Agujas de humo olvidado

Entre las ruinas de las antiguas fábricas
- donde alguna vez giraron los hornos y crujieron las poleas-
sobreviven estas torres rojizas, ásperas al tacto del tiempo.
(Anónimo)



(Demolición de las chimeneas de Compostilla II el pasado 12 de febrero de 2026)


Consumado el alevoso derribo de las grandiosas chimeneas de la antigua Central Térmica de Compostilla II, ya no habrá nunca más ningún caminante que las contemple emergiendo del mar de nubes que periódicamente anega la ‘Hoya Berciana’.


Hoy quiero referirme aquí a otras chimeneas más humildes, pero que pueblan. Aún con cierta profusión, nuestros paisajes y, aunque no nos demos cuenta, aportan belleza a nuestras vidas y hasta serenidad de ánimo a nuestros espíritus. Me refiero a esas agujas habitualmente de ladrillo que han quedado como restos de antiguas instalaciones industriales: tejeras, otras cerámicas, celulosas, harineras… y que resisten malamente el paso del tiempo a la espera de que la erosión de la intemperie, más que la piqueta o el explosivo, las eche abajo, tal y como ya ha sucedido con muchas de ellas, como la icónica fábrica y su correspondiente chimenea de la harinera Santiago Alfageme.
Quiero mostrarte aquí algún ejemplo de resiliencia de estas estructuras, aunque hay centenares de ellos inventariados y esparcidos por toda nuestra geografía.
Mira este conjunto de dos chimeneas que se encuentran en los altos de Nava, a pocos centenares de metros del complejo hospitalario leonés, y que, junto a otra cercana, al otro lado de la carretera de Asturias, componen una tríada de gran valor estético, si bien se encuentran muy deterioradas y su fin no parece muy lejano.

(Conjunto de chimeneas de ladrillo en los Altos de Nava, en León)


En esa misma carretera, un kilómetro en sentido Asturias, a mano derecha, ya en el Monte San Isidro, podemos ver dos impresionantes chimeneas gemelas muy singulares, pues son de sección cuadrada y no circular. Estas dos torres gemelas, que datan de 1927 y pertenecieron a una tejera, también parecen sentenciadas, si nadie lo remedia. Así que fíjate en ellas cuando pases por allí y, de paso, fíjate también en otra próxima, aunque menos espectacular, que perteneció igualmente a una empresa cerámica.

(Chimeneas de sección cuadrada junto a otra próxima en el monte San Isidro)


Para no ser pesimista, quiero mostrar aquí, no obstante, dos ejemplos de conservación e integración en el paisaje urbano de estas estructuras: en primer lugar está la chimenea que se yergue en la parte de atrás del complejo de San Marcos, junto a la entrada del parking subterráneo y muy próxima a la sede leonesa de la Junta de Castilla y León. Está toda ella reforzada con cinchas de hierro, pero todo indica que ha sido exitosamente respetada e integrada y va a seguir siéndolo en el futuro. En la capital leonesa también han sido integradas con fortuna la chimenea de la antigua factoría de Abelló (hoy acogedora de dependencias públicas) y otra de hormigón y sección octogonal en el palacio de Congresos y Exposiciones (antigua Azucarera Santa Elvira).

(Chimenea con refuerzos de hierro junto a San Marcos, León)


Otro caso magnífico de conservación e integración es esta chimenea de la vieja central de MSP en Ponferrada, junto al río sil, que ha sido mantenida por Ciuden e integrada en un conjunto museístico de alto valor, que convive en rara armonía con el moderno puente atirantado del centenario y, en segundo plano, con el sky line de Ponferrada y con el fondo inenarrable de las escarpas nevadas de los Montes Aquilianos, proporcionándonos una postal inolvidable.

(Chimenea perteneciente al complejo de Ciuden en Ponferrada)

Hay muchas y, desgraciadamente, la mayor parte de ellas en grave riesgo, aunque no tanto como el que acechó hasta la eliminación a las de Compostilla II. Pero ahí siguen, resistiendo. Hablo de ellas para recordarlas y, si puede ser, para que alguien dé un paso para salvarlas del olvido y de la destrucción.




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