Agujas de humo olvidado
Entre las ruinas de las antiguas fábricas- donde alguna vez giraron los hornos y crujieron las poleas-sobreviven estas torres rojizas, ásperas al tacto del tiempo.(Anónimo)
Consumado el alevoso derribo de las
grandiosas chimeneas de la antigua Central Térmica de Compostilla
II, ya no habrá nunca más ningún caminante que las contemple
emergiendo del mar de nubes que periódicamente anega la ‘Hoya
Berciana’.
Hoy quiero referirme aquí a otras
chimeneas más humildes, pero que pueblan. Aún con cierta profusión,
nuestros paisajes y, aunque no nos demos cuenta, aportan belleza a
nuestras vidas y hasta serenidad de ánimo a nuestros espíritus. Me
refiero a esas agujas habitualmente de ladrillo que han quedado como
restos de antiguas instalaciones industriales: tejeras, otras
cerámicas, celulosas, harineras… y que resisten malamente el paso
del tiempo a la espera de que la erosión de la intemperie, más que
la piqueta o el explosivo, las eche abajo, tal y como ya ha sucedido
con muchas de ellas, como la icónica fábrica y su correspondiente
chimenea de la harinera Santiago Alfageme.
Quiero mostrarte aquí algún ejemplo
de resiliencia de estas estructuras, aunque hay centenares de ellos
inventariados y esparcidos por toda nuestra geografía.
Mira este conjunto de dos chimeneas que se encuentran en los altos de Nava, a pocos centenares de metros del complejo hospitalario leonés, y que, junto a otra cercana, al otro lado de la carretera de Asturias, componen una tríada de gran valor estético, si bien se encuentran muy deterioradas y su fin no parece muy lejano.
Mira este conjunto de dos chimeneas que se encuentran en los altos de Nava, a pocos centenares de metros del complejo hospitalario leonés, y que, junto a otra cercana, al otro lado de la carretera de Asturias, componen una tríada de gran valor estético, si bien se encuentran muy deterioradas y su fin no parece muy lejano.
(Conjunto de chimeneas de ladrillo en los Altos de Nava, en León)
En esa misma carretera, un kilómetro
en sentido Asturias, a mano derecha, ya en el Monte San Isidro,
podemos ver dos impresionantes chimeneas gemelas muy singulares, pues
son de sección cuadrada y no circular. Estas dos torres gemelas, que
datan de 1927 y pertenecieron a una tejera, también parecen
sentenciadas, si nadie lo remedia. Así que fíjate en ellas cuando
pases por allí y, de paso, fíjate también en otra próxima, aunque
menos espectacular, que perteneció igualmente a una empresa
cerámica.
(Chimeneas de sección cuadrada junto a otra próxima en el monte San Isidro)
Para no ser pesimista, quiero mostrar aquí, no obstante, dos ejemplos de conservación e integración en el paisaje urbano de estas estructuras: en primer lugar está la chimenea que se yergue en la
parte de atrás del complejo de San Marcos, junto a la entrada del
parking subterráneo y muy próxima a la sede leonesa de la Junta de
Castilla y León. Está toda ella reforzada con cinchas de hierro,
pero todo indica que ha sido exitosamente respetada e integrada y va
a seguir siéndolo en el futuro. En la capital leonesa también han
sido integradas con fortuna la chimenea de la antigua factoría de
Abelló (hoy acogedora de dependencias públicas) y otra de hormigón
y sección octogonal en el palacio de Congresos y Exposiciones
(antigua Azucarera Santa Elvira).
(Chimenea con refuerzos de hierro junto a San Marcos, León)
Otro caso magnífico
de conservación e integración es esta chimenea de la vieja central
de MSP en Ponferrada, junto al río sil, que ha sido mantenida por
Ciuden e integrada en un conjunto museístico de alto valor, que
convive en rara armonía con el moderno puente atirantado del
centenario y, en segundo plano, con el sky line de Ponferrada y con
el fondo inenarrable de las escarpas nevadas de los Montes
Aquilianos, proporcionándonos una postal inolvidable.
(Chimenea perteneciente al complejo de Ciuden en Ponferrada)
Hay muchas y, desgraciadamente, la mayor parte de ellas en grave riesgo, aunque no tanto como el que acechó hasta la eliminación a las de Compostilla II. Pero ahí siguen, resistiendo. Hablo de ellas para recordarlas y, si puede ser, para que alguien dé un paso para salvarlas del olvido y de la destrucción.

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