguro que, antes que en la catedral, el Tribunal del Libro se reunía en San Isidoro, ante esta misma columna, para aplicar los preceptos del Liber Iudiciorum (también conocido como Lex Visigothorum), un compendio legal que armonizaba parte de las antiguas leyes visigodas con los fundamentos del derecho romano, derogando los usos y costumbres no escritos que se aplicaban con anterioridad.
El Liber remonta sus orígenes al lejano siglo VII, aunque después de su traducción al castellano se lo conoce como Fuero Juzgo, el texto legal que está en la base del Fuero de León de 1017 y de prácticamente todos los fueros peninsulares, anteriormente llamados cartas pueblas, e instituciones jurídicas de España. Asimismo, es incuestionable la influencia del Fuero Juzgo en los Decreta de 1188, que hoy son generalizadamente considerados como el origen del parlamentarismo moderno y que le han valido a León el reconocimiento como 'Cuna del Parlamentarismo' por parte de la UNESCO.
Está documentado (en un documento de 1266) que en San Isidoro se conservaba “de tiempo inmemorial” un valioso ejemplar del Fuero Juzgo que el rey Alfonso IX ordenó trasladar a la Catedral, en una fecha en la que es muy plausible que se produjera también el traslado de la columna e igualmente del Tribunal del Libro al lugar donde hoy se encuentra.
Pero es lo cierto que el Tribunal del Libro actuaba en León mucho antes de la construcción de San Isidoro y a poco que nos fijemos en el fuste del Locus Appellationis constataremos que se trata de una columna asaz antigua, muy probablemente reutilizada de algún templo o edificio romano y que tanto la inscripción como el castillo y el león grabados en él lo fueron con mucha posterioridad, cuando ya León y Castilla estaban bajo el manto de una misma potestad real.
Es más que verosímil que el Locus Appellationis y el Tribunal del Libro a él asociado de forma indisoluble existieran ya en época visigoda y que, tal y como apuntó Sánchez Albornoz y nos recordó García de Valdeavellano, fuera traído por los mozárabes inmigrados a las tierras leonesas huyendo de la dominación musulmana.
De este modo, el Locus Appellationes, ese sencillo bloque cilíndrico que hoy podemos ver en los umbrales de la Catedral condensa 14 siglos de historia de León y de España.
Para concluir, diré que a partir del siglo XIII el Tribunal del Libro se ocupaba de fallar en apelación, siempre con arreglo al Fuero Juzgo, cuando la causa o litigio habían sido ya fallados por el Concilium popular e incluso por la Curia Regia, configurándose así como una especie de antecedente del Tribunal Supremo, incluso del Tribunal Constitucional, toda vez que el Liber Iudiciorum, Fuero Juzgo, funcionaba de hecho como una declaración de derechos, deberes y libertadas del reino, es decir como una protoconstitución, reforzando de este modo la dimensión parlamentarista cuyo origen europeo se sitúa en el viejo Reino de León y que le ha valido a León el reconocimiento por parte de la UNESCO de "Cuna del Parlamentarismo".
Por eso, cuando visites la Catedral detente un rato ante esta piedra milenaria y siente la historia que rezuma. Es una experiencia inolvidable.

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